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Archivo diario: 19 julio, 2024

Tsunami de bahía Lituya

Tsunami de bahía Lituya

Bahía de Lituya

8,3 en escala de Richter (ML)

Parámetros

Fecha: 9 de julio de 1958

Profundidad: 35 km

Coordenadas del epicentro: 58°20′N 136°31′O

Consecuencias

Zonas afectadas: Sureste de Alaska

Víctimas: 39 muertos

El tsunami de Bahía Lituya fue un desastre natural ocurrido el 9 de julio de 1958 en la bahía Lituya, al noreste del golfo de Alaska. Un fuerte sismo de magnitud 8,3 hizo que se generara una ola de 524 metros, convirtiéndose en la ola gigante más grande de la que se tenga registro en el mundo, llegando a calificarse el suceso de megatsunami más grande de la historia.

Acontecimientos

Los daños causados por el megatsunami de la bahía de Lituya de 1958 se pueden ver en esta fotografía aérea oblicua de la bahía, notándose en las áreas más claras en la orilla donde los árboles han sido arrancados de raíz. La flecha roja muestra la ubicación del deslizamiento de tierra, y la flecha amarilla muestra la ubicación del punto más alto de la ola que se extiende sobre el promontorio.

El 9 de julio de 1958, a las 22:15 (hora local), un gran terremoto de magnitud de momento de 7.8 y una intensidad máxima percibida de XI (Extremo) en la escala de Mercalli tuvo su epicentro en la latitud 58.37° N, longitud 136.67° O, cerca de la cordillera Fairweather, a 21 km al sureste de la bahía Lituya.1​ El sismo se sintió en ciudades alrededor del sudeste de Alaska, en un área de 1 millón de km cuadrados, entre Seattle por el sur, Whitehorse por el este de Alaska.2

Menos de dos minutos después, se desprendieron más de 30 millones de metros cúbicos de tierra y rocas del glaciar Lituya, al fondo de la bahía. El impacto hizo que se levantara una columna de agua de 520 metros de altura, que avanzó a la entrada de la bahía con una velocidad cercana a los 200 km por hora.3

La zona es parte del Parque y Reserva Nacional Glacier Bay, por lo que los alrededores estaban deshabitados, pero a la hora del sismo, tres barcos de pescadores se encontraban en la bahía. La embarcación de Vivian y Bill Swanson, el Badger, fue llevada por la ola “deslizándose por el sur de Alaska” hasta la entrada de la bahía, donde finalmente se hundió.3​ Alcanzó a estar a más de 30 metros sobre el nivel de los árboles. Afortunadamente, el matrimonio fue rescatado por otro barco. Howard Uhlrich y su hijo de siete años lograron esquivar la ola con su embarcación Edrie, internándose hacia ella. Pero Orville Wagner y su esposa, a bordo del Sunmore, murieron aplastados por la pared de agua. En Yakutat, único asentamiento permanente cerca del epicentro en ese momento, la infraestructura, como puentes, muelles y oleoductos, sufrió daños. Una torre de agua se derrumbó y una cabaña sufrió daños irreparables. Se produjeron ebulliciones de arena y fisuras cerca de la costa sudeste, y se cortaron los cables submarinos que soportaban el Sistema de Comunicación de Alaska.1

La ola del tsunami causó daños a la vegetación en los promontorios alrededor del área donde ocurrió la caída de rocas, hasta una altura de 520 metros de altura, así como a lo largo de la costa de la bahía.3

Geología del sismo

Lo que ocurrió en Lituya cae en la característica especial de los denominados megatsunamis. Solo las olas de más de 100 metros entran en esa clasificación. La región de Alaska donde ocurrió el sismo se encuentra sobre una falla tectónica, cuyo movimiento causó el gran terremoto. La zona de la bahía de Lituya tiene una historia de eventos de megatsunami, pero el evento de 1958 fue el primero para el cual se registraron datos suficientes hasta ese momento.4

Diagrama del megatsunami de bahía Lituya de 1958 (en inglés)

