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Historia

Atlas Maior

Atlas Maior

Portada de la edición en castellano.

El Atlas Maior (1662-1667) es un atlas del mundo, concebido por Willem Blaeu y compilado por su hijo Joan Blaeu, publicado por vez primera en 1662. La obra original se componía de 11 volúmenes, en latín, y contenía 594 mapas.

El Atlas Maior se basaba en gran parte en el Atlas Novus, publicado por los mismos editores entre 1635 y 1658. El título completo de esta obra, Theatrum Orbis Terrarum, sive Atlas Novus in quo Tabulæ et Descriptiones Omnium Regionum, denota que a su vez se basó en una obra anterior de Abraham Ortelius, el “Theatrum Orbis Terrarum” de 1570. En 1629 Willem Blaeu había ampliado sus fondos de mapas con la compra de las planchas utilizadas por Abraham Ortelius para el Theatrum Orbis Terrarum.

Fue el libro más grande y extenso publicado en el siglo XVII.

Willem Blaeu (1571-1638) fue un matemático y astrónomo holandés, discípulo de Tycho Brahe. Tras estudiar en Dinamarca, regresó a Ámsterdam en 1604 y abrió una tienda donde fabricaba y vendía instrumentos científicos, globos y mapas. También fue editor y grabador.

En 1629, Willem Blaeu compró las planchas de cobre de varias docenas de mapas a la viuda de Jodocus Hondius II. En 1630 publicó un apéndice al Atlas de Mercator, que contenía 60 mapas, pero ningún texto. Al año siguiente publicó una nueva edición, con 98 mapas y texto descriptivo en latín.

Willem y su hijo Joan Blaeu trabajaron para publicar su propio atlas, que completaron en 1635 y apareció en dos volúmenes y cuatro versiones en diferentes idiomas; la más completa constaba de 208 mapas.

Cuando Willem Blaeu murió en 1638, Joan continuó reformando y expandiendo el atlas. Publicó una edición de tres volúmenes en 1640. Los siguientes años siguió incorporando mapas. La versión final del atlas se publicó como Atlas Maior y contenía 594 mapas en doce tomos en su versión más completa. El Atlas Maior fue el libro más grande y extenso publicado en el siglo XVII. Los primeros volúmenes se publicaron en 1662, el último volumen se terminó en 1665, aunque Joan continuó reelaborando varios tomos. También comenzó a crear una edición en español de doce volúmenes, de la que solo se terminaron diez.

Sin embargo, este atlas solo pretendía ser la primera parte de un trabajo mucho más grande, como lo ilustra el título completo del atlas: Atlas Maior, sive Cosmographia Blaviana, qua solum, salum, coelum, exactotissime describeuntur (Gran Atlas o la Cosmografía de Blaeu, en la que se describen con la mayor precisión la tierra, el mar y el cielo). La segunda parte (sobre las costas, mares y océanos) y la tercera parte (con mapas de los cielos) nunca se produjeron.

En 1672, hubo un incendio en el taller. Joan Blaeu murió al año siguiente. No se publicaron nuevas ediciones de sus atlas y la empresa familiar se declaró en quiebra en pocos años.

Atlas Maior, Vol. 1, mapa 29: Observatorio astronómico de Tycho Brahe, en la isla de Hven, actualmente Suecia.

Laurens van der Hem, abogado y coleccionista de mapas y grabados de paisajes y amigo de los Blaeu, se encargó de continuar su labor. Empezó por encargar al mejor dibujante de los que habían trabajado con Blaeu, Dirk Jansz van Santen, que coloreara los mapas a mano.

Una versión de once volúmenes del atlas de Blaeu formaba el cuerpo principal de la copia personal de Van der Hem, pero éste también incluyó una serie de adiciones, entre ellas un volumen de mapas secretos creados por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales que nunca formaron parte de la publicación original.

La colección completa de Van der Hem consta de 46 volúmenes con cuatro suplementos y una cartera de mapas sueltos, que en conjunto incluyen más de 2.400 mapas a todo color y dibujos de puertos, torres y paisajes de reconocidos artistas holandeses. En la actualidad se encuentra en la Biblioteca Nacional de Austria.

El mejor y más completo atlas barroco fue el excepcional Atlas Maior de Joan Blaeu, terminado en 1665. La edición latina original de once volúmenes, que contiene 594 mapas, puso a Blaeu a la cabeza de su competidor acérrimo, el cartógrafo Joanes Janssonius, cuya rivalidad inspiró a Blaeu a producir una grandiosa edición del atlas más grande y completo hasta la fecha. El Atlas Maior de Blaeu, que cubre el Ártico, Europa, África, Asia y América, fue un logro notable y sigue siendo hasta el día de hoy uno de los mejores ejemplos de cartografía de la historia.

«Atlas Maior» de Joan Blaeu: el despegue de la cartografía.

La familia Blaeu fue crucial para el desarrollo de la cartografía moderna. De origen holandés, la empresa Blaeu produjo algunos de los más renombrados mapas, globos terráqueos y atlas de Europa del siglo XVII.

Eran obras de grandes dimensiones y unos precios desorbitados para aquella época. Comenta Oscar Lilao, jefe de Fondo Antiguo, que el «Atlas Maior» de Joan Blaeu, con entre diez y doce volúmenes tendría un precio de unos 20.000 euros de ahora, es decir, el sueldo de varios años de un artesano. Así que era un libro para los ricos de la época, lo que explica que, de forma paralela, se elaborasen libros de menor calidad y tamaño y con mapas en blanco y negro con el fin de responder a la demanda de los distintos estratos sociales.

El «Atlas maior» está considerada una de las obras más prodigiosas de la historia de la cartografía: «Son once volúmenes en un formato enorme (57 cm. de largo y 37 de ancho). Sumando los volúmenes, las ediciones en varios idiomas y teniendo en cuenta la tirada en cada uno de ellos, hablamos de 950.000 mapas y 5,5 millones de páginas de texto» destaca Lilao. Una gran inversión, años de trabajo que sólo podían hacer los grandes talleres del momento. «La imprenta más desarrollada en esos momentos era la de los Países Bajos, mucho más que la de los países del sur, sus obras son muy llamativas y nadie hace cartografía como ellos».

Y es que no son mapas al uso. La cartografía del XVII destaca por el detalle de cada país o zona geográfica y, además, incluyen dibujos, por ejemplo de figuras humanas con los trajes típicos de cada región y completan los libros textos explicativos sobre cuestiones geopolíticas.

El mapa de Mallorca y las Insulae Balearides et Pytiusae de un holandés, Joan Blaeu (que se muestra a continuación) no es el mapa más antiguo conocido de Mallorca, pero data de 1635 y es prácticamente uno de los más antiguos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este mapa del archipiélago fue publicado en 1635 por el padre de Joan Blaeu (Willem Janszoon Blaeu) en Amsterdam y más tarde incluido en su Atlas Maior de 1662.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Theatrum Orbis Terrarum, sive Atlas Novus in quo Tabulæ et Descriptiones Omnium Regionum, Willem y Joan Blaeu, 1645.

Atlas Klencke

Atlas Klencke

El Atlas Klencke fue publicado por vez primera en 1660. Es uno de los atlas más grandes del mundo.1​ Mide 1,75 metros de alto por 2,31 metros de ancho cuando se abre y es tan pesado, que la Biblioteca Británica tuvo que pedirle a seis personas que lo cargaran para moverlo.2

Es un atlas mundial. Consta de 37 mapas en 39 hojas.3​ Los mapas fueron pensados para sacarlos y exhibirlos en la pared. Son de los continentes y los distintos estados europeos hasta entonces conocidos. Abarca todo el conocimiento geográfico de su tiempo.4

El Atlas Klencke fue un obsequio de los comerciantes holandeses a Carlos II de Inglaterra

Juan Mauricio de Nassau (1604-1679) conocido como “el brasileño” creó el Atlas Klencke

Su creación se debe al príncipe holandés Johan Maurits de Nassau. Contiene grabados de artistas como Blaeu y Hondius, entre otros. Fue presentado por un consorcio de comerciantes holandeses, dirigidos por el profesor Johannes Klencke, al rey Carlos II de Inglaterra en 1660, para conmemorar su restauración en el trono.56​ Johannes Klencke era el hijo de una familia de comerciantes holandeses. Carlos, gran aficionado a los mapas, mantuvo el atlas en el ‘armario de rarezas’ en Whitehall.

El rey Jorge III lo dio al Museo Británico como parte de un donativo mayor de mapas y atlas. En la década de los 1950 fue restaurado y encuadernado. Hoy está resguardado por la división de Mapas Antiguos de la Biblioteca Británica en Londres. Desde 1998 se exhibe en el vestíbulo de entrada a la sección de mapas. En abril de 2010, a los 350 años de su creación, fue por primera vez mostrado públicamente con las páginas abiertas, en una exposición en la Biblioteca Británica.7

La Biblioteca Británica resguarda el Atlas Klencke.

Hasta el 2012 el Atlas Klencke era considerado como el atlas más grande del mundo, un récord que probablemente tuvo desde que fue creado.8​ En febrero de 2012, el editor australiano Gordon Cheers publicó un nuevo atlas, Earth Platinum, que es un pie más grande que el Atlas Klencke, lo que lo hace probablemente el atlas más grande en el mundo. Cada uno de los 31 ejemplares que hizo cuestan cien mil dólares estadounidenses.

El origen del Atlas de Klencke data de 1660 como ofrecimiento de Joannes Klencke a Carlos II de Inglaterra (fanático de los mapas y las rarezas).  El atlas original contiene 40 mapas que mostraban mostrando el conocimiento alrededor del mundo. Los mapas ilustran momentos históricos de la cartografía holandesa junto a otros mapas de Europa, África, Asia y América acompañados de textos documentales en holandés, latín y francés. Algunos de los mapas presentan tamaños superiores al propio Atlas, habiendo sido necesario plegarlos en secciones de tres páginas.

Dentro de la recopilación de mapas del atlas se encuentran autores de diversos orígenes como William Hondius, Blaeu, Guillermo Hondius, Nicolás Sanson, Jean Jubrien, Hugo Allard o Melchior Tavernier entre otros.

 

 

En 1828, Jorge III, cedió el atlas al Museo Británico, momento a partir del cual comenzó a sufrir diversas restauraciones particulares, especialmente algunos mapas que habían sido utilizados de manera más habitual. Gracias a la enorme encuadernación del atlas, y a diferencia de otros mapas de pared de gran tamaño, no han sufrido excesivo deterioro hasta que, a mediados de siglo, fue restaurado por completo y comenzó a ser expuesto al público. Actualmente el atlas ha sido catalogado y fotografiado dentro de la colección de la biblioteca británica.

Puedes acceder a la digitalización íntegra del atlas del Atlas Klencke y sus 40 mapas desde aquí. Las imágenes son gratuitas y libres de derecho bajo licencia Creative Commons de libre uso.

Es un libro gigantesco de mapas. El atlas grabado más grande que existe.

Cada uno de los 41 mapas del atlas se imprimió a partir de grabados de cobre dibujados a mano. El Atlas Klencke fue encargado por un consorcio de comerciantes holandeses para regalárselo al rey Carlos II de Inglaterra cuando la monarquía inglesa fue restauranda en 1660.

A Carlos II le gustó tanto el Atlas que lo exhibió en su vitrina de rarezas, una colección de artículos notables y exóticos, que estaba de moda en su época.

Según la Real Academia de la Lengua Española un atlas es un conjunto de mapas cartográficos, históricos, etc. agrupados en un solo volumen. Esto ya sugiere que el resultado no va a ser un folleto ni una guía de bolsillo, pero… ¿más grande que yo?

El atlas consta de 41 mapas murales destinados a ser colgados en las paredes, pero que en este caso no ha sido así. Esta es la razón por la que, a pesar del tiempo que tiene, sigue estando muy bien conservado. Hay mapas de los dos grandes hemisferios, al estilo Blaeu, y mapas regionales. Se representa Inglaterra, pero también otras zonas de interés para el rey, como los Países Bajos, Italia, Francia, Ucrania y también Brasil, China o Tierra Santa. Una muestra de todo el conocimiento que se tenía del mundo por aquel entonces.

OSO 7

OSO 7

OSO 7 u Orbiting Solar Observatory 7 (NSSDC ID: 1971-083A), antes del lanzamiento conocido como OSO H, es el séptimo de la serie de satélites del Observatorio Solar en Órbita Estadounidense lanzados por la NASA entre 1962 y 1975.[2] OSO 7 fue lanzado desde Cabo Kennedy (ahora Cabo Cañaveral) el 29 de septiembre de 1971 por un cohete Delta N en una órbita terrestre baja de 33,1 ° de inclinación (inicialmente 321 por 572 km), y volvió a entrar en la atmósfera terrestre el 9 de julio de 1974. Fue construido por Ball Brothers Research Corporation (BBRC), ahora conocida como Ball Aerospace, en Boulder Colorado.

OSO 7

El satélite OSO 7, al igual que las otras misiones del Observatorio Solar en Órbita, era principalmente un observatorio solar diseñado para apuntar una batería de telescopios de rayos X y UV hacia el Sol desde una plataforma apuntadora de “vela” estabilizada montada en una “rueda” cilíndrica giratoria.

Operador: NASA

ID COSPAR 1971-083A

SATCAT no. 05491

Duración de la misión 3 años

Propiedades de la nave espacial

Fabricante Corporación de Investigación Ball Brothers (BBRC)

Masa de lanzamiento 635 kilogramos (1400 libras)

Comienzo de la misión

Fecha de lanzamiento 29 de septiembre de 1971, 09:50:00  UTC

Cohete Delta-N

Sitio de lanzamiento Cabo Kennedy LC-17A

Fin de misión

Fecha de descomposición 9 de julio de 1974

Parámetros orbitales

Sistema de referencia: Geocéntrico

Excentricidad: 18376

Altitud del perigeo: 1,0 kilómetros (199,5 millas)

Altitud de apogeo: 2,0 kilómetros (355,4 millas)

Inclinación: ,10 grados

Período: .20 minutos

Movimiento medio: .45

Época: 9 de septiembre de 1971, 05:50:00 UTC [1]

Si bien el diseño básico de todos los satélites OSO era similar, el OSO 7 era más grande [la masa total de la nave espacial era de 635 kg (1397 lb)] que el OSO 1 al OSO 6, con una matriz solar cuadrada más grande en el lado no giratorio. “Vela”, y una sección giratoria más profunda, la “Rueda”.[3]

Instrumentos de vela

La porción de “Vela” de la nave espacial, que se estabilizó para mirar hacia el Sol en todos los satélites de la serie OSO, llevaba dos instrumentos en OSO 7, que observaban continuamente el Sol durante el día en órbita. Éstas eran:

  • El espectroheliógrafo GSFC X-Ray y EUV (que cubre el rango de longitud de onda de 2 a 400 Å),[4] bajo la dirección del PI Dr. Werner M. Neupert de NASA GSFC, que capturó imágenes del Sol en el ultravioleta extremo y rayos X suaves. bandas, para determinar la temperatura y la distribución de la materia en la corona sobre las regiones activas y durante las erupciones solares.
  • El experimento de corona ultravioleta extrema y coronógrafo de luz blanca NRL, dirigido por el Dr. Richard Tousey del Laboratorio de Investigación Naval de los EE . Regiones activas de la superficie solar.

Instrumentos de rueda

El componente giratorio de la “Rueda” de la nave espacial, que proporcionó estabilidad giroscópica general al satélite, llevaba cuatro instrumentos, que miraban radialmente hacia afuera y escaneaban el Sol cada 2 segundos. Dos de estos eran instrumentos de observación solar y los otros dos eran instrumentos de rayos X cósmicos:

  • Instrumento de monitoreo de rayos X solares duros UCSD, PI Prof. Laurence E. Peterson.[6] [7] cubría el rango de energía de 2 a 300 keV utilizando contadores proporcionales y detectores de centelleo de NaI, además de tres pequeños detectores de partículas cargadas para monitorear el entorno de radiación local.
  • Monitor solar de rayos gamma UNH. El PI Prof. Edward Chupp,[8] observó rayos gamma de llamaradas solares de 0,3–10 MeV con un espectrómetro de centelleo NaI(Tl) en un escudo anticoincidencia activo CsI(Na).[9]
  • Experimento de Rayos X Cósmicos del MIT, PI Prof. George W. Clarke, observó fuentes de rayos X cósmicos en el rango de 1.5 a 9 Å.[10] Este instrumento utilizó contadores proporcionales para observar fuentes de rayos X cósmicos en el rango de 1 a 60 keV, en cinco bandas de energía amplias espaciadas logarítmicamente, con una resolución angular de aproximadamente 1°.[11]
  • Experimento de rayos X cósmicos de UCSD, PI Prof. Laurence E. Peterson.[12] Este instrumento, que tenía un campo de visión (FWHM) de unos 6°, miraba perpendicularmente al eje de giro de la Rueda, trazando un gran círculo en el cielo cada 2 segundos. A medida que el eje giratorio de la Rueda se movía para mantener los instrumentos de Vela apuntando al Sol, escaneaba todo el cielo cada 6 meses. Presentaba un detector de centelleo NaI(Tl) de 1 cm de espesor que cubría el rango de energía de ~7 keV a ~500 keV en 126 canales PHA, con un área efectiva de 100 cm 2en las energías más bajas. El detector estaba encerrado en un grueso escudo de centelleo anticoincidencia de CsI(Na) con 10 orificios perforados, que definían el campo de visión óptico del detector. Los eventos se registraron y telemidieron individualmente, con tiempo y altura de pulso etiquetados para cada uno, a una velocidad máxima de 3,2 por segundo.[13]

Resultados científicos

Entre los resultados científicos notables de OSO 7 se encuentran: [14]

  • Estudios de rayos X duros de todo el cielo, realizados por los instrumentos cósmicos del MIT y la UCSD.
  • La primera observación de la línea de emisión de rayos gamma solares (γ), debido a la aniquilación de electrones/positrones a 511 keV, de las erupciones solares a principios de agosto de 1972, por el espectrómetro UNH.[15] Legendario durante mucho tiempo en la NASA debido al peligro para los vuelos espaciales tripulados, habría incurrido en una dosis de radiación potencialmente fatal si los astronautas hubieran estado en el espacio en ese momento y fuera de la magnetosfera protectora de la Tierra (como es el caso durante gran parte de una misión Apolo lunar).[dieciséis]
  • La primera detección clara de una eyección de masa coronal (CME), por el instrumento NRL.
  • Observaciones de los espectros de rayos X duros del AGN NGC 4151 [17] y Cen A [18]
  • Posición y variabilidad espectral del estallido cósmico de rayos gamma del 14 de mayo de 1972[19]

Casi pérdida en el lanzamiento

El OSO 7 estuvo a punto de perderse en el lanzamiento, debido a una pérdida de presión hidráulica en el sistema de control de guía de la segunda etapa ~7 segundos antes del corte del motor de la segunda etapa. El plan nominal era que la nave espacial se separara de la segunda etapa con el eje de giro normal a la dirección del Sol, de modo que la vela pudiera orientarse hacia el Sol, lo que permitía que las baterías se cargaran por completo en órbita. Tal como estaban las cosas, la órbita era ligeramente excéntrica en lugar de circular, y se desconocía la orientación de la nave espacial inmediatamente después del lanzamiento, por lo que la vela no pudo adquirir bloqueo solar. La nave espacial fue lanzada con sus baterías completamente cargadas, dando aproximadamente 12 horas para que los controladores, dirigidos por John Thole de la NASA, se recuperaran antes de que la nave espacial perdiera potencia y capacidad de mando. Pasaron varias horas mientras los ingenieros intentaban interpretar la intensidad de la señal de la nave espacial en términos de su patrón de antena de transmisión. Finalmente, una o dos horas antes del final, Thole decidió abandonar la precaución y “comenzar a girar”, y por suerte y habilidad, se recuperó el control.[20]

Debido a que el apogeo orbital resultante fue de ~572 km en lugar de los ~350 km planificados para la órbita circular nominal, varias veces al día OSO 7 pasó bastante profundo en los cinturones de radiación de Van Allen, por lo que el bombardeo de protones de alta energía lo hizo algo radiactivo. La actividad luego decayó lentamente durante otros momentos del día. La radiactividad interna del instrumento, complejamente variable, complicó el análisis de los datos de los sensibles instrumentos de rayos X y rayos gamma a bordo.