Si bien hay aún discusiones acerca de qué combinación de factores produjo una ola de tal envergadura, sí está claro que fue el sismo lo que provocó el desprendimiento de 30 millones de metros cúbicos de material del glaciar. Además, la ensenada tiene una entrada muy pequeña, que deriva en que una considerable masa de agua esté prácticamente encerrada entre montañas. Un terreno con esas características posee una tendencia inherente a provocar olas gigantes, ya sea por corrimientos de tierra o por terremotos. Un estudio de 2010, concluyó que era más probable un evento de “doble deslizamiento”: la caída de rocas, que impacta muy cerca de la cabecera del glaciar Lituya, causó la ruptura de alrededor de 400 metros cúbicos de hielo del dedo del frente glaciar (como se muestra en fotografías de la época), y posiblemente inyectó una considerable cantidad de agua debajo del glaciar. El glaciar, aligerado, se levantó antes de estabilizarse en el agua, y una gran cantidad de relleno atrapado (sedimento subglacial y proglacial) que quedó atrapado debajo del glaciar y que ya se había soltado por el terremoto, se liberó como un segundo y mayor corrimiento, casi inmediatamente.5

Enlaces externos

La Bahía Lituya se sitúa en la costa del océano Pacífico de Alaska…

En color amarillo se muestran las áreas costeras dañadas tras el tsunami de Bahia Lituya, en Alaska…

Cuando la gigante montaña de agua comenzó a recorrer toda la extensión de la Bahía Lituya adquirió una altura máxima aproximada de 523 metros, cerca de la entrada de Gilbert, borrando del mapa varias líneas costeras.

Para situar en una inútil escala, en mar abierto la ola más grande documentada llegó a los 19 metros. Teahupoo, por ejemplo, puede llegar a más de 7 metros y la mítica Pipeline en Oahu, Hawaí, ha alcanzado o superado los 9 metros. Garrett McNamara bajó de una ola enorme que superaba los 20 metros en Nazaré, Portugal.

Pero estas increíbles medidas (y hazañas) poco tienen que ver con el peligro de los tsunamis, fenómenos naturales ocasionados por perturbaciones sísmicas y prácticamente imposibles de ser surfeados. Las olas ocasionadas por tsunamis pueden ser pequeñas, aunque más peligrosas incluso que muchos spots de surf enormes y emblemáticos…

Desde su descubrimiento, el lugar está marcado por la tragedia. Hay una isla en el centro de la bahía que se llama Cenotafio. El nombre se lo puso el expedicionario francés Jean-François de La Pérouse, quien perdió a 21 marinos en dos chalupas que perecieron contra las violentas corrientes en 1798.

El pedazo de tierra donde impactó la ola. La línea de corte llega hasta los 524 metros de altura (Don Miller/USGS)

Howard Ulrich se encontró cara a cara con una ola de por lo menos 30 metros e intentó levantar el ancla del Edrie, pero se dio cuenta de que estaba atascada. Acto seguido, le puso un chaleco salvavidas a su hijo y soltó el ancla. La ola avanzó de costa a costa, rompiendo por su lado derecho y más limpia en su lado izquierdo. Ulrich la encaró de frente y la nave se disparó hacia arriba, escalando hasta la cresta, mientras la cadena del ancla se hacía añicos y salía disparada dando trompos. El barco descendió por la cola de la ola y fue devuelto hacia el centro de la bahía por la marea que regresaba.

Howard Ulrich y su hijo de siete años sobrevivieron al evento (Port and Terminal)

Más cerca de la desembocadura, la pared de agua se llevó puesto al Badger y lo arrojó unos 25 metros por sobre las copas de los árboles del cordón de la bahía. La cresta de la ola terminó de romper y el barco aterrizó, tocando fondo cerca de la costa externa.

De alguna manera, tanto Bill y Vivian Swanson como Howard Ulrich y su hijo vivieron para contarlo. Pasada la medianoche, otra embarcación respondió a los pedidos de auxilio del Edrie y rescató a los Swanson, que habían abandonado su naufragio en un esquife de emergencia. En cambio, el Sunmore desapareció y los Wagner jamás fueron encontrados.