P78-1

El repuesto de vuelo para OSO H fue adquirido más tarde por la Fuerza Aérea de EE. UU., modificado y re-instrumentado, y luego lanzado en 1979 como P78-1 (también conocido como Solwind), el satélite que fue derribado por la USAF en un exitoso ataque anti-prueba de misiles satelitales en 1985. El OSO 7 y el P78-1 no eran idénticos en apariencia, pero más similares entre sí que a las naves espaciales anteriores OSO 1 a OSO 6, o al OSO 8 final.[21]

RMS «Lusitania» (1915)

RMS «Lusitania» (1915)

A comienzos del siglo XX, las cuatro grandes compañías de navegación que dominaban el tráfico de pasajeros del Atlántico Norte, las alemanas Hamburg Amerika Line y Norddeutscher Lloyd  (NDL) y las británicas White Star Line y Cunard Line, rivalizaban por lograr la supremacía en el mar y por poseer los mejores, más suntuosos y rápidos buques de aquellos tiempos. Cunard,  que ocupaba la cuarta posición mundial en cuanto a número de barcos y tonelaje con relación a los citados,  sabía que para lograr alguna ventaja comercial en dicho tráfico de pasajeros, tendría que construir nuevos barcos de tamaño y lujo sin precedentes. Así, con la ayuda del gobierno británico que inyectó en la compañía 2,6 millones de libras esterlinas nacieron los majestuosos  “Lusitania” y “Mauretania”, dos elegantes buques de cuatro chimeneas, considerados en aquellos tiempos los más grandes, lujosos y rápidos del mundo.

El buque RMS «Lusitania” fue construido en los astilleros John Brown & Co, en Clydebank, Escocia y su puerto de registro era Liverpool. Desplazaba 44.060 toneladas, con una eslora de 241 metros, 26,52 metros de manga y un calado de 10,24 metros. Su sistema de propulsión, la turbina de vapor, fue un invento revolucionario implementado en la tecnología de los trasatlánticos y estaba compuesto de cuatro hélices de tres palas; cuatro turbinas Parsons alimentadas por 25 calderas que producían una potencia de 76.000 CV, con un consumo diario de mil toneladas de carbón y 26 nudos de velocidad. Tenía capacidad para transportar a 2.200 pasajeros y 850 tripulantes, habiendo tomado contacto con el mar el 7 de junio de 1906 y entrando en servicio el 26 de agosto de 1907.

Recibió su nombre en honor de la antigua provincia romana de Lusitania, localizada al oeste de la península ibérica y junto a su hermano el “Mauretania”, proporcionó un servicio regular entre las Islas Británicas y los Estados Unidos hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, convirtiéndose en los favoritos de los pasajeros a causa del lujo, la velocidad y la seguridad que los navíos proporcionaban. Ambos buques ganaron en diferentes fases de su vida marinera la preciada Cinta Azul, por ser los trasatlánticos más veloces en cruzar el Océano Atlántico.

El buque RMS «Lusitania” estuvo en posesión de la mentada Banda Azul en tres ocasiones y realizó unas doscientas travesías en sus ocho años de existencia, transportando unos 250.000 pasajeros, hasta la fatídica mañana del 7 de mayo de 1915, en que fue torpedeado y hundido por un submarino alemán frente a las costas de Irlanda. De no haber sido por esta terrible tragedia, estamos seguros que hubiera seguido los pasos de sus hermanos “Mauretania” y “Aquitania”, que tuvieron una larga vida de 30 y 37 años respectivamente. El buque RMS «Aquitania” sirvió en las dos guerras mundiales y con su desguace en el año 1950 marcaría el final de una época en la historia de los grandes buques de pasajeros. También fue el último trasatlántico de cuatro chimeneas.

Pero el RMS «Lusitania” no solo paseaba con orgullo ser el buque más veloz, sino también porque sus instalaciones y exquisito servicio no tenían parangón. Los sistemas de seguridad eran de los más modernos y poseía suficiente cantidad de botes salvavidas, de acuerdo con la normativa de la época. Era además el más moderno en cuanto a compartimentos estancos, detectores de incendio, control eléctrico de botes salvavidas, etc.  y para mayor orgullo de la Cunard Line, en su segundo viaje conquistaría el Gallardete Azul del Atlántico.

La construcción del Lusitania fue subvencionada por el gobierno británico, a cambio del acuerdo para ser convertido en un buque de guerra armado en caso de ser necesario. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el Almirantazgo Británico requisó, en julio de 1914, al RMS Lusitania y a su barco gemelo, el RMS Mauretania, con el fin de instalar emplazamientos artilleros de 15 cm. Ambos buques, propiedad de la naviera Cunard Line, fueron inscriptos como cruceros auxiliares armados, y regresaron al mar equipados para trasladar armas en ese papel.

El Almirantazgo canceló aquella decisión inicial, y decidió prescindir del uso de dichos navíos como cruceros armados. Un barco del tamaño del Lusitania consumía enormes cantidades de carbón (unas 910 toneladas al día, o 37,6 toneladas/hora), lo que ponía en aprieto las reservas de combustible del Almirantazgo, así que estos navíos fueron considerados poco apropiados para la tarea. Eran llamativos debido a su tamaño, y tenían particularidades en su construcción que los inhabilitaban para enfrentar una emergencia en caso de ser torpedeados, de modo que se los descartó para tareas de transporte, que podían ser realizadas por navíos y cruceros de menor tamaño.

No obstante, el RMS Lusitania permaneció en la lista oficial de buques armados, junto al RMS Mauretania.

Al comienzo de las hostilidades, se elevó la preocupación por la seguridad del Lusitania y otros grandes buques. Tras su siguiente viaje, las chimeneas del buque fueron repintadas en negro; su casco, en gris y, su nombre a proa y a popa fue cubierto en gris al llegar a Nueva York, en un intento de camuflar su identidad y dificultar su detección visual. Cuando quedó claro que la marina alemana estaba en tablas con la Marina Real británica, y la amenaza inmediata pareció evaporarse, pronto pareció que el Océano Atlántico era de nuevo seguro para barcos como el Lusitania, siempre que la reserva de pasajeros justificara el costo de mantenerlos en servicio.

Foto panorámica de la llegada del trasatlántico “Lusitania” a Nueva York, en septiembre de 1907

Muchos de los principales barcos de pasajeros fueron amarrados a lo largo del otoño e invierno de 1914-1915, en parte debido a la menor demanda de pasajeros a través del Atlántico, y debido a un intento de protegerlos frente al posible daño de minas u otros peligros. Algunos fueron empleados para el transporte de tropas, mientras otros fueron reconvertidos en embarcaciones hospitalarias. El Lusitania permaneció en servicio comercial; aunque la demanda de pasajeros a bordo no era tan importante como en los meses previos a la guerra, era suficiente para mantenerlo en servicio como barco civil. No obstante, se tomaron medidas economizadoras. Una de ellas consistió en apagar la caldera n.º4 para ahorrar carbón y costos de la tripulación. Esto redujo su velocidad de crucero de 25 a 21 nudos. A pesar de ello, seguía siendo el navío más rápido activo en el servicio comercial.

Una vez que el peligro pareció desvanecerse, el barco fue devuelto a sus colores originales para eliminar el camuflaje, salvo en las chimeneas, que permanecieron negras. Su nombre fue repintado en popa y en proa, así como la superestructura, pintada en blanco. Se añadió incluso una modificación, que consistió en la adición de una banda ocre en la base, justo por encima del casco negro.

Capitán William Thomas Turner, comandante del RMS «Lusitania».

A comienzos de 1915, comenzó a materializarse una nueva amenaza: los submarinos. Al principio fueron solo utilizados por los alemanes para atacar a barcos de la Royal Navy, consiguió éxitos ocasionales, aunque a veces de forma espectacular. Luego, los U-boots comenzaron en ocasiones a atacar navíos mercantes, aunque casi siempre de acuerdo a las antiguas reglas marinas.

Desesperados por una ventaja sobre el Océano Atlántico, el gobierno alemán fue un paso más allá en su campaña submarina. El 4 de febrero de 1915, los alemanes declararon la zona marítima alrededor de las islas británicas como zona de guerra: a partir del 18 de febrero, los buques aliados en dicha área podrían ser hundidos sin aviso. Esta postura no se trató de una guerra submarina indiscriminada en primer término, ya que se realizaron esfuerzos para evitar hundir barcos neutrales.

El 23 de abril, la embajada alemana en EE. UU. publicó un aviso en los periódicos de extraña coincidencia con la partida del Lusitania. Advertía a los pasajeros sobre el riesgo de navegar en aguas no neutrales debido al riesgo de ser atacados. Solo un diario consiguió contestar en sus ediciones al aviso alemán. La ruta del Lusitania pasaba por aguas hostiles. Esta circunstancia no era desconocida ni para la Cunard Line, ni para el Almirantazgo Británico, y aún menos para el capitán del navío William Thomas Turner.

Aviso de la Embajada Alemana: “¡Atención! – Se recuerda a los pasajeros que tengan la intención de cruzar el Atlántico, que existe el estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que la zona de guerra comprende las aguas adyacentes a las Islas Británicas; que las embarcaciones con bandera de Inglaterra o cualquiera de sus aliados se arriesgan a ser atacadas en tales aguas, y que los viajeros que atraviesen la zona de hostilidades en barcos de Gran Bretaña o cualquiera de sus aliados lo hacen por su cuenta y riesgo.”

Embajada Imperial Alemana en Washington D.C datado: 23 de abril de 1915.

En 1915, el Lusitania había transportado ya alrededor de 250.000 pasajeros en 8 años de impecable servicio. El 1° de mayo, el Lusitania estaba anclado en el muelle 54 de Nueva York, y durante todo el día se había embarcado sobre todo provisiones y pasajeros.

El lujoso navío estaba comandado por el veterano capitán William Thomas Turner, al que le faltaban pocos años para jubilarse. Se trataba de un marino muy experimentado en las rutas navieras.

El 1° de mayo de 1915 a las 11.30 el Lusitania dejó el muelle n.º 54 del puerto de Nueva York y se dirigió hacia el Atlántico Norte con 1.959 pasajeros a bordo, entre ellos 136 pasajeros norteamericanos, 129 niños y 39 bebés. Algunos pasajeros tenían cierto renombre social, como el millonario Alfred G. Vanderbilt, Lothrop Withington, el filósofo Elbert Hubbard y el minero William Broderick Cloete.

El buque RMS «Lusitania” zarpó del puerto de New York el 1 de mayo de 1915 a las 11,30 de la mañana y entre sus pasajeros viajaban numerosas personalidades norteamericanas y británicas, fallecidas la mayoría de ellas en el naufragio. Quien no viajó en este trasatlántico, ni por tanto su desaparición ocurrió ese año, como por error se ha comentado a través de los tiempos, fue el gran compositor y pianista español Enrique Granados y su esposa Amparo Gal. La realidad es que el matrimonio Granados tenía previsto regresar de New York, donde se había estrenado su ópera “Goyescas”, el 8 de marzo de 1916 a bordo del vapor español “Antonio López”, de la Compañía Trasatlántica, que hacía la travesía directo hasta Barcelona, lugar de su domicilio, pero una invitación del presidente norteamericano Thomas W. Wilson para visitar la Casa Blanca, les obligó a posponer el viaje para tres días más tarde.

El RMS «Lusitania» zarpando del puerto de Nueva York.

Y lo hacen a bordo del “Rotterdam”, de bandera holandesa, que zarpa el 11 de marzo con destino a Inglaterra y allí, el 24 del mismo mes, trasbordan al vapor “Sussex” que los debía llevar hasta el puerto francés de Dieppe en la orilla opuesta del Canal de la Mancha. El barco había salido a las 13,15 y una hora y media más tarde, un submarino alemán que les esperaba en el Canal, lanza un torpedo que impacta en medio del casco hundiendo la parte de proa, falleciendo como consecuencia del traicionero ataque germano, Enrique Granados, su esposa y 80 personas más. Los detalles y el dramatismo que imperó en la muerte de la pareja son conocidos, pero queda claro que el destino del matrimonio Granados estaba ligado a la fatalidad y cuando esto pasa, cualquier cosa puede ocurrir porque la vida suele ser muy injusta.

El día anterior, 30 de abril, zarpaba desde Borkum el U-20 al mando del capitán Walther Schwieger navegando por el Mar del Norte hacia aguas irlandesas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El submarino alemán U-Boot U-20 y su Comandante, capitán Walther Schwieger.

 

El Ataque del U-20:

El 7 de mayo, después de un tranquilo viaje sin incidentes, el Lusitania se acercó a aguas irlandesas. Durante la noche y en la madrugada había tenido que navegar entre espesa niebla. Para entonces el U-20 ya había hundido tres embarcaciones inglesas entre Fastnet y Kinsale.

En Queenstown, el vicealmirante Coke, a cargo de las defensas y patrullas antisubmarinas y bajo la supervisión del Almirantazgo, se percató del peligro que corría el Lusitania, pero se le prohibía tomar decisiones respecto a los transatlánticos y sus rutas. De todos modos, resolvió poner en aviso al buque por su cuenta.

El aviso se radió a las 7.50 al Lusitania:

» Submarinos en acción frente a la costa meridional de Irlanda»

A las 8:30 recibió otro mensaje:

«A todos los barcos ingleses: Tomen al piloto de Liverpool en la barra y eviten los promontorios. Pasen a toda velocidad por los puertos. Naveguen por medio del canal. Submarinos en aguas de Fastnet…»

En Queenstonwn, a las 11.00, Coke solicitó instrucciones al Almirantazgo para desviar al Lusitania, pero no recibió respuesta inmediata.

En la estación radiotelegráfica de Valentia, a las 11:02 se emitió un mensaje cifrado en doce palabras, en código desde Queenstown al Lusitania: «Desviarse a Queenstonwn», recibido a las 12:30 en el buque. Este mensaje incluía a un remolcador cuyo código era MFA, el mismo código asignado al Lusitania.

A las 12:40 el barco recibió otro comunicado: -«Submarino a cinco millas de Cabo Clear, se dirigía hacia el Oeste a las 10:00 horas».

De acuerdo con este mensaje, a las 13.00 Turner ordenó cambiar el rumbo para acercarse más a tierra.

A las 14.00 se divisó el promontorio de Kinsale, la niebla se había disipado y la tarde se veía apacible. Al mismo tiempo, Schwieger en el U-20 divisaba al enorme barco en su periscopio por estribor:

En su cuaderno de bitácora escribió: «Frente a nosotros aparecen cuatro chimeneas y dos mástiles… sigue curso vertical al nuestro virando desde Galley Head. El barco parece ser un buque de pasajeros de grandes dimensiones».

A las 14:10 Turner ordena un segundo cambio de rumbo para entrar al canal de San Jorge, esto lo aleja de la costa, Schwieger anotó: «El vapor vira a estribor, rumbo a Queenstown y así facilita nuestro acercamiento para lanzar torpedos. Navegamos a gran velocidad para colocarnos en posición al frente».

A las 14:12 el U-20 disparó a 700 m el único torpedo que le quedaba. Schwieger describió:

«Disparo de proa a 700 m, el proyectil da al costado de estribor, algo detrás del puente».

A continuación, escribe en su bitácora:

«Alcanzado por el disparo en la banda de estribor detrás del puente. Se oye una detonación extraordinaria seguida de otra fuerte explosión y de una nube que se eleva. Debe de haber habido además de la explosión del torpedo otra (caldera, carbón o pólvora). La nave se detiene y se escora rápidamente. Al mismo tiempo, se hunde cada vez más a proa…».

El Lusitania recibió un torpedo detrás del ala del puente, una columna de agua se elevó al costado y en seguida le siguió otra tremenda explosión que hace desencajar la cubierta de paseo por unos instantes y hace volar el fondo de la proa, Turner ordena al timonel enfilar a tierra, pero es tan rápida la inundación que el timón y las hélices aun girando pierden efectividad al salir del agua, y se alcanza una escora de 25º.

Los operadores del telégrafo inalámbrico, Robert Leith y Donald McCormack, enviaron un SOS, que fue recibido en Queenstown. A pesar de estar a unas millas de la costa irlandesa, la ayuda de las flotas de pesca y las pequeñas embarcaciones que acudieron al rescate del Lusitania no fue rápida. La mayoría tardaría unas dos horas en llegar a la posición del transatlántico.

El caos se apoderó del barco, la escora de más de 25° era tan pronunciada que casi no se alcanzaban los botes, ni mantenerse de pie en cubierta, a solo 10 km de la orilla.

A pesar de sus 175 compartimentos estancos, la inundación fue tan violenta por la inercia del barco que no se inundó de forma lineal y el barco corrió el riesgo de dar una vuelta campana. La escora se hizo cada vez más y más pronunciada y muchos botes quedaron inaccesibles.

La planta eléctrica del barco pronto falló y los pasajeros de primera clase que estaban dentro de los ascensores quedaron atrapados entre las cubiertas A y B, hundiéndose más tarde con el barco.

Muchos se lanzaron al agua desesperados, algunos botes que lograron llenarse se bajaron de forma incorrecta y vaciaron su carga humana al mar o se precipitaron sobre otros botes cargados, o se hundieron al entrar al agua de proa o popa. Tan sólo 6 botes salvavidas de los 48 disponibles lograron ser lanzados con relativo éxito. Algunos de los botes salvavidas plegables del Lusitania se alejaron flotando mientras el barco se hundía, proporcionando refugio a muchos de los que estaban en el agua.

En los últimos instantes, el Lusitania se enderezó y algunos botes alcanzaron a ser lanzados al agua, pero ya volcados. Luego, la proa impactó contra el fondo granítico del mar y el buque se levantó a un ángulo de 45°. Cuando la segunda chimenea del barco se sumergió bajo las olas, generó un remolino que succionó a varios pasajeros, para luego ser expulsados de nuevo por la explosión fortuita de las calderas de popa, saliendo ilesos, aunque cubiertos de hollín.

La explosión en cadena de las calderas hizo volar la tercera chimenea, lo que generó una gran nube negra que cubrió el barco. El Lusitania se «detuvo» y empezó a hundirse.

Cuando la nube de vapor se disipó, 18 minutos después del impacto del torpedo, el barco había desaparecido, dejó a los pasajeros flotando sobre las gélidas aguas del mar de Irlanda hasta la llegada de los barcos de rescate.

Se perdieron 1198 vidas de 1959, entre ellas, las de 124 pasajeros norteamericanos, 94 niños y 35 bebés. Sobrevivieron 761 pasajeros. Vanderbilt, Withington y Hubbard fallecieron en el naufragio. Se recuperaron 200 cadáveres.

En los países aliados o neutrales hasta ese momento, se consideró el hundimiento del RMS «Lusitania» como un crimen de guerra.

Reacciones en todo el mundo:

Tras el hundimiento, el capitán Schwieger del submarino U-20 fue condenado de forma unánime en la prensa aliada como criminal de guerra.

De los 139 pasajeros estadounidenses a bordo del Lusitania, 128 murieron, lo que produjo una masiva ira tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos. El diario The Nation la llamó «una deuda por la que un huno enrojecería de vergüenza, un turco se sentiría avergonzado, y un pirata bárbaro se disculparía», mientras que los británicos opinaban que EE. UU. debía declarar de inmediato la guerra a Alemania. No obstante, el presidente norteamericano Woodrow Wilson se negó a sobrerreaccionar. El 10 de mayo de 1915, declaró en Filadelfia:

“Existe algo como pueda ser que un hombre sea lo suficientemente orgulloso como para no luchar. Existe algo como pueda ser una nación tan cargada de razón que no necesita convencer a otros por la fuerza de que está en lo cierto.”

En enero de 1917, el gobierno alemán anunció que llevaría a cabo a partir de entonces una campaña indiscriminada de ataques submarinos, lo que enfureció a los Aliados. El 6 de abril, el Congreso de Estados Unidos aprobó la petición del presidente Wilson para declarar la guerra al Imperio Alemán. Su participación en la guerra fue lenta al comienzo, pero con la ofensiva alemana de marzo de 1918, que al principio marchó bien para los alemanes, al poder mantener a los Aliados al frente, la llegada en abril de 2 millones de tropas norteamericanas cambió la situación en favor de la Triple Entente, lo que contribuyó a su victoria en la guerra.

En el Museo Marítimo de Merseyside en el Albert Dock en Liverpool se muestran un salvavidas y la hélice del RMS «Luisitania» luego que pudo detectarse el pecio del mismo.

Portada del periódico «Boston Journal». destacando la noticia del hundimiento

En la actualidad los restos del buque reposan desmoronados sobre su costado de estribor, con sus chimeneas totalmente derruidas a unos 95 metros de profundidad. La proa permanece sobre los restos de su quilla y aún puede leerse “Lusitania”.

Final del formulario

Pecio del Lusitania

El pecio del Lusitania fue localizado el 6 de octubre de 1935, a 11 millas (18 km) al sur del faro de Old Head of Kinsale. A 93 metros de profundidad, recostado sobre estribor (el cual ha colapsado debido a la fuerza con la que impactó contra el lecho marino), con una inclinación de 30 grados. A lo largo de las décadas, se ha deteriorado más deprisa que el Titanic debido a la corrosión provocada por las mareas invernales. La quilla presenta una “curvatura inusual”, en forma de bumerán, que puede deberse a la falta de fuerza debido a la pérdida de la superestructura del barco.8​ La manga se ha visto reducida, también faltan las chimeneas, es presumible que debido a su deterioro prematuro.8​ La proa es la parte más prominente de los restos, ya que la popa se encuentra deteriorada debido al daño causado por detonaciones submarinas durante la Segunda Guerra Mundial, así como a la falta de tres de las cuatro hélices, recuperadas y sacadas a la superficie en 1982 por la organización Oceaneering International. Algunas de las características más notables del Lusitania son su nombre, visible en la proa, algunos pescantes con las cuerdas intactas, secciones de la cubierta de paseo, ventanillas, y la hélice restante. Expediciones recientes han revelado que el Lusitania se encuentra en peores condiciones que el Titanic, ya que su casco ha comenzado a colapsar.8

Los pasajeros de primera de aquel buque de lujo admiraban los ascensores, la escalinata, las columnas corintias, la cúpula de nueve metros de altura y los muebles estilo Luis XIV del comedor principal, decorado con madera de caoba y elementos dorados. No sabían que seis días más tarde, el 7 de mayo de 1915, un torpedo alemán pondría fin a sus vidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La magnitud de la tragedia conmocionó enormemente al Reino Unido y a los Estados Unidos, de donde procedía la mayoría de los pasajeros fallecidos. Aquella fue la primera ocasión en la que se habló de “crimen de guerra”.

Pero el paso del tiempo sugiere un cambio de paradigma. El mar del Norte, donde se produjo el hundimiento, había sido declarado zona de guerra por los propios británicos, que eran partidarios de mandar al fondo del mar cualquier embarcación con pabellón alemán, aunque ésta sólo transportara alimentos.

Esta estrategia se apoyaba en el poderío naval británico que imponía su superioridad en los mares. Sin embargo, el Almirantazgo no tuvo en cuenta la irrupción de los submarinos U-Boot, a los que Londres despreciaba por considerarlos un arma “huidiza, tramposa y asquerosamente no inglesa”. Sin embargo estas “armas huidizas” resultaron ser terriblemente efectivas y letales.

Un arsenal en alta mar

Por su parte, Alemania se defendió de las acusaciones argumentando que el Lusitania era realmente un barco militar, aunque iba camuflado como un barco de pasajeros. Su misión era la de romper el bloqueo de las Islas británicas y por ello, en sus bodegas, viajaban cuatro millones de proyectiles fabricados en Estados Unidos repartidos en 5.400 cajas, además de cobre y latón para uso militar. El paso de los años ha demostrado que era cierto. Según se pudo comprobar por los manifiestos de carga reales, que fueron sustituidos por otros que sólo informaban del embarque de comida y pasaje, entre las provisiones que se subieron al barco en Nueva York figuraba el denunciado material de guerra.

Investigación 

Años más tarde, todos estos datos fueron ratificados por una expedición submarina que en verano de 2011 accedió a los restos del Lusitania que descansan en el fondo del mar. La investigación confirmó que los alemanes no mentían y que las bodegas del gran transatlántico estaban repletas de munición cuya presencia explicaría las diversas explosiones que se sucedieron a causa del impacto del torpedo alemán y que acabaron hundiendo al Lusitania pese a que fue alcanzado por un solo impacto. Este descubrimiento también daría respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué se hundió tan rápido un barco de su tamaño, construido con compartimentos estancos?

Se acusó a Churchill de saber que la probabilidad de un ataque contra el transatlántico era elevada y más aún cuando en una reunión mantenida en la sala de mapas del Almirantazgo, el 1 de mayo, se le advirtió de que espías británicos desplegados en Alemania habían informado de la salida del U-20 del capitán Walther y de que éste podía cruzarse en la ruta del Lusitania. A pesar de las advertencias, Churchill ordenó que el Juno, el crucero que debía escoltar al Lusitania una vez hubiera entrado en el mar del Norte, abandonase la zona y se dirigiera a puerto.

El hundimiento del Lusitania deja varias preguntas en el aire: ¿Fue el gran transatlántico una víctima sacrificada ex profeso para que los Estados Unidos pudieran justificar su participación en la Primera Guerra Mundial? ¿Fueron las 1.200 personas que murieron en el ataque “daños colaterales” perfectamente asumibles? Y aunque los Estados Unidos no participaron en la contienda hasta dos años más tarde, con la declaración del presidente Woodrow Wilson, muchos historiadores han considerado que el ataque al Lusitania fue un acontecimiento determinante para que Washington decidiera participar en el conflicto.

Recuperan el telégrafo del ‘Lusitania’, hundido por un submarino alemán

“Lusitania” |Telemadrid

29 de septiembre de 2018 – 05:04

El Gobierno irlandés anunció hoy que ha se recuperado del fondo del mar el telégrafo principal del legendario transatlántico “Lusitania”, hundido frente a la costas de este país por un submarino alemán en 1915, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

La ministra irlandesa de Cultura y Patrimonio, Heather Humphreys, confirmó que un grupo de submarinistas recreativos, con las licencias correspondientes, hallaron el telégrafo en las inmediaciones del lugar del naufragio y manifestó que se encuentra en “excelente estado”.

Las autoridades creían hasta ahora que muchos de los restos del “Lusitania”, entre ellos el telégrafo, podrían haberse perdido para siempre después de que una misión para reflotarlo fracasó el pasado verano.

El telégrafo está siendo examinado y restaurado por el Servicio Nacional de Monumentos (NMS), que confía en encontrar más objetos en la zona del fondo del mar marcada por los citados buceadores aficionados.

El “Lusitania”, de 241 metros de eslora y el más rápido en cruzar el océano Atlántico hasta 1909, se fue a pique en aguas del suroeste de la isla en tan sólo 18 minutos tras ser alcanzado por un torpedo germano el 7 de mayo de 1915, lo que causó 1.201 muertos.

El lugar del hundimiento está localizado a 11 millas náuticas del Viejo Cabo de Kinsale, localidad del condado meridional irlandés de de Cork, y el buque y sus restos pertenecen al empresario estadounidense Gregg Bemis, quien trata de desentrañar sus misterios desde 2007.

“El telégrafo no presenta daños y está en unas condiciones excelentes. Entiendo que Bemis tiene intención de exhibirlo, junto al pedestal recuperado el pasado año y otros artefactos, en un museo local, lo cual es una gran noticia”, declaró hoy Humphreys.

La explosión que hundió al “Lusitania”, que llevaba a bordo a prominentes políticos, empresarios y artistas en su trayecto entre Liverpool (R.Unido) y Nueva York (EE.UU.), provino de una gran detonación secundaria detectada en estribor, después que el proyectil del submarino alemán “U-20” impactase justo debajo del puente de mando.

Ese suceso contribuyó a que Estados Unidos se implicase en la “Gran Guerra” junto a sus aliados británicos, pero también ha generado multitud de teorías de la conspiración.

Una de ellas especula con la posibilidad de que el capitán del sumergible, Walther Schwieger, disparase más de un torpedo contra el indefenso navío y que, por ese motivo, se produjeron explosiones en sus salas de vapor.

Lo que Bemis trata de probar desde hace diez años, sin embargo, es que las explosiones secundarias en el “Lusitania” fueron causadas por el supuesto cargamento de armas y municiones que transportaba en secreto aquel 7 de mayo de 1915.

Las autoridades irlandesas han declarado la zona “espacio protegido” para evitar las incursiones de cazadores de tesoros, ya que otras teorías aseguran que el “Lusitania” también transportaba obras de Tiziano, Monet o Rubens en contenedores sellados.

Bemis compró los restos del “Lusitania” en 1968, un año después de que la aseguradora “Liverpool & London War Risks Insurance Association” se lo vendiese en una subasta a John Light, un ex buceador de la Marina de EEUU, por unos 1.500 euros.

El empresario ha asegurado que no está interesado en las riquezas que pueda guardar el “Lusitania”, ya que sólo se quedará con lo que pertenezca a la compañía Cunard, la constructora del barco, mientras que el Gobierno irlandés es el dueño legal de su cargamento y equipaje.

Mapas de Nicolaes Visscher

Nicolaes Visscher

Nicolaes Visscher I, conocido también como Nicolas Piscator, o « el mayor », (Ámsterdam, 25 de enero de 1618ibídem, enterrado el 11 de septiembre de 1679) fue un grabador, cartógrafo y editor neerlandés.

Era hijo de Claes Janszoon Visscher. Su hijo, Nicolaes Visscher II (1649-1702), también trabajó con él y continuó la tradición de la elaboración de mapas de la familia después de su muerte. Visscher murió en Ámsterdam en 1679 y fue enterrado en el Kapel Nieuwezijds el 11 de septiembre de ese año, aunque se mantiene por algunas fuentes que el año de su muerte fue 1709.1

Obras

Su mapa grabado de los dos hemisferios, Orbis Terrarum Nova et Accuratissima Tabula, fue creado en 1658 en Ámsterdam. También contiene proyecciones polares norte y sur más pequeños. La frontera está decorado con escenas mitológicas, uno en cada esquina, dibujadas por el pintor Nicolaes Berchem, mostrando Zeus, Neptuno, Perséfone y Deméter. Es un ejemplo temprano de mapas del mundo neerlandeses muy decorados; destacándose la división de América/las Américas en América Meridionalis (América del Sur) y América Septentrionalis (América del Norte) como continentes distintos.23

Entre sus obras cabe destacar, de forma especial, el grabado denominado “Leo Hollandicus” y el mapa homólogo “Leo Belgicus”.

 

 

Novi Belgii Novæque Angliæ nec non partis Virginiæ tabula (1656)

 

Orbis Terrarum Nova et Accuratissima Tabula (1658)


 

 

Novissima et Accuratissima Totius Americae Descriptio (1658)

 

 

 

 

 

 

Die Gelegenheit Des Paradeis Und Des Lands Canaan Mit Sampt Den Erst Bewohnten Landeren Der Partriarchen Auss Der H. Schrifft Und Anderen Auctoren Zusamen Getragen (1665)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Map Of Spain, 1690, by Nicolaes Visscher I

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ártico del condado de Zelanda

Amsterdam: Nicholas Visser, 1690.

 

 

 

 

 

 

Cilindro de Ciro

Cilindro de Ciro

El Cilindro de Ciro es un antiguo cilindro de arcilla, actualmente roto en varios pedazos, en el que está escrita una inscripción real aqueménida en escritura cuneiforme acadia en nombre del rey persa Ciro el Grande.[2 ] [3] Data del siglo VI a. C. y fue descubierto en las ruinas de la antigua ciudad mesopotámica de Babilonia (actualmente en el moderno Irak) en 1879.[2 ] Actualmente se encuentra en posesión del Museo Británico. Fue creado y utilizado como depósito de cimentación tras la conquista persa de Babilonia en el 539 a. C., cuando el Imperio neobabilónico fue invadido por Ciro e incorporado a su Imperio persa.

El Cilindro de Ciro, anverso y reverso, y transcripción

Material: Barro cocido

Tamaño: 21,9 centímetros (8,6 pulgadas) x 10 centímetros (3,9 pulgadas) (máximo) x (extremo A) 7,8 centímetros (3,1 pulgadas) x (extremo B) 7,9 centímetros (3,1 pulgadas)[1]

Escritura: Escritura cuneiforme acadia

Creado: Aproximadamente 539–538 a. C.

Periodo/cultura: Imperio aqueménida [1]

Descubierto: Babilonia, Bagdad Vilayet del Iraq otomano, por Hormuzd Rassam en marzo de 1879[1]

Ubicación actual: Sala 52,[1] Museo Británico (Londres)

Identificación: BM 90920 [1]

Registro: 1880,0617.1941[1]

El texto del Cilindro alaba a Ciro, expone su genealogía y lo retrata como un rey de una línea de reyes. El rey babilónico Nabonido, que fue derrotado y depuesto por Ciro, es denunciado como un opresor impío del pueblo de Babilonia y sus orígenes de baja cuna se contrastan implícitamente con la herencia real de Ciro. El victorioso Ciro es retratado como habiendo sido elegido por el dios principal babilónico Marduk para restaurar la paz y el orden en los babilonios. El texto afirma que Ciro fue recibido por el pueblo de Babilonia como su nuevo gobernante y entró en la ciudad en paz. Apela a Marduk para proteger y ayudar a Ciro y a su hijo Cambises. Ensalza a Ciro como un benefactor de los ciudadanos de Babilonia que mejoró sus vidas, repatrió a las personas desplazadas y restauró templos y santuarios de culto en toda Mesopotamia y en otras partes de la región. Concluye con una descripción de cómo Ciro reparó la muralla de la ciudad de Babilonia y encontró una inscripción similar colocada allí por un rey anterior.[3]

El texto del Cilindro ha sido visto tradicionalmente por los eruditos bíblicos como evidencia corroborativa de la política de Ciro de repatriación del pueblo judío luego de su cautiverio babilónico [4] (un acto que el Libro de Esdras atribuye a Ciro[5]), ya que el texto se refiere a la restauración de santuarios de culto y la repatriación de pueblos deportados. 6] Esta interpretación ha sido cuestionada, ya que el texto solo identifica santuarios mesopotámicos y no menciona a los judíos, Jerusalén o Judea.[7] No obstante, se ha visto como una señal del enfoque relativamente ilustrado de Ciro hacia la diversidad cultural y religiosa. El ex director del Museo Británico, Neil MacGregor, dijo que el cilindro fue “el primer intento que conocemos sobre cómo dirigir una sociedad, un estado con diferentes nacionalidades y creencias, un nuevo tipo de arte de gobernar”.[8]

En tiempos modernos, el Cilindro fue adoptado como símbolo nacional de Irán por la dinastía gobernante Pahlavi, que lo exhibió en Teherán en 1971 para conmemorar los 2500 años del Imperio persa.[9] La princesa Ashraf Pahlavi le presentó al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, una réplica del Cilindro. La princesa afirmó que “la herencia de Ciro fue la herencia de la comprensión humana, la tolerancia, el coraje, la compasión y, sobre todo, la libertad humana”.[10] Su hermano, Shah Mohammad Reza Pahlavi, promovió el Cilindro como la “primera carta de derechos humanos”, aunque esta interpretación ha sido descrita por varios historiadores como “bastante anacrónica” y controvertida.[11] [12] [13] [14]

Descubrimiento

Hormuzd Rassam en Mosul alrededor de 1854. El Cilindro de Ciro fue descubierto durante las excavaciones de Rassam en Babilonia en febrero-marzo de 1879.