El día después

El geólogo Don Miller estaba en Bahía de los Glaciares, a solo 50 kilómetros de allí, y se inquietó al ver como las rocas caían de los acantilados cuando impactó el terremoto. A la mañana siguiente, se enteró de la catástrofe y voló en un hidroavión hasta Bahía Lituya.

El piloto no pudo visualizar un lugar para aterrizar entre los escombros y los troncos que flotaban sobre el agua, pero al sobrevolar la zona Miller observó una nueva línea de corte fresca y reluciente sobre el terreno. Más tarde volvería para documentar el desastre y medir el corte con precisión: 524 metros de altura en su punto más alto, en donde golpeó la primera masa de agua. Debajo de esa línea la destrucción era absoluta.

Este árbol estaba a 11 kilómetros de donde se originó el megatsunami (Don Miller/USGS)

Posterioridad

En octubre de 2015, un desplazamiento de tierras en Icy Bay, Alaska, generó un tsunami que alcanzó unos 185 metros de altura y bajó por el valle barriendo árboles y escombros hasta perderse en el mar.

“Para alguien que ama la geología, ese es un evento emocionante”, explicó en un video sobre ese impacto reciente el físico Michael Gregg Loso.

“Pero solo puede ser emocionante porque lo descubrimos después de que sucedió y porque sabemos que nadie salió herido. Estas cosas van a estar pasando cada vez más, en montañas que solían estar apuntaladas por el hielo de los glaciares. Si quitas ese hielo del glaciar, si lo encoges o lo eliminas por completo, se cree que estas pendientes tendrán una mayor propensión a sufrir deslizamientos, porque no habrá nada que las sostenga. Es algo a lo que tendremos que prestar mucha más atención, ya que el retroceso de los glaciares hace que este fenómeno sea aún más frecuente”, advirtió.

La Asamblea General de las Naciones Unidas designó en el año 2015 la fecha del 5 de noviembre como el Día Mundial de Concienciación sobre los Tsunamis, con el objetivo de reconocer la importancia de estar preparados para estos eventos, así como de contar con sistemas de alerta temprana que protejan la vida de las personas y prevengan los daños causados por los tsunamis.

Un tsunami es una sucesión de olas gigantescas causadas por alguna perturbación bajo el agua. Normalmente se produce por un terremoto en el fondo del océano, aunque también pueden ser provocados por derrumbes en la costa, erupciones volcánicas, deslizamientos de tierras submarinas o incluso el impacto de un meteorito en el mar.

Esquema de cómo se cree que la ola fue provocada.

La zona afectada forma parte del Parque y Reserva Nacional Glacier Bay. Por suerte, los alrededores estaban deshabitados, aunque según la información revelada en ese momento se calcula que 39 personas perdieron la vida por el terremoto y posterior tsunami.

En el año 2010, los científicos analizaron una ladera cercana y se sorprendieron al detectar un cambio en la vegetación del lugar. Los geólogos pueden estimar la altura de la ola al estudiar la edad de la vegetación presente, el hecho de que la flora más joven se encuentre por encima de los 500 metros de altura indica que la gigantesca ola arrasó por completo con toda la bahía hasta dicha cota.

Cuando en 1786 se encontró por primera vez con la bahía de Lituya, el explorador francés Jean-François de Galaup La Pérouse quedó intrigado por una extraña línea en los bosques que rodeaban el estrecho fiordo en el sureste de Alaska.

Era como si los bosques «hubieran sido cortados limpiamente con una cuchilla de afeitar», anotó en su registro.

Fue la primera pista de que las aparentemente tranquilas y protegidas aguas de la bahía tenían un lado más destructivo. Otra pista llegó cuando envió tres pequeños botes para medir la profundidad del agua cerca de la entrada de la bahía. A pesar de que el tiempo estaba en calma, dos de los tres barcos volcaron después de ser arrastrados por las turbulentas corrientes de la marea que habían sido amplificadas por la estrecha forma del fiordo. Veintiséis hombres perdieron la vida y sus restos nunca se encontraron. Fue en su honor que a la única isla de la bahía se le dio el nombre de Cenotaph (Cenotafio, una palabra griega que significa «tumba vacía»).