El arqueólogo asiriobritánico Hormuzd Rassam descubrió el Cilindro de Ciro en marzo de 1879 durante un largo programa de excavaciones en Mesopotamia llevadas a cabo para el Museo Británico.[15] Había sido colocado como depósito de cimentación en los cimientos de Ésagila, el templo principal de la ciudad.[3] La expedición de Rassam siguió a una excavación anterior realizada en 1850 por el arqueólogo británico Austen Henry Layard, quien excavó tres montículos en la misma zona pero encontró poco de importancia.[16] En 1877, Layard se convirtió en embajador de Gran Bretaña en el Imperio Otomano, que gobernaba Mesopotamia en ese momento. Ayudó a Rassam, que había sido su asistente en la excavación de 1850, a obtener un firman (decreto) del sultán otomano Abdul Hamid II para continuar las excavaciones anteriores. El firman sólo era válido durante un año, pero en 1878 se emitió un segundo firman, con términos mucho más liberales. Se concedió por dos años (hasta el 15 de octubre de 1880) con la promesa de una extensión hasta 1882 si era necesario.[17] El decreto del sultán autorizó a Rassam a “embalar y enviar a Inglaterra cualquier antigüedad que encontrara… siempre que no hubiera duplicados”. Se ordenó a un representante del sultán que estuviera presente en la excavación para examinar los objetos a medida que se descubrieran.[18]

Una vez obtenido el permiso, Rassam inició una excavación a gran escala en Babilonia y otros sitios en nombre de los fideicomisarios del Museo Británico.[16] Realizó las excavaciones en cuatro fases distintas. Entre cada fase, regresó a Inglaterra para traer sus hallazgos y recaudar más fondos para continuar el trabajo. El Cilindro de Ciro fue encontrado en la segunda de sus cuatro expediciones a Mesopotamia, que comenzó con su salida de Londres el 8 de octubre de 1878. Llegó a su ciudad natal de Mosul el 16 de noviembre y viajó por el Tigris hasta Bagdad, a donde llegó el 30 de enero de 1879. Durante febrero y marzo, supervisó las excavaciones en varios sitios babilónicos, incluida la propia Babilonia.[17]

Mapa del sitio de Babilonia en 1829. Los excavadores de Hormuzd Rassam encontraron el Cilindro de Ciro en el montículo de Tell Amran-ibn-Ali (marcado con una “E” en el centro del mapa) bajo el cual se encontraba el templo en ruinas de Esagila.

Pronto descubrió una serie de edificios importantes, incluido el templo de Ésagila, un santuario importante para el dios principal babilónico Marduk, aunque su identidad no se confirmó por completo hasta la excavación del arqueólogo alemán Robert Koldewey en 1900.[19] Los excavadores encontraron una gran cantidad de documentos comerciales escritos en tablillas de arcilla enterradas en los cimientos del templo donde descubrieron el Cilindro de Ciro.[16] Rassam dio relatos contradictorios sobre dónde se hicieron sus descubrimientos. Escribió en sus memorias, Asshur and the land of Nimrod, que el Cilindro había sido encontrado en un montículo en el extremo sur de Babilonia cerca del pueblo de Jumjuma o Jimjima.[20] [21] Sin embargo, en una carta enviada el 20 de noviembre de 1879 a Samuel Birch, el Conservador de Antigüedades Orientales del Museo Británico, escribió: “El Cilindro de Ciro fue encontrado en Omran [Tell Amran-ibn-Ali] con alrededor de seiscientas piezas de terracotas inscritas antes de que yo saliera de Bagdad”.[22] Salió de Bagdad el 2 de abril, regresó a Mosul y partió de allí el 2 de mayo para un viaje a Londres que duró hasta el 19 de junio.[17]

El descubrimiento fue anunciado al público por Sir Henry Rawlinson, presidente de la Royal Asiatic Society, en una reunión de la Sociedad el 17 de noviembre de 1879.[23] Lo describió como “uno de los registros históricos más interesantes en el carácter cuneiforme que se ha sacado a la luz hasta ahora”, aunque erróneamente lo describió como procedente de la antigua ciudad de Borsippa en lugar de Babilonia.[24] Las “Notas sobre un cilindro de arcilla recién descubierto de Ciro el Grande” de Rawlinson se publicaron en la revista de la sociedad al año siguiente, incluida la primera traducción parcial del texto.[25]

Descripción

El Cilindro de Ciro es un cilindro de arcilla cocida en forma de barril que mide 22,5 centímetros (8,9 pulgadas) por 10 centímetros (3,9 pulgadas) en su diámetro máximo.[1] Fue creado en varias etapas alrededor de un núcleo de arcilla en forma de cono dentro del cual hay grandes inclusiones de piedra gris. Se construyó con capas adicionales de arcilla para darle una forma cilíndrica antes de agregar una fina capa superficial de arcilla a la capa exterior, en la que está inscrito el texto. Fue excavado en varios fragmentos, habiéndose roto aparentemente en la antigüedad.[1] Hoy existe en dos fragmentos principales, conocidos como “A” y “B”, que se reunieron en 1972.[1]

El cuerpo principal del Cilindro, descubierto por Rassam en 1879, es el fragmento “A”. Fue restaurado en 1961, cuando se volvió a cocer y se le añadió yeso.[1] El fragmento más pequeño, “B”, es una sección que mide 8,6 centímetros (3,4 pulgadas) por 5,6 centímetros (2,2 pulgadas). Este último fragmento fue adquirido por JB Nies[22] de la Universidad de Yale a un comerciante de antigüedades.[26] Nies publicó el texto en 1920.[27] El fragmento aparentemente se desprendió del cuerpo principal del Cilindro durante las excavaciones originales en 1879 y fue retirado de las excavaciones o recuperado de uno de los vertederos de desechos de Rassam. No se confirmó que formaba parte del Cilindro hasta que Paul-Richard Berger, de la Universidad de Münster, lo identificó definitivamente en 1970.[28] La Universidad de Yale prestó el fragmento al Museo Británico temporalmente (pero, en la práctica, indefinidamente) a cambio de “una tablilla cuneiforme adecuada” de la colección del Museo Británico.[1]

Aunque el Cilindro es claramente posterior a la conquista de Babilonia por parte de Ciro el Grande en el año 539 a. C., la fecha de su creación no está clara. Se dice comúnmente que data de la primera parte del reinado de Ciro sobre Babilonia, algún tiempo después del 539 a. C. El Museo Británico sitúa la fecha de origen del Cilindro entre el 539 y el 530 a. C.[4]

Cilindro de ciro

La inscripción que se conserva en el Cilindro de Ciro consta de 45 líneas de texto escritas en escritura cuneiforme acadia. Las primeras 35 líneas están en el fragmento “A” y el resto en el fragmento “B”.[28] Varias líneas al principio y al final del texto están demasiado dañadas como para que sean legibles más de unas pocas palabras.

El texto está escrito en un estilo extremadamente formal y puede dividirse en seis partes distintas:

Extracto del Cilindro de Ciro (líneas 15-21), que proporciona la genealogía de Ciro y un relato de su captura de Babilonia en el año 539 a. C. ( EA Wallis Budge, 1884).

  • Versos 1–19: una introducción que vilipendia a Nabonido, el anterior rey de Babilonia, y asocia a Ciro con el dios Marduk;
  • Versos 20-22: detallan los títulos reales y la genealogía de Ciro, y su entrada pacífica a Babilonia;
  • Versos 22–34: un elogio de la política de Ciro de restaurar Babilonia;
  • Versos 34-35: una oración a Marduk en nombre de Ciro y su hijo Cambises;
  • Versos 36-37: una declaración de que Ciro ha permitido al pueblo vivir en paz y ha aumentado las ofrendas hechas a los dioses;
  • Líneas 38–45: detalles de las actividades de construcción ordenadas por Ciro en Babilonia.[29]

Imagen de detalle de muestra que muestra la escritura cuneiforme.

El comienzo del texto está parcialmente interrumpido; el contenido que sobrevivió reprende el carácter del depuesto rey babilónico Nabonido. Enumera sus presuntos crímenes, acusándolo de la profanación de los templos de los dioses y la imposición de trabajos forzados a la población. Según la proclamación, como resultado de estas ofensas, el dios Marduk abandonó Babilonia y buscó un rey más justo. Marduk llamó a Ciro para que entrara en Babilonia y se convirtiera en su nuevo gobernante.[30]

En la mente de Nabonido, el temor reverencial a Marduk, rey de los dioses, llegó a su fin. Cada día hacía más mal a su ciudad;… a su [pueblo…… … los arruinó a todos con un yugo sin alivio… [Marduk] inspeccionó y examinó todos los países, buscando al rey recto de su elección. Tomó la mano de Ciro, rey de la ciudad de Anshan, y lo llamó por su nombre, proclamándolo en voz alta como rey sobre todo.[30]

A mitad del texto, el escritor pasa a una narración en primera persona en la voz de Ciro, dirigiéndose directamente al lector. Se da una lista de sus títulos (en un estilo mesopotámico más que persa): “Yo soy Ciro, rey del mundo, gran rey, rey poderoso, rey de Babilonia, rey de Sumer y Akkad, rey de los cuatro puntos cardinales [de la tierra], hijo de Cambises, gran rey, rey de Anshan, descendiente de Teispes, gran rey, rey de Anshan, la semilla perpetua de la realeza, cuyo reinado Bel [Marduk] y Nebo aman, y con cuya realeza, para su alegría, se preocupan”.[30] Describe las acciones piadosas que realizó después de su conquista: restableció la paz en Babilonia y las otras ciudades sagradas para Marduk, liberando a sus habitantes de su “yugo”, y “trajo alivio a sus viviendas ruinosas (poniendo así) fin a sus (principales) quejas”.[31] Reparó los templos en ruinas en las ciudades que conquistó, restauró sus cultos y devolvió sus imágenes sagradas, así como a sus antiguos habitantes que Nabonido había llevado a Babilonia.[31] Cerca del final de la inscripción, Ciro destaca su restauración de la muralla de la ciudad de Babilonia, diciendo: “Vi dentro de ella una inscripción de Asurbanipal, un rey que me precedió”.[30] El resto falta, pero presumiblemente describe la rededicación de Ciro de la puerta mencionada.[32]

Una transcripción parcial de FH Weissbach en 1911 fue suplantada por una transcripción mucho más completa después de la identificación del fragmento “B”;[33] ésta ahora está disponible en alemán y en inglés. [ 4] [31] [35] Varias ediciones del texto completo del Cilindro de Ciro están disponibles en línea, incorporando fragmentos “A” y “B”.

En Internet y otros medios se ha difundido una traducción falsa del texto, que afirma, entre otras cosas, la abolición de la esclavitud y el derecho a la autodeterminación, un salario mínimo y asilo.[36] Además de hacer afirmaciones que no se encuentran en el cilindro real, se refiere a la divinidad zoroástrica Ahura Mazda en lugar del dios mesopotámico Marduk.[37] La ​​traducción falsa ha circulado ampliamente; aludiendo a su afirmación de que Ciro supuestamente ha declarado que “Cada país decidirá por sí mismo si quiere o no mi liderazgo”.[36] La ganadora del Premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi en su discurso de aceptación describió a Ciro como “el mismo emperador que proclamó en la cima del poder hace 2.500 años que… no reinaría sobre el pueblo si este no lo deseaba”.[36] [38] [39]

Fragmentos asociados

El Museo Británico anunció en enero de 2010 que dos fragmentos de arcilla con inscripciones, que habían estado en la colección del museo desde 1881, habían sido identificados como parte de una tablilla cuneiforme que tenía inscrito el mismo texto que el Cilindro de Ciro. Los fragmentos provenían del pequeño yacimiento de Dailem cerca de Babilonia y la identificación fue realizada por el profesor Wilfred Lambert, ex miembro de la Universidad de Birmingham, e Irving Finkel, curador a cargo del Departamento de Oriente Medio del museo.[40] [41]

Relación con una inscripción en hueso chino

En 1983 aparecieron en China dos huesos fosilizados de caballo con inscripciones en signos cuneiformes que el profesor Oliver Gurney de Oxford identificó posteriormente como procedentes del Cilindro de Ciro. El descubrimiento de estos objetos suscitó un gran debate sobre posibles conexiones entre la antigua Mesopotamia y China, aunque muchos investigadores dudaron de su autenticidad desde el principio y ahora se consideran generalmente falsificaciones.

La historia del supuesto artefacto se remonta a casi un siglo.[42] El registro más antiguo se remonta a un médico chino llamado Xue Shenwei, a quien en algún momento antes de 1928 se le mostró una foto de un frotamiento de uno de los huesos por un comerciante de antigüedades llamado Zhang Yi’an.[43] Aunque no pudo ver los huesos en ese momento, Xue Shenwei adquirió más tarde uno de ellos de otro comerciante de antigüedades llamado Wang Dongting en 1935 y luego el segundo a través de una conexión personal llamada Ke Yanling alrededor de 1940. Si bien Xue no reconoció la escritura en los huesos, adivinó su antigüedad y enterró los huesos para su custodia durante la Revolución Cultural. Luego, en 1983, Xue presentó los huesos al Museo del Palacio en Beijing, donde Liu Jiuan y Wang Nanfang de la Administración Estatal de Patrimonio Cultural emprendieron su estudio. 43] Estos funcionarios identificaron la escritura como cuneiforme y pidieron a los asiriólogos Chi Yang y Wu Yuhong que trabajaran en las inscripciones. La identificación del texto fuente se realizó lentamente hasta 1985, cuando Wu Yuhong, junto con la asirióloga de Oxford Stephanie Dalley y Oliver Gurney, reconocieron que el texto de un hueso provenía del Cilindro de Ciro. Un año después, Wu Yuhong presentó sus hallazgos en el 33.° Encuentro Asiriológico y los publicó en un artículo de revista.[44]

Después de eso, la segunda inscripción en hueso permaneció sin descifrar hasta 2010, cuando Irving Finkel trabajó en ella. En ese mismo año, el Museo Británico celebró una conferencia dedicada a los artefactos. Basándose en los graves errores textuales en la inscripción, incluida la omisión de una gran cantidad de signos del Cilindro de Ciro, Wu Yuhong argumentó que las inscripciones probablemente fueron copiadas del cilindro mientras se encontraba en el Museo Británico o de una publicación moderna temprana basada en él. Sin embargo, reconoció la remota posibilidad de que se haya copiado en la Antigüedad tardía.[43] Irving Finkel cuestionó esta conclusión basándose en la relativa oscuridad del Cilindro de Ciro hasta las últimas décadas y la discordancia en la paleografía entre las inscripciones en hueso y las copias manuales encontradas en las primeras ediciones de la década de 1880.

Finalmente, una vez finalizado el taller, Irving Finkel se enteró de una edición de 1884 del Cilindro de Ciro de EA Wallis Budge. Esta publicación utilizaba una tipografía peculiar y presentaba una copia manuscrita solo para una sección de todo el cilindro. Sin embargo, la tipografía de esa edición coincidía con la paleografía de las inscripciones en los huesos y el extracto del cilindro publicado en el libro también coincidía con la del hueso. Esto convenció a Finkel de que las inscripciones en los huesos eran falsificaciones de la época moderna temprana y esa ha sido la opinión mayoritaria desde entonces.

Interpretaciones

Tradición y propaganda mesopotámica y persa

Según el Museo Británico, el Cilindro de Ciro refleja una larga tradición en Mesopotamia, donde, desde el tercer milenio a. C., los reyes comenzaban sus reinados con declaraciones de reformas.[4] La declaración de Ciro subraya su legitimidad como rey y es una manifestación evidente de su respeto por las tradiciones religiosas y políticas de Babilonia. El Museo Británico y los estudiosos de la época lo describen como un instrumento de propaganda de la antigua Mesopotamia.[45] [46]

El texto es una inscripción de un edificio real, un género que no tenía equivalente en la literatura persa antigua . Ilustra cómo Ciro se apropió de las tradiciones y símbolos locales para legitimar su conquista y control de Babilonia.[32] [47] Muchos elementos del texto fueron extraídos de temas mesopotámicos de larga data sobre legitimación del gobierno en Babilonia: el rey anterior es reprendido y se proclama que ha sido abandonado por los dioses por su maldad; el nuevo rey ha obtenido poder a través de la voluntad divina de los dioses; el nuevo rey corrige los errores de su predecesor, ocupándose del bienestar del pueblo; los santuarios de los dioses son reconstruidos o restaurados, se hacen ofrendas a los dioses o se incrementan y se buscan las bendiciones de los dioses; y se realizan reparaciones en toda la ciudad, a la manera de los reyes legítimos anteriores.[3]

El texto del Cilindro enfatiza tanto la continuidad como la discontinuidad. Afirma la virtud de Ciro como rey temeroso de Dios de tipo tradicional mesopotámico. Por otra parte, desacredita constantemente a Nabonido, vilipendiando las acciones del rey depuesto e incluso su ascendencia y retratándolo como un impío destructor de su propio pueblo. Como señalan Fowler y Hekster, esto “crea un problema para un monarca que elige reforzar su pretensión de legitimidad apropiándose del ‘capital simbólico’ de sus predecesores”.[48] La reprimenda del Cilindro a Nabonido también desacredita la autoridad real babilónica por asociación. Tal vez sea por esta razón que los gobernantes aqueménidas hicieron un mayor uso de la iconografía y la tradición real asiria que de la babilónica en sus declaraciones; el Cilindro se refiere al rey asirio Asurbanipal como “mi predecesor”, en lugar de a cualquier gobernante nativo babilónico.[48]

El propio Cilindro forma parte de una tradición mesopotámica continua de depositar una amplia variedad de objetos simbólicos, entre los que se incluyen sacrificios de animales, tablillas de piedra, conos de terracota, cilindros y figuras. Los reyes recién coronados de Babilonia hacían declaraciones públicas de su propia rectitud al comenzar sus reinados, a menudo en forma de declaraciones que se depositaban en los cimientos de los edificios públicos.[49] Algunas contenían mensajes, mientras que otras no, y tenían varios propósitos: elaboración del valor de un edificio, conmemoración del gobernante o constructor y la santificación mágica del edificio, mediante la invocación de la protección divina.

No se pretendía que el cilindro volviera a verse después de su entierro, pero el texto inscrito en él se habría utilizado para fines públicos. Se conservaron copias de archivo de inscripciones importantes y es posible que el texto del cilindro también haya sido copiado.[50] En enero de 2010, el Museo Británico anunció que se habían encontrado dos tablillas cuneiformes en su colección con el mismo texto inscrito que el del Cilindro de Ciro,[51] lo que, según el museo, “muestra que el texto del Cilindro era probablemente una proclama que se distribuyó ampliamente por todo el Imperio persa”.[52]

Similitudes con otras inscripciones reales

El cilindro de Nabonido

El Cilindro de Ciro presenta sorprendentes similitudes con inscripciones reales mesopotámicas más antiguas. Dos ejemplos notables son el Cilindro de Marduk-apla-iddina II, que se apoderó del trono de Babilonia en 722/1 a. C., y los anales de Sargón II de Asiria, que conquistó Babilonia doce años después. Como conquistador, Marduk-apla-iddina se enfrentó a muchos de los mismos problemas de legitimidad que Ciro cuando conquistó Babilonia. Declara haber sido elegido personalmente por Marduk, quien aseguró su victoria. Cuando tomó el poder, realizó los ritos sagrados y restauró los santuarios sagrados. Afirma que encontró una inscripción real colocada en los cimientos del templo por un rey babilónico anterior, que dejó intacta y honró. Todas estas afirmaciones también aparecen en el Cilindro de Ciro. Doce años después, el rey asirio Sargón II derrotó y exilió a Marduk-apla-iddina, asumiendo el reinado de Babilonia. Los anales de Sargón describen cómo asumió los deberes de un soberano babilónico, honrando a los dioses, manteniendo sus templos y respetando y defendiendo los privilegios de la élite urbana. Una vez más, el Cilindro de Ciro plantea exactamente los mismos puntos. Nabonido, el predecesor depuesto de Ciro como rey de Babilonia, encargó textos fundacionales en cilindros de arcilla –como el Cilindro de Nabonido, también en el Museo Británico– que siguen la misma fórmula básica.[53]

El texto del Cilindro indica, pues, una fuerte continuidad con siglos de tradición babilónica, como parte de una retórica establecida y avanzada por los conquistadores.[53] Como dice Kuhrt:

[El Cilindro] refleja la presión que los ciudadanos babilónicos pudieron ejercer sobre el nuevo pretendiente real… En este contexto, el reinado del predecesor derrotado fue automáticamente descrito como malo y contrario a la voluntad divina. ¿De qué otra manera podría haber sido derrotado? Por implicación, por supuesto, todos sus actos quedaron, inevitable y retrospectivamente, contaminados.[53]

La familiaridad con los tropos babilónicos establecidos desde hace mucho tiempo sugiere que el Cilindro fue escrito por los sacerdotes babilónicos de Marduk, trabajando a instancias de Ciro. [ 54 ] Puede compararse con otra obra de la misma época, el Relato en verso de Nabonido , en el que el antiguo gobernante babilónico es vilipendiado como enemigo de los sacerdotes de Marduk y se presenta a Ciro como el liberador de Babilonia.[55] Ambas obras enfatizan las calificaciones de Ciro como rey de una línea de reyes, en contraste con la ascendencia no real de Nabonido, a quien el Cilindro describe como simplemente maţû, “insignificante”.[56]

El relato en verso es tan similar a la inscripción del Cilindro de Ciro que ambos textos han sido calificados como un ejemplo de «dependencia literaria» (no la dependencia directa de uno respecto del otro, sino la dependencia mutua respecto de una fuente común). El historiador Morton Smith lo caracteriza como «la propaganda difundida en Babilonia por los agentes de Ciro, poco antes de la conquista de Ciro, para preparar el camino de su señor».[57] Este punto de vista ha sido cuestionado; como lo expresa Simon J. Sherwin, de la Universidad de Cambridge , el Cilindro de Ciro y el relato en verso son composiciones «posteriores al acontecimiento» que reutilizan temas literarios mesopotámicos existentes y no necesitan ser explicados como producto de la propaganda persa anterior a la conquista.[58]

El historiador alemán Hanspeter Schaudig ha identificado una línea en el Cilindro (“Él [es decir, Marduk] salvó a su ciudad Babilonia de su opresión”) con una línea de la tablilla VI de la “Epopeya de la Creación” babilónica, Enûma Eliš, en la que Marduk construye Babilonia.[59] Johannes Haubold sugiere que la referencia representa la toma de poder de Ciro como un momento de restauración definitiva no solo de las instituciones políticas y religiosas, sino del orden cósmico que sustenta el universo.[60]

Análisis de las afirmaciones del Cilindro de Ciro

Estela que representa a Nabonido rezando a la luna, al sol y al planeta Venus. Las prácticas religiosas del rey babilónico fueron duramente condenadas por la inscripción del Cilindro de Ciro.

Vilipendio de Nabonido

La difamación que el Cilindro de Ciro hace de Nabonido es coherente con otras propagandas persas sobre el gobierno del rey depuesto. En contraste con la descripción que el Cilindro hace de Nabonido como un gobernante ilegítimo que arruinó su país, el reinado de Nabonido fue en gran parte pacífico, fue reconocido como un rey legítimo y emprendió una variedad de proyectos de construcción y campañas militares acordes con su afirmación de ser “el rey de Babilonia, el universo y los cuatro rincones [de la Tierra]”.[61]

Nabonido como se ve realmente en Babilonia

El asiriólogo Paul-Alain Beaulieu ha interpretado la exaltación del dios lunar Sin por parte de Nabonido como “una usurpación abierta de las prerrogativas de Marduk por parte del dios lunar”.[62] Aunque el rey babilónico continuó haciendo ricas ofrendas a Marduk, su mayor devoción a Sin era inaceptable para la élite sacerdotal babilónica.[63] Nabonido vino del norte de Babilonia, poco elegante, introdujo dioses extranjeros y se exilió a sí mismo durante un largo tiempo, lo que se dice que impidió la celebración del vital festival de Año Nuevo.[64]

Nabonido, tal como se ve en la Estela de Harran, en contraste con el Cilindro de Ciro

La Estela de Harrán [65] es generalmente reconocida como un documento genuino encargado por Nabonido.[66] En ella, Nabonido busca glorificar sus propios logros, en particular su restauración del Templo de Elhulhul, que estaba dedicado al dios-luna Sin. En este sentido, la Estela de Harrán verifica la imagen que se presenta en el Cilindro de Ciro, de que Nabonido había abandonado en gran medida el homenaje debido a Marduk, dios principal de Babilonia, en favor del culto a Sin. Dado que su madre Addagoppe era aparentemente una sacerdotisa de Sin, o al menos una devota de toda la vida, esto ayuda a explicar la decisión política imprudente con respecto a Marduk por parte de Nabonido, una decisión de la que Ciro se aprovecha en gran medida en el Cilindro de Ciro. Su madre también residía en Harán, lo que constituye otra razón por la que Nabonido se trasladó allí en el tercer año de su reinado (553 a. C.), momento en el que “encomendó el ‘Campamento’ a su hijo mayor [Belsasar], el primogénito… Dejó que (todo) se fuera, le confió el reinado”.[67]

Sin embargo, en al menos un aspecto, la Estela de Harrán es incongruente con la descripción de los acontecimientos en el Cilindro de Ciro. En la Estela, Nabonido enumera a los enemigos de Babilonia como “el rey de Egipto, los medos y la tierra de los árabes, todos los reyes hostiles”. La importancia de esto radica en la fecha en que se compuso la Estela: según Paul-Alain Beaulieu, su composición data de la última parte del reinado de Nabonido, probablemente el año catorce o decimoquinto, es decir, 542-540 a. C.[68] El problema con esto es que, según la opinión de consenso actual, basada en gran medida en el Cilindro de Ciro y documentos persas posteriores que siguieron en su género, los persas deberían haber sido nombrados aquí como un enemigo principal de Babilonia en un momento tres años o menos antes de la caída de la ciudad ante las fuerzas bajo el mando de Ciro. Nabonido, sin embargo, nombra a los medos, no a los persas, como enemigo principal; como rey del reino, seguramente sabría quiénes eran sus enemigos. Al nombrar a los medos en lugar de a los persas, la Estela de Harrán se ajusta más a la narración de los acontecimientos en la Ciropedia de Jenofonte, donde Ciro y los persas estaban bajo la soberanía de iure de los medos hasta poco después de la caída de Babilonia, momento en el que Ciro, rey de Persia, se convirtió también en rey de los medos.

En el artículo sobre la Estela de Harrán se puede encontrar una discusión más detallada de la relación entre la Estela de Harrán (=propaganda babilónica) y el Cilindro de Ciro (=propaganda persa), incluyendo una discusión de por qué el Cilindro de Ciro y los textos persas posteriores nunca nombran a Belsasar, a pesar de su estrecha asociación con eventos asociados con la caída de Babilonia, como se relata tanto en la Biblia (Daniel, capítulo 5) como en la Ciropedia de Jenofonte.[69]

Conquista y apoyo local

La conquista de Babilonia por parte de Ciro fue resistida por Nabonido y sus partidarios, como demostró la batalla de Opis. El iranólogo Pierre Briant comenta que “es dudoso que incluso antes de la caída de [Babilonia] Ciro fuera esperado con impaciencia por una población desesperada por un ‘libertador'”.[70] Sin embargo, la toma de posesión de Ciro como rey parece haber sido bien recibida por parte de la población babilónica.[71] La historiadora judía Lisbeth S. Fried dice que hay poca evidencia de que los sacerdotes de alto rango de Babilonia durante el período aqueménida fueran persas y los caracteriza como colaboradores de Babilonia.[72]

El texto presenta a Ciro entrando pacíficamente en Babilonia y siendo recibido por la población como un libertador. Esto presenta un contraste implícito con los conquistadores anteriores, en particular los gobernantes asirios Tukulti-Ninurta I, que invadió y saqueó Babilonia en el siglo XII a. C., y Senaquerib, que hizo lo mismo 150 años antes de que Ciro conquistara la región.[13] La masacre y la esclavitud de los pueblos conquistados era una práctica común y los conquistadores la destacaron explícitamente en las declaraciones de victoria. El Cilindro de Ciro presenta un mensaje muy diferente; Johannes Haubold señala que retrata la toma de posesión de Ciro como un momento armonioso de convergencia entre la historia babilónica y persa, no un desastre natural sino la salvación de Babilonia.[59]

Sin embargo, el relato del Cilindro sobre la conquista de Ciro claramente no cuenta toda la historia, ya que suprime cualquier mención del conflicto anterior entre los persas y los babilonios;[59] Max Mallowan lo describe como un “trabajo hábil de historia tendenciosa”.[64] El texto omite la Batalla de Opis, en la que las fuerzas de Ciro derrotaron y aparentemente masacraron al ejército de Nabonido.[3] [73] [74] Tampoco explica una brecha de dos semanas reportada por la Crónica de Nabonido entre la entrada persa en Babilonia y la rendición del templo de Esagila. Lisbeth S. Fried sugiere que pudo haber habido un asedio o enfrentamiento entre los persas y los defensores y sacerdotes del templo, sobre cuyo destino el Cilindro y la Crónica no hacen mención. Ella especula que fueron asesinados o expulsados ​​​​por los persas y reemplazados por miembros más pro-persas de la élite sacerdotal babilónica.[75] Como Walton y Hill lo expresaron, la afirmación de una toma de poder totalmente pacífica aclamada por el pueblo es “la retórica estándar del conquistador y puede oscurecer otros hechos”.[76] Al describir la afirmación de que los propios ejércitos fueron recibidos como liberadores como “una de las grandes fantasías imperiales”, Bruce Lincoln, profesor de Teología en la Universidad de Chicago, señala que la población babilónica se rebeló repetidamente contra el gobierno persa en 522 a. C., 521 a. C., 484 a. C. y 482 a. C. (aunque no contra Ciro o su hijo Cambeses). Los rebeldes buscaron restaurar la independencia nacional y el linaje de reyes babilónicos nativos, tal vez una indicación de que no estaban tan favorablemente dispuestos hacia los persas como sugiere el Cilindro.[77]

Restauración de templos

La inscripción continúa describiendo cómo Ciro devolvió a sus santuarios originales las estatuas de los dioses que Nabonido había traído a la ciudad antes de la invasión persa. Esto restauró el orden de culto normal a satisfacción del sacerdocio. Alude a la restauración de templos y al regreso de grupos deportados a sus países de origen, pero no implica un programa de restauración a nivel imperial. En cambio, se refiere a áreas específicas en la región fronteriza entre Babilonia y Persia, incluidos sitios que habían sido devastados por campañas militares babilónicas anteriores. El Cilindro indica que Ciro trató de ganarse la lealtad de las regiones devastadas financiando la reconstrucción, la devolución de las propiedades del templo y la repatriación de las poblaciones desplazadas. Sin embargo, no está claro cuánto cambió realmente sobre el terreno; no hay evidencia arqueológica de ninguna reconstrucción o reparación de templos mesopotámicos durante el reinado de Ciro.[47]

Política interna

La política de los persas hacia sus pueblos sometidos, como se describe en el Cilindro, fue vista tradicionalmente como una expresión de tolerancia, moderación y generosidad “en una escala previamente desconocida”.[78] Las políticas de Ciro hacia las naciones subyugadas han sido contrastadas con las de los asirios y babilonios, que habían tratado a los pueblos sometidos con dureza; permitió el reasentamiento de aquellos que habían sido deportados previamente y patrocinó la reconstrucción de edificios religiosos.[79] Ciro fue representado a menudo de manera positiva en la tradición occidental por fuentes como el Antiguo Testamento de la Biblia y los escritores griegos Heródoto y Jenofonte.[80] [81] La Ciropedia de Jenofonte fue particularmente influyente durante el Renacimiento , cuando Ciro fue romantizado como un modelo ejemplar de un gobernante virtuoso y exitoso.[82]

Los historiadores modernos sostienen que, si bien el comportamiento de Ciro fue ciertamente conciliador, estuvo impulsado por las necesidades del Imperio persa y no fue una expresión de tolerancia personal per se.[83] El imperio era demasiado grande para ser dirigido centralmente; Ciro siguió una política de utilizar las unidades territoriales existentes para implementar un sistema descentralizado de gobierno. La magnanimidad mostrada por Ciro le valió elogios y gratitud de aquellos a quienes perdonó.[84] La política de tolerancia descrita por el Cilindro fue, por lo tanto, como lo expresa el historiador bíblico Rainer Albertz, “una expresión de apoyo conservador a las regiones locales para servir a los intereses políticos de todo el [imperio]”.[85] Otro historiador bíblico, Alberto Soggin, comenta que fue más “una cuestión de practicidad y economía… [ya que] era más simple, y de hecho costoso, obtener la colaboración espontánea de sus súbditos a nivel local que tener que imponer su soberanía por la fuerza”.[86]

Diferencias entre el cilindro de Ciro y los cilindros babilónicos y asirios anteriores

Hay estudiosos que coinciden en que el Cilindro de Ciro demuestra una ruptura con las tradiciones pasadas y el inicio de una nueva era.[87] Una comparación del Cilindro de Ciro con las inscripciones de conquistadores anteriores de Babilonia pone de relieve esto de forma clara. Por ejemplo, cuando Senaquerib, rey de Asiria (705-681 a. C.) capturó la ciudad en 690 a. C. después de un asedio de 15 meses, Babilonia sufrió una terrible destrucción y masacre.[88] Senaquerib describe cómo, tras capturar al rey de Babilonia, lo hizo atar en medio de la ciudad como a un cerdo. Luego describe cómo destruyó Babilonia, y llenó la ciudad de cadáveres, saqueó sus riquezas, rompió sus dioses, quemó y destruyó sus casas hasta los cimientos, demolió sus muros y templos y los arrojó a los canales. Esto contrasta marcadamente con Ciro el Grande y el Cilindro de Ciro. La antigua tradición asiria y babilónica de justicia del vencedor era un tratamiento común para un pueblo derrotado en esa época. El tono de Senaquerib, por ejemplo, reflejaba su gusto y orgullo por la masacre y la destrucción, lo cual está en total desacuerdo con el mensaje del Cilindro de Ciro.[88] [89]

Algunos eruditos creen que ningún otro rey jamás devolvió cautivos a sus hogares como lo hizo Ciro.[90] Algunos sostienen que los asirios a veces dieron una libertad religiosa limitada a los cultos locales y a las personas que conquistaban, interpretando la sumisión al “poder exaltado” de Asur, el “yugo de Asur” y el saqueo y la destrucción de templos como intolerancia religiosa. Acciones similares llevadas a cabo por reyes babilónicos, como la destrucción del templo de Jerusalén, así como el templo de Harán y el hecho de que Nabonido se llevara a otros dioses de sus templos a Babilonia, también se argumentaron como representativas de intolerancia religiosa. Esto luego se compara con el Cilindro de Ciro, y se argumenta que no fue una declaración típica que se mantuviera en consonancia con las antiguas tradiciones del pasado.[90]

Sin embargo, la destrucción de Babilonia por parte de Senaquerib no puede tomarse como la norma, y ​​a juzgar únicamente por las propias inscripciones de Senaquerib, la destrucción ya era mala para los estándares neoasirios.[91] La destrucción de estatuas de culto tiene precedentes en el Antiguo Cercano Oriente, como Lugalzagesi afirmando haber saqueado los santuarios y destruido las estatuas de culto de su estado enemigo Lagash,[92] pero la destrucción de estatuas de culto fue el tratamiento más severo y extremo.[93] Nabonido probablemente reunió estatuas de culto en Babilonia para prepararse para un ataque persa entrante, y esta tradición tiene precedencia con Merodach-Baladan, quien también trajo las estatuas a Dur-Yakin para mantenerlas alejadas de los asirios, y algunas ciudades babilónicas también enviaron sus estatuas a Babilonia en 626 a. C. a la luz del avance de Sin-shar-ishkun. [94]

Otros eruditos no están de acuerdo con la opinión de que Ciro tenía una política de tolerancia religiosa, que contrastaba con los asirios y babilonios. Esto supone un discurso religioso que obligaba a los antiguos a suprimir la adoración de otros dioses, pero tal discurso no existía.[95] La reverencia por los dioses de Asiria no impidió la existencia de cultos locales, por ejemplo, Sargón después de su conquista de la región de Harhar reconstruyó los templos locales y devolvió las estatuas de los dioses.[96] En los tratados celebrados con vasallos, los dioses locales se invocaban junto con los dioses asirios en los tratados de juramento en las secciones de maldición,[97] lo que indica que la presencia de los dioses de ambas partes era necesaria para el juramento[98] y los tratados de juramento nunca incluyeron una estipulación sobre la adoración de los dioses asirios o el impedimento de la adoración de los dioses locales.[99] Cogan había llegado a la conclusión de que la idea de que el culto a Ashur y otros dioses asirios se impusiera a los súbditos derrotados debía ser rechazada, y los residentes en las provincias anexadas estaban obligados a velar por el culto a Ashur, ya que eran considerados ciudadanos asirios[100] ya que era el deber de los ciudadanos asirios hacerlo.[101] Kuhrt señaló que, de manera similar a la ideología aqueménida, en la ideología asiria la aceptación del poder del rey asirio era sinónimo de la aceptación del poder de sus dioses, particularmente Ashur, y aunque el culto a los dioses asirios no se impuso por la fuerza, el reconocimiento del poder asirio implicaba el reconocimiento de la fuerza superior de sus dioses.[102]

El regreso de las estatuas y de los personajes divinos, que suele considerarse una política especial de los aqueménidas, también está atestiguado en fuentes asirias. Esarhaddón, tras reparar las estatuas de los dioses árabes y grabar una inscripción que sirviera como recuerdo del poder de Asiria, devolvió las estatuas a petición de Hazail.[103] También se encuentran relatos sobre la devolución de estatuas en los epítetos de Esarhaddón.[104] Adad-nirari III afirma haber devuelto a personas secuestradas, y Esarhaddón trajo de vuelta a Babilonia reconstruida a los babilonios que habían sido desplazados tras la destrucción de la ciudad por parte de Senaquerib.[105] Briant resume que esta opinión de que Ciro era excepcional sólo surge si se tienen en cuenta únicamente las fuentes judías, y la idea desaparece si se sitúa en el contexto del Antiguo Oriente Próximo.[106]

Interpretaciones bíblicas

Lugares de Mesopotamia mencionados en el Cilindro de Ciro. La mayoría de las localidades que menciona en relación con la restauración de templos se encontraban en el este y norte de Mesopotamia, en territorios que habían sido gobernados por el depuesto rey babilónico Nabonido (excepto Susa).