El nombre resultó ser demasiado apropiado. En 1899, un terremoto desencadenó una ola gigante que destruyó una aldea nativa y ahogó a 5 personas en la isla. Otra ola de tsunami golpeó en 1936. Pero fue en 1958 cuando las impredecibles aguas de la bahía de Lituya crecieron de una manera verdaderamente apocalíptica. Después de que un terremoto de 7.8 estrangulara la cercana Falla de Fairweather, un deslizamiento de rocas envió a la bahía 90 millones de toneladas de roca, una cantidad equivalente a 8 millones de cargas de camiones volquete.

Los informes de testigos oculares describen una caótica y surrealista escena: temblores intensos durante varios minutos, un estallido explosivo y un glaciar destrozado que se elevaba cientos de metros en el aire. Luego, atravesaron la bahía una serie de olas gigantes salpicadas de trozos de hielo. Un pescador describió que su bote se elevaba sobre un saliente boscoso en la cresta de una ola y miraba los árboles debajo. La ola arrasó una cabaña en la isla Cenotaph y arrasó con un faro cerca de la boca de la bahía. Nunca más se supo de una pareja que había estado pescando cuando golpeó la ola.

La línea de daño en el bosque (los geólogos la llaman línea de corte) generalmente se extendía a una altura de 700 pies (200 metros) alrededor de gran parte de la bahía. En una cresta opuesta al tobogán, las olas salpicaron hasta una altura de 524 metros (1.720 pies), más alto que el Empire State Building de Nueva York. El evento en la bahía de Lituya sigue siendo una de las olas de tsunami más altas conocidas por la ciencia. La foto de arriba, tomada en 1958 después del tsunami, muestra el anillo de daños alrededor de gran parte de la bahía.

La evidencia de la ola cataclísmica todavía es visible desde el espacio más de 60 años después. Como se ve en la imagen de Landsat 8 en falso color (bandas 7-5-3) en la parte superior de la página, la línea de corte dañada todavía está impresa en el bosque. Las áreas verdes más claras a lo largo de la costa indican lugares donde los bosques son más jóvenes que los árboles más viejos (áreas más oscuras) que no fueron afectados por el tsunami. Cuando golpeó el tsunami, rompió todos los árboles y arrasó con casi toda la vegetación. Unas 2 millas cuadradas (4 kilómetros cuadrados) de bosque fueron cortadas y arrastradas por las olas del tsunami.

Una de las causas de las enormes olas en la bahía de Lituya fue que un trozo completo de un pico de montaña, estimado en 2.400 pies por 3.000 pies por 300 pies, se desprendió de un acantilado y cayó 2.000 pies. «En algunos aspectos, creó una reacción similar a la que habría ocurrido si un asteroide hubiera caído al agua», dijeron los autores de un resumen del Consejo de Política Sísmica de los Estados Occidentales.

La foto de arriba, tomada en 1958, muestra la cicatriz que quedó después del deslizamiento de rocas. Después de la explosión inicial, la estrecha forma de la bahía de Lituya y el fondo marino en forma de U también amplificaron las olas, haciendo que se agitaran hacia adelante y hacia atrás como olas en una enorme bañera.

Las escarpadas paredes de la bahía de Lituya, la geometría de su fondo marino y el hecho de que se cruza con una falla que a menudo es una fuente de terremotos sugiere que la bahía de Lituya verá más tsunamis en el futuro. Después de analizar la geología y la historia de la bahía durante años, un científico calculó que las olas gigantes ocurren allí una vez cada cuarto de siglo, una probabilidad de 1 en 9.000 en un día cualquiera.

La amenaza de las corrientes de marea que frustraron a La Pérouse es más constante. Desde la ola de 1958, se ha perdido un promedio de un barco de pesca al año en la entrada, informa Philip Fradkin en el libro Wildest Alaska: Journeys of Great Peril in Lituya Bay.