La Biblia registra que algunos judíos (que fueron exiliados por los babilonios) regresaron a su tierra natal desde Babilonia, donde habían sido establecidos por Nabucodonosor, para reconstruir el templo siguiendo un edicto de Ciro. El Libro de Esdras (1–4:5) proporciona un relato narrativo del proyecto de reconstrucción.[107] Los eruditos han vinculado un pasaje particular del Cilindro con el relato del Antiguo Testamento:[46]

Desde [?] [108] hasta Aššur y [desde] Susa, Agadé, Ešnunna, Zabban, Me-Turnu, Der, hasta la región de Gutium, los centros sagrados al otro lado del Tigris, cuyos santuarios habían sido abandonados durante mucho tiempo, devolví las imágenes de los dioses, que habían residido allí [es decir, en Babilonia], a sus lugares y les dejé morar en moradas eternas. Reuní a todos sus habitantes y les devolví sus moradas.[109]

Este pasaje se ha interpretado a menudo como una referencia a la benigna política instituida por Ciro de permitir que los pueblos exiliados, como los judíos, regresaran a sus países de origen. [ 6 ] La inscripción del Cilindro se ha relacionado con la reproducción en el Libro de Esdras de dos textos que se afirma que son edictos emitidos por Ciro sobre la repatriación de los judíos y la reconstrucción del Templo en Jerusalén.[110] Los dos edictos (uno en hebreo y otro en arameo) son sustancialmente diferentes en contenido y tono, lo que lleva a algunos historiadores a argumentar que uno o ambos pueden ser una invención post hoc. [111] La cuestión de su autenticidad sigue sin resolverse, aunque se cree ampliamente que reflejan algún tipo de política real persa, aunque tal vez no una que se expresara en los términos dados en el texto de los edictos bíblicos.

La disputa sobre la autenticidad de los edictos bíblicos ha suscitado interés en este pasaje del Cilindro de Ciro, en concreto en lo que respecta a la cuestión de si indica que Ciro tenía una política general de repatriación de los pueblos sometidos y de restauración de sus santuarios.[112] El texto del Cilindro es muy específico, enumera lugares de Mesopotamia y las regiones vecinas. No describe ninguna liberación general o retorno de las comunidades exiliadas, sino que se centra en el regreso de las deidades babilónicas a sus propias ciudades de origen. Hace hincapié en el restablecimiento de las normas religiosas locales, revirtiendo el supuesto descuido de Nabonido, un tema que Amélie Kuhrt describe como “un recurso literario utilizado para subrayar la piedad de Ciro en oposición a la blasfemia de Nabonido”. Sugiere que Ciro simplemente había adoptado una política utilizada por los gobernantes asirios anteriores de dar privilegios a las ciudades en regiones estratégicas clave o políticamente sensibles y que no había una política general como tal.[113] Lester L. Grabbe, un historiador del judaísmo primitivo, ha escrito que “la política religiosa de los persas no era muy diferente de la práctica básica de los asirios y babilonios antes que ellos” de tolerar –pero no promover– cultos locales distintos de sus propios dioses.[114]

Ciro pudo haber considerado que Jerusalén, situada en una ubicación estratégica entre Mesopotamia y Egipto, valía la pena patrocinarla por razones políticas. Sus sucesores aqueménidas generalmente apoyaban los cultos indígenas en los territorios sometidos y de ese modo se ganaban el favor de los devotos de los cultos.[115] Por el contrario, los reyes persas podían destruir los santuarios de los pueblos que se habían rebelado contra ellos, como sucedió en Mileto en 494 a. C. después de la Revuelta Jónica.[116] El texto del Cilindro no describe ninguna política general de retorno de los exiliados ni menciona ningún santuario fuera de Babilonia[7] en él, lo que apoya el argumento de Peter Ross Bedford de que el Cilindro “no es un manifiesto para una política general con respecto a los cultos indígenas y sus adoradores en todo el imperio”.[117] Amélie Kuhrt señala que “el contexto puramente babilónico del Cilindro no aporta ninguna prueba” de que Ciro prestara atención a los exiliados judíos o a la reconstrucción del Templo en Jerusalén[46] y el historiador bíblico Bob Becking concluye que “no tiene nada que ver con los judíos, los judíos o Jerusalén”. Becking también señala la falta de referencia a los judíos en los textos aqueménidas supervivientes como una indicación de que no se les consideraba de particular importancia.[6]

El erudito alemán Josef Wiesehöfer resume la opinión tradicional ampliamente aceptada al señalar que “Muchos eruditos han leído en [… el texto del Cilindro] una confirmación de los pasajes del Antiguo Testamento sobre los pasos dados por Ciro hacia la construcción del templo de Jerusalén y la repatriación de los judíos” y que esta interpretación sustentaba la creencia “de que las instrucciones a tal efecto fueron realmente proporcionadas en estas mismas formulaciones del Cilindro de Ciro”.[29]

Derechos humanos

El Cilindro ganó nueva prominencia a finales de los años 1960 cuando el último Sha de Irán lo llamó “la primera carta de derechos humanos del mundo “.[118] El cilindro era un símbolo clave de la ideología política del Sha y todavía es considerado por algunos comentaristas como una carta de derechos humanos, pero esto ha sido disputado por académicos especialistas en el imperio persa.[9]

La opinión del gobierno iraní sobre Pahlavi

El cilindro de Ciro en el centro del emblema oficial de la celebración de los 2500 años del Imperio Persa en la era imperial iraní Pahlavi

El Cilindro de Ciro fue denominado la “primera declaración de los derechos humanos” por el gobierno iraní anterior a la Revolución,[119] una lectura destacada por el Shah Mohammed Reza Pahlavi, en un libro de 1967, La revolución blanca de Irán. El Sha identificó a Ciro como una figura clave en la ideología del gobierno y asoció su gobierno con los aqueménidas.[120] Escribió que “la historia de nuestro imperio comenzó con la famosa declaración de Ciro, que, por su defensa de los principios humanos, la justicia y la libertad, debe considerarse uno de los documentos más notables en la historia de la humanidad”.[121] El Sha describió a Ciro como el primer gobernante en la historia en dar a sus súbditos “libertad de opinión y otros derechos básicos”.[121] En 1968, el Sha inauguró la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en Teherán diciendo que el Cilindro de Ciro era el precursor de la moderna Declaración Universal de Derechos Humanos.[122]

En su discurso de Nowruz (Año Nuevo) de 1971, el Sha declaró que el año 1350 AP (1971-1972) sería el Año de Ciro el Grande, durante el cual se llevaría a cabo una gran conmemoración para celebrar los 2500 años de la monarquía persa. Serviría como escaparate para un Irán moderno en el que se reconocerían las contribuciones que Irán había hecho a la civilización mundial. El tema principal de la conmemoración fue la centralidad de la monarquía dentro del sistema político de Irán, asociando al Sha de Irán con los famosos monarcas del pasado de Persia, y con Ciro en particular.[9] El Sha veía el período aqueménida como “un momento del pasado nacional que podría servir mejor como modelo y lema para la sociedad imperial que esperaba crear”.[123]

El Cilindro de Ciro fue adoptado como símbolo de la conmemoración, y las revistas y periódicos iraníes publicaron numerosos artículos sobre la historia antigua de Persia.[9] El Museo Británico prestó el Cilindro original al gobierno iraní durante las festividades; fue puesto en exhibición en el Monumento Shahyad (ahora la Torre Azadi) en Teherán.[124] Las celebraciones de los 2500 años comenzaron el 12 de octubre de 1971 y culminaron una semana después con un desfile espectacular en la tumba de Ciro en Pasargadae. El 14 de octubre, la hermana del sha, la princesa Ashraf Pahlavi, presentó al Secretario General de las Naciones Unidas, U Thant, una réplica del Cilindro. La princesa afirmó que “la herencia de Ciro fue la herencia de la comprensión humana, la tolerancia, el coraje, la compasión y, sobre todo, la libertad humana”.[10] El Secretario General aceptó el obsequio, vinculando el Cilindro a los esfuerzos de la Asamblea General de las Naciones Unidas para abordar “la cuestión del respeto de los derechos humanos en los conflictos armados”.[10] Desde entonces, la réplica del Cilindro se ha conservado en la Sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, en el pasillo del segundo piso.[10] Las Naciones Unidas siguen promoviendo el Cilindro como “una antigua declaración de derechos humanos”.[36]

Recepción en la República Islámica

En septiembre de 2010, el ex presidente iraní Mahmud Ahmadineyad inauguró oficialmente la exposición del Cilindro de Ciro en el Museo Nacional de Irán. Después de la era Pahlavi, era la segunda vez que el cilindro se traía a Irán. También era la exposición más larga que se había llevado a cabo en el país. Ahmadineyad considera el Cilindro de Ciro como la encarnación de los valores humanos y un patrimonio cultural para toda la humanidad, y lo llamó la ” Primera Carta de los Derechos Humanos“. El Museo Británico había prestado el Cilindro de Ciro al Museo Nacional de Irán durante cuatro meses.

El Cilindro de Ciro dice que todos tienen derecho a la libertad de pensamiento y de elección y que todos los individuos deben respetarse mutuamente. La carta histórica también subraya la necesidad de luchar contra la opresión, defender a los oprimidos, respetar la dignidad humana y reconocer los derechos humanos. El Cilindro de Ciro da testimonio del hecho de que la nación iraní siempre ha sido abanderada de la justicia, la devoción y los valores humanos a lo largo de la historia.

—  Mahmoud Ahmadinejad durante la exposición del Cilindro de Ciro en el Museo Nacional de Irán

Algunos políticos iraníes, como el diputado Ali Motahari, criticaron a Ahmadinejad por haber traído el Cilindro de Ciro a Irán, aunque el diario teheraní Kayhan, considerado un periódico ultraconservador, había opinado que la República Islámica nunca debería haber devuelto el Cilindro de Ciro a Gran Bretaña (nótese que el cilindro no fue descubierto en Irán, sino en el actual Iraq):

Hay una pregunta importante: ¿no pertenece el cilindro a Irán? ¿Y no ha robado el gobierno británico artefactos antiguos de nuestro país? Si las respuestas a estas preguntas son positivas, ¿por qué deberíamos devolver a los ladrones esta obra histórica y valiosa robada?

—  El periódico Kayhan durante la exposición del Cilindro de Ciro en Irán

En ese momento, el curador del Museo Nacional de Irán, Azadeh Ardakani, informó que la exposición del Cilindro recibió aproximadamente 48.000 visitantes, entre los cuales más de 2.000 eran extranjeros, incluidos embajadores extranjeros.

Puntos de vista académicos

La interpretación del Cilindro como una “carta de derechos humanos” ha sido descrita por varios historiadores como “bastante anacrónica” y tendenciosa.[11] [125] [126] [127] [14] Se la ha descartado como un “malentendido”[12] y se la ha caracterizado como propaganda política ideada por el régimen de Pahlavi.[113] El historiador alemán Josef Wiesehöfer comenta que la representación de Ciro como un defensor de los derechos humanos es tan ilusoria como la imagen del “Sha de Persia, humano e ilustrado”.[120] D. Fairchild Ruggles y Helaine Silverman describen el objetivo del Sha como el de legitimar la nación iraní y su propio régimen, y contrarrestar la creciente influencia del fundamentalismo islámico mediante la creación de una narrativa alternativa arraigada en el antiguo pasado persa.[128]

En un artículo publicado inmediatamente después de las conmemoraciones del aniversario del Sha, el CBF Walker del Museo Británico comenta que “el carácter esencial del Cilindro de Ciro no es una declaración general de derechos humanos o tolerancia religiosa, sino simplemente una inscripción en un edificio, en la tradición babilónica y asiria, que conmemora la restauración de la ciudad de Babilonia por parte de Ciro y el culto a Marduk, previamente descuidado por Nabonido”.[22] Dos profesores especializados en la historia del antiguo Oriente Próximo, Bill T. Arnold y Piotr Michalowski, comentan: “En general, pertenece a otras inscripciones de depósitos fundacionales; no es un edicto de ningún tipo, ni proporciona ninguna declaración inusual de derechos humanos como a veces se afirma”.[13] Lloyd Llewellyn-Jones de la Universidad de Edimburgo señala que “no hay nada en el texto” que sugiera el concepto de derechos humanos.[126] Neil MacGregor comenta:

Sin embargo, la comparación realizada por los eruditos del Museo Británico con otros textos similares mostró que los gobernantes del antiguo Irak habían estado haciendo declaraciones comparables al acceder al trono [babilónico] durante dos milenios antes de Ciro […] una de las tareas del museo es resistir la limitación del significado del objeto y su apropiación para una agenda política.[118]

Advierte que si bien el Cilindro está “claramente vinculado con la historia de Irán“, “en ningún sentido real es un documento iraní: es parte de una historia mucho más amplia del antiguo Cercano Oriente, de la realeza mesopotámica y de la diáspora judía“.[118] En una línea similar, Qamar Adamjee del Museo de Arte Asiático lo describe como un “documento de realeza muy tradicional” y advierte que “es anacrónico usar términos del siglo XX para describir eventos que sucedieron hace dos mil quinientos años”.[14]

Historial de exposiciones

El Cilindro de Ciro en la Sala 52 del Museo Británico de Londres

El Cilindro de Ciro ha estado expuesto en el Museo Británico desde su adquisición formal en 1880.[1] Ha sido prestado cinco veces: dos veces a Irán, entre el 7 y el 22 de octubre de 1971, en conjunción con la celebración de los 2500 años del Imperio Persa, y nuevamente de septiembre a diciembre de 2010, una vez a España de marzo a junio de 2006,[1] una vez a los Estados Unidos en una exposición itinerante de marzo a octubre de 2013, y una vez al Museo Peabody de Yale para sus celebraciones de reapertura en mayo-junio de 2024.[129] Se han hecho muchas réplicas. Algunas fueron distribuidas por el Sha después de las conmemoraciones de 1971, mientras que el Museo Británico y el Museo Nacional de Irán las han vendido comercialmente.[1]

La propiedad del Cilindro de Ciro por parte del Museo Británico ha sido motivo de cierta controversia en Irán, a pesar de que el artefacto se obtuvo legalmente y no fue excavado en suelo iraní sino en el antiguo territorio otomano (actual Irak). Cuando fue prestado en 1971, la prensa iraní hizo campaña para que fuera transferido a propiedad iraní. El Cilindro fue devuelto a Londres sin dificultad, pero el Consejo de Administración del Museo Británico decidió posteriormente que sería “indeseable realizar otro préstamo del Cilindro a Irán”.[1]

En 2005-2006, el Museo Británico organizó una importante exposición sobre el Imperio persa, Forgotten Empire: the World of Ancient Persia. Se llevó a cabo en colaboración con el gobierno iraní, que prestó al Museo Británico una serie de artefactos icónicos a cambio de un compromiso de que el Cilindro de Ciro sería prestado al Museo Nacional de Irán.[130]

El préstamo previsto del Cilindro se pospuso en octubre de 2009 tras las elecciones presidenciales iraníes de junio de 2009 para que el Museo Británico pudiera “estar seguro de que la situación en el país era adecuada”.[131] En respuesta, el gobierno iraní amenazó con poner fin a la cooperación con el Museo Británico si el Cilindro no se prestaba en los dos meses siguientes.[131] [132] Esta fecha límite se pospuso a pesar de los llamamientos del gobierno iraní[131] [133] pero el Cilindro finalmente se exhibió en Teherán en septiembre de 2010 por un período de cuatro meses.[134] La exposición fue muy popular, atrayendo a 48.000 personas en los primeros diez días y a unas 500.000 personas cuando se cerró en enero de 2011.[135] [136] Sin embargo, en su inauguración, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad mezcló simbolismo republicano islámico y persa antiguo, lo que los comentaristas dentro y fuera de Irán criticaron como un llamamiento abierto al nacionalismo religioso.[137]

El 28 de noviembre de 2012, la BBC anunció la primera gira del Cilindro por los Estados Unidos. Bajo el titular “El Museo Británico presta el antiguo cilindro de la ‘carta de derechos’ a los Estados Unidos”, el director del museo, Neil MacGregor, declaró que “el cilindro, a menudo considerado la primera carta de derechos humanos, ‘debe ser compartido lo más ampliamente posible'”.[138] El propio Museo Británico anunció la noticia en su comunicado de prensa, diciendo que “la ‘primera declaración de derechos humanos’ recorrerá cinco ciudades de los Estados Unidos”.[139] Según el sitio web del Museo Británico para la exposición estadounidense del Cilindro “CyrusCylinder2013.com”, la gira comenzó en marzo de 2013 e incluyó la Galería Arthur M. Sackler del Smithsonian de Washington DC, el Museo de Bellas Artes de Houston, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo de Arte Asiático de San Francisco y culminó en el Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, en octubre de 2013.[140 ]

El cilindro, junto con otros treinta y dos objetos asociados de la colección del Museo Británico, incluyendo un par de brazaletes de oro del Tesoro del Oxus y el Sello de Darío, fueron parte de una exposición titulada ‘El Cilindro de Ciro y la Antigua Persia-Un Nuevo Comienzo’ en el Museo Príncipe de Gales en Mumbai, India, del 21 de diciembre de 2013 al 25 de febrero de 2014. Fue organizada por el Museo Británico y el Museo Príncipe de Gales en asociación con Sir Dorabji Tata Trust, Sir Ratan Tata Trust y Navajbai Ratan Tata Trust, todos establecidos por luminarias de la comunidad parsi, que son descendientes de zoroastrianos persas, que tienen a Ciro en gran estima, ya que muchos eruditos lo consideran un seguidor del zoroastrismo.[141] El cilindro está actualmente en exhibición hasta junio de 2024 en el Museo Peabody de Yale, en New Haven CT para celebrar su reapertura.[142]

La escultura de la libertad

Artículo principal: Escultura de la Libertad

La Escultura de la Libertad o Libertad: un sueño compartido (en persa: تندیس آزادی) es una escultura de arte público de acero inoxidable de 2017 del artista y arquitecto Cecil Balmond, ubicada en Century City, California, y modelada según el Cilindro de Ciro.[143] [144] [145]

Dust Bowl (Cuenco de polvo)

Dust Bowl (Cuenco de polvo)

Mapa del cuenco de polvo compilado por los Servicios de Conservación de Recursos Naturales ( https://www.nrcs.usda.gov/wps/portal/nrcs/detail/national/about/history/?cid=stelprdb1049437 )Los condados más afectados están pintados en rojo oscuro.

En abril de 1935, un periodista del Washington Evening Star, Robert Geiger, acuñó el término dust belt, por analogía con los calificativos de las regiones agrícolas de EEUU (Corn Belt, Dairy Belt, etc.) para designar la zona geográfica afectada. por sequía; rápidamente fue reemplazada por la expresión tazón de polvo. La década también se conoce como los “Sucios años treinta“. Esta catástrofe ecológica, económica y social terminó con el retorno de mejores condiciones climáticas y una política proactiva implementada por la administración Roosevelt en el marco del New Deal . Un documental de Ken Burns, realizado en 2012, relata este episodio y ofrece lecciones para el presente ( https://kenburns.com/films/dust-bowl/ ).

El Dust Bowl (literalmente «cuenco de polvo» en inglés) fue un período de fuertes tormentas de polvo que dañaron enormemente la ecología y la agricultura de las llanuras y praderas que se extienden desde el golfo de México hasta Canadá, impactando principalmente en los Estados Unidos. Se prolongó al menos entre 1932 y 1939, y fue precedida por un largo periodo de precipitaciones por debajo de la media. El efecto Dust Bowl fue provocado por condiciones persistentes de sequía, favorecidas por años de prácticas de manejo del suelo que dejaron al mismo susceptible a la acción de las fuerzas del viento. El suelo, despojado de humedad, era levantado por el viento en grandes nubes de polvo y arena tan espesas que escondían el sol. Estos días recibían la denominación de «ventiscas negras» o «viento negro».

El Dust Bowl multiplicó los efectos de la Gran Depresión en la región y provocó el mayor desplazamiento de población habido en un corto espacio de tiempo en la historia de Estados Unidos. Tres millones de habitantes dejaron sus granjas durante la década de 1930, y más de medio millón emigró a otros estados, especialmente hacia el oeste. Diversas fuentes calculan 5 millones de muertos a causa de la hambruna. 1

Factores climáticos

Los periodos recurrentes de sequía son una característica común a las latitudes medias, y son modulados por el fenómeno ENSO (El Niño–Southern Oscillation). En Norteamérica, las condiciones de fuerte sequía ocurren en el sur de Estados Unidos cuando las temperaturas en la superficie del mar en el Pacífico tropical oriental son más bajas de lo normal (como corresponde a La Niña, una fase del ENSO). Esta sequía se ve reforzada cuando coinciden en el Atlántico norte temperaturas en la superficie del mar más altas de lo normal.

Las condiciones en las que se presentó el Dust Bowl en la década de 1930 resultan atípicas, pues la sequía se centró no en el sur sino en las áreas central y septentrional de las Grandes Llanuras. Los cambios provocados por la expansión de la agricultura en la década previa podrían ser la causa de esta anomalía.

Las gramíneas resistentes a la sequía del ecosistema original de las praderas fueron reemplazadas por los cultivos de trigo que, al fallar por la sequía, dejaron el suelo desnudo, originando tormentas de polvo de una magnitud sin precedentes.

Tormenta de polvo en Texas, 1935.

Utilizando un Modelo de Circulación General de la Atmósfera (MCG), un estudio reciente concluye que las anomalías tanto espaciales como de intensidad (en temperatura y precipitación) podrían haber sido debidas a esos cambios en la vegetación del suelo y en los aerosoles de polvo en la atmósfera. La reducida humedad del suelo provocada por la sequía, las deficientes prácticas agrícolas y la sustitución de los pastizales nativos por los cultivos de trigo sensibles a la sequía serían la causa del gran aumento experimentado por la tasa de erosión eólica.

Aunque son escasos los datos sobre la magnitud de la pérdida de cosechas o la carga de aerosoles inyectada en la atmósfera, el citado estudio estima en 369 millones de toneladas por año la emisión neta —emisión menos deposición— durante el Dust Bowl en las Grandes Llanuras.2

Antecedentes históricos

La extensión de la frontera agrícola

Qué hombre de bien preferiría un país cubierto por bosques y habitado por unos miles de salvajes a nuestra extensa república, sembrada de pueblos, ciudades y prósperas granjas, embellecida con todas las mejoras del arte o la industria, ocupada por más de 12 000 000 de gente feliz y dotada de todas las bendiciones de la libertad, la civilización y la religión. (Andrew Jackson, presidente de los Estados Unidos. Segundo mensaje anual al Congreso, 1830.3​)

«La lluvia sigue al arado». La idea de que el clima de las Grandes Llanuras (Great Plains) estaba cambiando en respuesta a la actividad humana, haciéndose más favorable a los objetivos económicos de los colonos, se popularizó enormemente en la última mitad del siglo XIX coincidiendo con la ola colonizadora que asaltó el último gran ecosistema durante la conquista del Oeste.

Un siglo antes, el responsable de la corona española en los territorios patagónicos, Francisco de Viedma, argumentaba sobre los efectos benéficos de poblar la Patagonia: «Los climas desiertos varían por el concurso de gentes y ganados: con los fuegos, hálitos y calor de los vivientes poco a poco se va templando la atmósfera, y produce en la tierra vapores que le hacen más benigno y le traen otra fertilidad». (Disertación de Francisco de Viedma, 1 de mayo de 1784).4

El asentamiento de esta idea se tradujo en leyes como la Timber Culture Act de 1873, que mantenía la ilusión de que, si los colonos plantaban árboles en sus tierras, podrían aumentar las lluvias. Aunque los recurrentes periodos de sequía en las Grandes Llanuras eran reconocidos por los planificadores, la coincidencia de un largo periodo lluvioso contribuyó a mantener esa ilusión de que la «tarea civilizadora» era recompensada con lluvias.

Expansión y éxodo

Emerich de Vattel, teórico de Derecho Internacional, ideó la aplicación del término Terra nullius a aquellas tierras no cultivadas por los pobladores indígenas. Suponiendo que una tierra no cultivada carece de buen uso, cualquiera que se dedicara a cultivarla tendría derecho sobre ella. La conclusión fue declarar a los pueblos indígenas como salvajes en un estado previo a la civilización: sin ley, ni derechos de propiedad, ni soberanía.

A diferencia de Australia —donde la invención de la Terra nullius legitimó la colonización sin necesidad de una guerra de conquista o de acudir a un tratado—, en América el reconocimiento de la soberanía de las tribus indias posibilitó la firma de tratados con los Estados Unidos, que conllevaban la progresiva cesión de tierras a cambio de distintas sumas de dinero. A cambio de estas cesiones —conseguidas mediante engaño, presión o soborno—, cheroquis, chickasaws, choctaws y otras tribus del sudeste serían civilizadas y admitidas en la sociedad blanca.

Sin embargo, esta política civilizadora entró en crisis a partir de la década de 1820. Los cheroquis y otras tribus intentaron hacer valer esa soberanía para evitar las «cesiones» obligadas de tierra. Pero el racismo y la ideología productivista cementaron el consenso nacional y social en torno al derecho de expansión de la «república blanca», y los pueblos indígenas fueron empujados progresivamente hacia el oeste y aniquilados (véanse el Sendero de lágrimas o la Larga Marcha de los Navajos).

El Gran Desierto Americano

Durante la Guerra Civil Estadounidense los generales aprendieron que atacar los recursos del enemigo iba más allá de la simple destrucción de productos materiales, pues los sistemas sociales y económicos del enemigo también resultaban destruidos. Ejemplo de esta estrategia fueron las campañas en el Valle de Shenandoah, donde se hizo uso del concepto de guerra total empleando tácticas de tierra quemada para destruir las fuentes de aprovisionamiento del enemigo y la resistencia de la población.5

Convertido en jefe del ejército, el general W.T. Sherman propuso destruir las manadas de búfalos de las que dependían los indígenas de las llanuras. Derrotar a las naciones indias destruyendo sus medios de supervivencia era una opción muy accesible gracias al ferrocarril, que permitía a los cazadores llegar a sus objetivos y embarcar las pieles hacia los lucrativos mercados del este.6

Mapa del Gran Desierto Americano elaborado por Stephen S. Long en 1823.

El Tratado de Medicine Lodge, firmado en 1867 por el presidente de los Estados Unidos con las naciones comanche, kiowa, kiowa-apache y otras tribus, reconocía derechos de caza sobre la mayor parte del territorio conocido como «Gran Desierto Americano» (Great American Desert), los áridos pastizales del Oeste que nadie quería. El corazón de tal área era conocida como el Llano Estacado debido a las estacas que la gente clavaba para orientarse en la inmensidad de la planicie.

Pocos años después, los cazadores blancos invadieron las tierras del tratado y mataron bisontes por millones, apilando las pieles para venderlas con gran beneficio en el Este. «Siete millones de libras de lenguas de bisonte fueron embarcadas en Dodge City (Kansas) en 1872–1873, un periodo de dos años en el que agentes del gobierno calcularon la matanza en veinticinco millones de bisontes. Sus huesos, blanqueados por el sol, se apilaban en grandes pilas en las estaciones del ferrocarril para ser vendidas por hasta diez dólares la tonelada. Un cazador profesional llamado Tom Nixon decía haber matado 120 animales en cuarenta minutos».7

Una de las últimas batallas en las Grandes Llanuras, la Guerra del Río Rojo (1874), supuso la derrota de la nación comanche. El ejército dirigido por Philip Sheridan sacrificó más de mil caballos en la batalla de Palo Duro Canyon, dejando a los guerreros sin monturas. Los supervivientes fueron conducidos a campos del Territorio Indio, Oklahoma, y algunos líderes fueron encarcelados en Florida.

Lo que el viento se llevó

La Ley Homestead, aprobada por el Congreso en mayo de 1862, ofreció parcelas gratuitas a los colonos que se establecieran en las Grandes Llanuras un mínimo de cinco años, cultivaran la tierra y construyeran una casa. Las vacas sustituyeron al búfalo, y fueron reemplazadas más tarde por ovejas.

El gran desarrollo de las máquinas de cultivar y, en concreto, la introducción de la hoja de acero sustituyendo a los aperos de hierro que realiza John Deere a partir de 1837, facilitaron el cultivo del suelo de las Grandes Llanuras, difícil de arar por su potencia y carácter arcilloso.

Dallas, Dakota del Sur, 1936.

La labor del arado fue tan intensa que cuando los conservacionistas miraron hacia el territorio de las grandes praderas, el triángulo con base en Indiana y Texas que se proyecta hasta Manitoba por el norte, el ecosistema original de las praderas prácticamente había desaparecido. En el espacio de una vida humana un paisaje edénico fue tomado por el sistema productivista y liquidado.

La destrucción de las comunidades de gramíneas, que mantenían el suelo cohesionado y atrapaban humedad, dejó el suelo sin protección. La sequía redujo las capas superiores de suelo a polvo que fue desplazado hacia el sur y el este, formando nubes gigantescas que acabaron depositando gran parte del suelo en el Atlántico. Una interesante secuencia animada muestra el movimiento de las tormentas ocurridas en los meses de primavera y verano de 1934.8

Medidas administrativas

La administración Roosevelt estableció el Soil Erosion Service en 1933 y comenzó a popularizar las técnicas de conservación del suelo entre los agricultores: rotación de cultivos, bancales, técnicas de laboreo y otras medidas para combatir la erosión. La carne de seis millones de cerdos sacrificados para estabilizar los precios fue a parar al vertedero.

Granjero y sus dos hijos durante una tormenta de polvo en el condado de Cimarrón, Oklahoma, en 1936.

Las protestas condujeron a la creación del Federal Surplus Relief Corporation (FSRC), que canalizó productos agrícolas a las organizaciones de auxilio social.9​ El programa de compra de reses del Drought Relief Service (DRS) permitió subvencionar a los granjeros, y una parte de la carne apta para el consumo fue distribuida por el FSRC.

La Soil Conservation and Domestic Allotment Act, aprobada en 1936, ofreció pagos a los agricultores por transformar las superficies agrícolas con pérdida de suelo hacia cultivos de leguminosas y gramíneas promotores de la conservación del suelo, y por implantar buenas prácticas agrícolas en pastizales. Medidas que habrían rendido más beneficios de haber sido adoptadas antes del inicio del ciclo de sequía. La plantación de más de 200 millones de árboles desde Canadá hasta Abilene (Texas) fue otra de las medidas adoptadas por la administración del New Deal.

Impacto cultural

El Dust Bowl afectó a 400.000 kilómetros cuadrados, y muchas familias de granjeros —conocidas como Okies porque Oklahoma fue de los estados más afectados— iniciaron el éxodo hacia California y otros estados. Artistas como la fotógrafa Dorothea Lange, el cantante Woody Guthrie o el escritor John Steinbeck —con sus novelas Las uvas de la ira y De ratones y hombres— retrataron las consecuencias de esta catástrofe humana y ecológica.

El arado que rompió las llanuras

The Plow that Broke the Plains, del cineasta Pare Lorentz (1905–1992), fue realizada para el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Lorentz no tenía oficio cinematográfico, aunque había sido crítico de cine y escrito The Roosevelt Year antes de ser contratado por la administración de Franklin Roosevelt para realizar la primera película financiada por el gobierno estadounidense para ser exhibida comercialmente.

Lorentz también había escrito Censored: The Private Life of the Movies, sobre la amenaza que algunos grandes estudios representaban para la libertad de expresión, y Hollywood respondió intentando que no encontrara vendedor para los metros de celuloide que necesitaba o negándose los estudios a distribuir comercialmente la película, tildada cínicamente como «pieza propagandística». Además, el Congreso de Estados Unidos era hostil al New Deal y a la idea de que el gobierno produjera la película. El escaso presupuesto (unos 6.000 dólares) hizo que Lorentz acabara poniendo su propio dinero para finalizarla.

Tres de los cuatro operadores de cámara que rodaron para Lorentz fueron despedidos, entre ellos el famoso Paul Strand, reflejando los múltiples problemas que se acumularon en el rodaje. Los 25 minutos de metraje fueron filmados en Montana, Wyoming, Colorado, Kansas y Texas, en las polvorientas Grandes Llanuras roturadas por la ignorancia y la codicia de un sistema depredador que arrastró a cientos de miles de familias en el gran desastre del Dust Bowl.

La música compuesta por Virgil Thompson —que se mostró dispuesto a trabajar con el escaso presupuesto disponible— fue grabada por la Filarmónica de Nueva York, trabajando los músicos gratis una parte del tiempo necesario para completar la grabación, que Thompson dividió en Preludio, Pastoral (Hierba), Ganado, Blues (Especulación), Sequía, y Devastación. Estrenada en la Casa Blanca en marzo de 1936, Lorentz logró convencer al propietario del teatro Rialto de Nueva York para que exhibiera la película.1011

The Dust Bowl (miniserie documental)

La miniserie documental The Dust Bowl (2012), de cuatro partes12​, documenta el impacto que la sequía y las tormentas de polvo de los años 30 tuvieron sobre las Grandes Llanuras de los Estados Unidos durante la Gran Depresión. Incluye entrevistas con algunos de los afectados por esa catástrofe agrícola y muchas de las fotografías que el gobierno federal tomó para documentar el desastre.

Cuando 2.000 millones de toneladas de polvo enterraron Estados Unidos: el ‘Dust Bowl’, un cambio climático en miniatura

19 Mayo 2019Actualizado 20 Mayo 2019, 09:06

Javier Jiménez @dronte

Sería marzo de 1936. Dorothea Lange llevaba un mes investigando para la Farm Security Administration sobre la penosa situación de los jornaleros californianos en los alrededores de Los Ángeles, pero ya volvía a casa. En aquella época, miles de trabajadores agrícolas recorrían las granjas del oeste de Estados Unidos buscando un trabajo que les permitiera llevarse algo a la boca.

La situación era terrible. Lange ya tenía una enorme cantidad de fotos y notas de campo. Ahora, solo le esperaban siete horas de viaje en coche antes de llegar a casa en la bahía de San Francisco. Al menos, hasta que llegó a Nipomo y se encontró con aquel gigantesco campamento improvisado donde se apiñaban más de 2.500 almas.

La madre migrante

Madre migrante, emblemática fotografía de Dorothea Lange tomada en Nipomo, California (1936).

Al principio, Lange pasó de largo. Demasiada miseria llevaba ya vista. Pero la imagen del campamento se le había atravesado y veinte minutos después dio la vuelta y volvió a Nipomo. Allí sacó la cámara y, en menos de diez minutos, hizo seis de las fotos más importantes de la historia de EEUU. Entre ellas, “la madre migrante” que está sobre estas líneas.

Langue se bajó del coche y fotografió lo que fue viendo sin preguntarle a nadie que es lo que pasaba. Más tarde, envió las fotos a la prensa y, por una de esas carambolas del destino, la fotografía de Florence Owens Thompson y sus hijos se convirtió en un símbolo de todo lo que se había destruido en aquella época, de los hasta tres millones de personas que huyeron de la región de las grandes praderas destruida por el Dust Bowl.

La historia de Owens no era exactamente la misma que la de esos tres millones. Ni siquiera era la misma que la del resto del campamento, de hecho. Pero poco importó, las grandes tormentas de polvo del Dust Bowl (y lo que vino después) había sido un golpe tan profundo en el alma estadounidense que se comió las sutilezas. Hoy vamos a hablar de eso.

«La lluvia sigue al arado»

En Estados Unidos han existido muchas ‘fiebres del oro’. Durante las últimas décadas del siglo XIX, por ejemplo, miles de personas llegaron a las grandes llanuras del interior del país. En lugar de oro, lo que buscaban eran las enormes parcelas de tierra que regalaba la administración a cambio de instalarse y permanecer en ellas cinco años.

La transformación fue increíble. Las grandes praderas dejaron de ser un ecosistema aclimatado a las largas sequías con plantas de largas raíces y millones de animales de gran tamaño que compactaban el terreno y se convirtieron en inmensas extensiones de trigo que consumían agua de forma compulsiva.

Pero nadie se dio cuenta porque las décadas finales del siglo XIX y las primeras de XX fueron buenísimas. Agua en abundancia, clima favorable, cosechas inmejorables… cada vez más gente se movía a las grandes praderas buscando una vida nueva con el convencimiento de que “la lluvia sigue al arado“; es decir, si trabajaban duro, la naturaleza les recompensaría.

Sin agua, sin poder fijar el terreno y con cosechas de miseria, el terreno arcilloso de las praderas se degradó rápidamente y se convirtió en eso, en un desierto. Según las estimaciones, más de 350 millones de toneladas de polvo pasaron a la atmósfera cada uno de esos años generando unas pantagruélicas tormentas de polvo que atravesaban Colorado, Texas, Kansas y Oklahoma recorriendo decenas de miles de kilómetros camino del Océano Atlántico.

Mientras toneladas de arena sepultaban granjas por todo el Medio Oeste, la Gran Depresión destruía millones de empleos poniendo las tasas de desempleo por encima del 25%. Eso fue lo que se encontraron los más de tres millones de personas abandonaron las praderas para buscar suerte en las ciudades: una tormenta perfecta (y no de polvo, precisamente). EEUU se desangraba.

Millones de personas se movieron buscando huir de la miseria para encontrarse solo con más miseria. Eso es lo que trataba de documentar Dorothea Lange cuando fotografió a la madre migrante. La crisis de los años 30 fue inmensa y no solo cambió Estados Unidos, sino que fue uno de los elementos que empujó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Eso ha hecho que muchas veces se haya minusvalorado el impacto del Dust Bowl en el castillo de naipes que llevó el mundo al infierno de la guerra. Pero no es algo que se debería olvidar.

Cuando la sequía terminó en 1940 y el polvo se asentó, 400.000 personas habían emigrado de sus hogares.

Es una lección sobre cómo los seres humanos podemos hacer cambios significativos sobre el medio ambiente que nos exponen de una forma sin precedentes a fluctuaciones climáticas que, por otro lado, pueden llegar en cualquier momento. Esta es la historia, en miniatura, del cambio climático.

Tormenta de polvo acercándose a Spearman (Texas) – 14 de abril de 1935

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maquinaria enterrada por las tormentas | Dallas (Dakota del Sur), mayo de 1936

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan Blaeu

Joan Blaeu

Joan Blaeu de J. van Rossum

Joan Blaeu (La pronunciación holandesa: [-joún .blú]; 23 de septiembre de 1596, 21 de diciembre de 1673; también llamada Johannes Blaeu) fue un cartógrafo holandés nacido en Alkmaar, hijo del cartógrafo Willem Blaeu.

La vida

En 1620, Blaeu se convirtió en doctor en Derecho, pero se unió a la obra de su padre. En 1635 publicaron el Atlas Novus (título completo: Theatrum orbis terrarum, sive, Atlas novus) en dos volúmenes. Joan y su hermano Cornelius tomaron el estudio después de que su padre muriera en 1638. Blaeu se convirtió en el cartógrafo oficial de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales como su padre antes que él.

Blaeu murió en Ámsterdam el 21 de diciembre de[1]. Está enterrado en el Amsterdam Westerkerk.

Mapas

Americae Nova Tabula, 1614 Discusión de la adquisición y conservación de Archipelagus Orientalis por la Biblioteca Nacional de Australia (2013)

El mapa del mundo de Blaeu, Nova et Accuratissima Terrarum Orbis Tabula, incorporando los descubrimientos de Abel Tasman, fue publicado en 1648.[2] Este mapa fue revolucionario en el sentido de que “preciba el sistema solar según las teorías heliocéntricas de Nicolaus Copérnico, que muestran la tierra girando alrededor del sol…. Aunque el innovador libro de Copernicus sobre las revoluciones de las esferas había sido impreso por primera vez en 1543, poco más de un siglo antes, Blaeu fue el primer fabricante de mapas en incorporar esta teoría heliocéntrica revolucionaria en un mapa del mundo”.[3]

El mapa de Blaeu fue copiado para el mapa del mundo situado en el pavimento de la Groote Burger-Zaal del nuevo Ayuntamiento de Ámsterdam, diseñado por el arquitecto holandés Jacob van Campen (ahora el Palacio Real de Ámsterdam), en 1655.

La Hollandia Nova de Blaeu también fue representada en su Archipelagus Orientalis sive Asiaticus publicado en 1659 en el Atlas Kurfúrsten (Atlas of the Great Elector), y fue utilizado por Melchisédech Thévenot para producir su mapa, Hollandia Nova-Terre Australe (1664).[5] También publicó el 12-volumen de Le Grand Atlas, ou Cosmographie blaviane, en laquelle est exactement descritte la terre, la mer, et le ciEl esco. Una edición está fechada 1663, en folio 540 mm – 340 mm (21 en 13 pulgadas), que contenía 593 mapas y placas grabados.

Alrededor de 1649, Blaeu publicó una colección de mapas de la ciudad holandesa llamado Toonneel der Steeden (Vistas de Ciudades). En 1651, fue votado en el consejo de Amsterdam. En 1654, Blaeu publicó el primer atlas de Escocia, ideado por Timothy Pont.

Ferozmente competitivo con su contemporáneo Johannes Janssonius en cuanto a cuál de ellos podía hacer un atlas con una mayor cantidad de mapas, Blaeu en 1662 publicó el Atlas Maior, tenía 11 volúmenes e incluía 600 mapas. Este atlas se convirtió en un símbolo de estatus para los que lo poseían y era el libro más caro del siglo XVII.[6] Se planeó una cosmología como su próximo proyecto, pero un incendio destruyó el estudio por completo en 1672.[7]

Joan Blaeu, Mapa del Mundo, Siglo XVII

Mapa de Turín por Joan Blaeu, de Theatrum Sabaudiae

Atlas Maior

Portada de la edición en castellano.

El Atlas Maior (1662-1667) es un atlas del mundo, concebido por Willem Blaeu y compilado por su hijo Joan Blaeu, publicado por vez primera en 1662. La obra original se componía de 11 volúmenes, en latín, y contenía 594 mapas.

El Atlas Maior se basaba en gran parte en el Atlas Novus , publicado por los mismos editores entre 1635 y 1658. El título completo de esta obra, Theatrum Orbis Terrarum, sive Atlas Novus in quo Tabulæ et Descriptiones Omnium Regionum, denota que a su vez se basó en una obra anterior de Abraham Ortelius, el “Theatrum Orbis Terrarum” de 1570. En 1629 Willem Blaeu había ampliado sus fondos de mapas con la compra de las planchas utilizadas por Abraham Ortelius para el Theatrum Orbis Terrarum.

El Atlas Maior o Geographia Blaviana publicado por Joan Blaeu es una obra de gran interés por la perfección con que está realizada y el más bello atlas que jamás se ha publicado y, aún hoy día, continúa siendo uno de los libros más importantes de la historia de la cartografía. Su contenido sirvió de modelo a otros autores holandeses, alemanes, franceses e ingleses a lo largo del siglo XVIII.

El siglo XVII comienza bajo el signo de los grandes atlas decorativos cuyo auge había comenzado en el siglo anterior, en Amberes, en el momento de esplendor de la cartografía flamenca. Durante todo el siglo, la producción cartográfica seguirá monopolizada por los Países Bajos.

El autor del atlas Joan Blaeu es una de las figuras más relevantes de la cartografía holandesa que perteneció a una de las más populares firmas familiares productoras de cartografía. Su padre, Willem Janszoon Blaeu, fundó en 1599 el establecimiento cartográfico en Ámsterdam, especializado en obras geográficas y náuticas, mapas, atlas y en la construcción de globos terrestres e instrumentos científicos. A su muerte, su obra fue continuada por sus hijos y nieto: Joan, Willem y Cornelis. Especialmente su hijo Joan Blaeu llegó a ser una figura muy importante en el mundo de la edición cartográfica llevando el nombre de Blaeu a su mayor esplendor.

La primera edición en latín es de 1662 y consta de 11 volúmenes; posteriormente se publicaron ediciones en francés, holandés, español y alemán. La edición en castellano es un verdadero tesoro bibliográfico ya que las planchas de cobre se perdieron cuando la oficina tipográfica fue destruida por un incendio en 1672, precisamente cuando se estaba publicando la parte dedicada a España, quedando por ello incompleta.

«Atlas Maior» de Joan Blaeu: el despegue de la cartografía.

La familia Blaeu fue crucial para el desarrollo de la cartografía moderna. De origen holandés, la empresa Blaeu produjo algunos de los más renombrados mapas, globos terráqueos y atlas de Europa del siglo XVII.

La Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca puede presumir de una amplia colección de cartografía histórica en la que no faltan los bellos mapas de los Blaeu, como el Nuevo Atlas o Teatro del mundo o algunos de los Libros redondos y gordos que adornan la sala.

Principalmente en el siglo XVII, cuando Amsterdam ganó terreno a Amberes en el desarrollo del comercio marítimo, las exploraciones y la navegación, la imprenta de los Países Bajos experimentó un gran crecimiento y especialización en el ámbito de la cartografía. «Nadie hacía los mapas como ellos», subraya la directora de la Biblioteca Histórica, haciendo hincapié en el valioso trabajo llevado a cabo en las imprentas de Amsterdam.

Una curiosidad. Los mapas lucen con mucho colorido pero realmente se imprimían en blanco y negro y se coloreaban posteriormente, normalmente por encargo de los propios impresores y libreros, de una forma más o menos estándar, pero también había particulares que adquirían el ejemplar en blanco y negro y encargaban el coloreado a algún artesano o pintor de su confianza, para que personalizara los mapas.

El resultado eran obras de grandes dimensiones y unos precios desorbitados para aquella época. Comenta Oscar Lilao, jefe de Fondo Antiguo, que el «Atlas Maior» de Joan Blaeu, con entre diez y doce volúmenes tendría un precio de unos 20.000 euros de ahora, es decir, el sueldo de varios años de un artesano. Así que era un libro para los ricos de la época, lo que explica que, de forma paralela, se elaborasen libros de menor calidad y tamaño y con mapas en blanco y negro con el fin de responder a la demanda de los distintos estratos sociales.

El «Atlas maior» está considerada una de las obras más prodigiosas de la historia de la cartografía: «Son once volúmenes en un formato enorme (57 cm. de largo y 37 de ancho). Sumando los volúmenes, las ediciones en varios idiomas y teniendo en cuenta la tirada en cada uno de ellos, hablamos de 950.000 mapas y 5,5 millones de páginas de texto» destaca Lilao. Una gran inversión, años de trabajo que sólo podían hacer los grandes talleres del momento. «La imprenta más desarrollada en esos momentos era la de los Países Bajos, mucho más que la de los países del sur, sus obras son muy llamativas y nadie hace cartografía como ellos», reconoce la directora, Margarita Becedas. La Universidad de Salamanca cuenta con ediciones en latín, en español y en francés, pero también hubo en holandés y alemán.

Y es que no son mapas al uso. La cartografía del XVII destaca por el detalle de cada país o zona geográfica y, además, incluyen dibujos, por ejemplo de figuras humanas con los trajes típicos de cada región y completan los libros textos explicativos sobre cuestiones geopolíticas.

Terremoto de Haiyuan de 1920

Terremoto de Haiyuan de 1920

El terremoto de Haiyuan de 1920 (chino:海原大地震; pinyin: Hǎiyuán dà dìzhèn) ocurrió el 16 de diciembre en el condado de Haiyuan, provincia de Ningxia, República de China, a las 19:05:53. También se le llamó terremoto de Gansu de 1920 [2] porque Ningxia era parte de la provincia de Gansu cuando ocurrió el terremoto. Causó destrucción en la zona de Lijunbu- Haiyuan -Ganyanchi y se le asignó la máxima intensidad en la escala de intensidad de Mercalli (XII Extremo). Aproximadamente 258.707~273.407 murieron,[4] lo que lo convierte en uno de los terremotos más fatales en China y, a su vez, en uno de los peores desastres en China en términos de número de muertos.

Terremoto de Haiyuan de 1920

Hora UTC: 1920-12-16 12:05:55

Datos locales: 16 de diciembre de 1920 (hora de Gansu-Sichuan)
Hora local: 19:05

Magnitud: 8,25 M ancho [1]7,8  M L [2]

Epicentro: 36,50°N 105,70°E

Falla: Falla de Haiyuan

Máx. intensidad: XII ( Extremo ) [3]

Derrumbes: >50.000 [3]

Damnificados: 258.707~273.407 [4]

Terremoto

El terremoto ocurrió a las 19:05:53 hora de Gansu-Sichuan (12:05:53 UTC),[5] supuestamente a las 8.25 M w [1] o 7,8 M L, y fue seguido por una serie de réplicas durante tres años.

Daño

Más de 73.000 personas murieron en el condado de Haiyuan. Un deslizamiento de tierra sepultó la aldea de Sujiahe en el condado de Xiji. Más de 30.000 personas murieron en el condado de Guyuan.[3] Casi todas las casas se derrumbaron en las ciudades de Longde y Huining. Los daños (VI-X) se produjeron en siete provincias y regiones, incluidas las principales ciudades de Lanzhou, Taiyuan, Xi’an, Xining y Yinchuan. Se sintió desde el Mar Amarillo hasta la provincia de Qinghai (Tsinghai) y desde Nei Mongol (Mongolia Interior) al sur hasta la provincia central de Sichuan.

Damnificados

Desde 2003,[6] los sismólogos chinos han calculado que entre 258.707 y 273.407 son el rango de cifras de muertes empíricamente verificables.[4] Fuentes más antiguas cifran las muertes en 234.117[7] o 235.502.[8] De cualquier manera, es uno de los terremotos más fatales en China, lo que a su vez lo convierte en uno de los peores desastres en China en términos de número de muertos.

Muchos más murieron a causa del frío: las frecuentes réplicas hicieron que los supervivientes temieran construir algo más que refugios temporales, y un invierno severo mató a muchos de los que habían sobrevivido al terremoto original.[9]

El líder musulmán sufí Jahriyya Hui, Ma Yuanzhang, y su hijo murieron en el terremoto cuando el techo de la mezquita en la que se encontraban se derrumbó en Zhangjiachuan.[10] [11]

Efectos del suelo

Se observaron unos 230 km (140 millas) de fallas superficiales desde Lijunbu a través de Ganyanchi hasta Jingtai. Hubo más de 50.000 deslizamientos de tierra en la zona epicentral y las grietas del suelo fueron generalizadas. Algunos ríos fueron represados; otros cambiaron de rumbo.[12] Seiches de este terremoto se observaron en dos lagos y tres fiordos en el oeste de Noruega.[2]

Secuelas

El general musulmán Ma Fuxiang participó en las labores de socorro en Lanzhou durante el terremoto.[13] [14] [15]

Un geo-azard especial

No muy lejos del epicentro de las estructuras sísmicas de Haiyuan en la capital provincial de Lanzhou, al parecer, le fue bien en el terremoto y sus réplicas, pero en las zonas rurales circundantes hubo una devastación generalizada. A 125 millas (200 km) decenas de aldeas y todas las casas en las ciudades de Longde y Huining fueron destruidas; más del 70% de las estructuras en 14 condados colapsaron.

Hubo 675 deslizamientos de tierra importantes, incluyendo uno que arrasó la aldea de Sujiahe en el condado de Xijiji. Rivers cambió de rumbo o se represó para formar docenas de lagos. El USGS estima que se perdieron 100.000 vidas en zonas vulnerables como consecuencia directa de los deslizamientos de tierra.

La mayoría de las vidas se perdieron por deslizamientos de tierra en los condados de Haiyuan y Guyuan, donde muchos yaodongs (viviendas de cuevas) colapsaron. Haiyuan se encuentra en la meseta de Loesss del norte de China, el terreno de los loess más grande del mundo. En la región se depositó un sedimento amarillo fino, a cientos de metros de profundidad, en algunos lugares; durante más de 4.500 años han sido excavados para crear viviendas rupestres. Los Yaodongs son famosos por ser frescos en verano y cálidos en invierno y el 90% de la población rural de la Meseta de Loess todavía vive en ellos. Representan un tipo especial de peligro geo-pelan porque son tan propensos a colapsar.

El terremoto fue lo suficientemente fuerte como para registrarse en los cuerpos de monitoreo de terremotos. Equipos en 96 lugares alrededor del mundo y causó seiches en dos lagos y tres fiordos en Noruega. Sin embargo, sigue siendo comparativamente poco conocido, en parte debido a su remota ubicación y porque hubo otras grandes crisis políticas y humanitarias que distraían al país en los primeros años de una guerra civil.

La cifra de muertos directamente por el terremoto y los deslizamientos de tierra asociados o por inanición y/o exposición en el frío invernal extremo que los siguió, fue alta. El USGS situó la cifra conservadora en 200.000 vidas perdidas, pero un estudio chino de 2010 estima que 273.000 personas murieron. En una región con una baja densidad de población, casi la mitad de los residentes del condado de Haiyuan habrían perecido. El terremoto de Tangshan de 1976, que también ocurrió en China, es aceptado como el terremoto más mortal del siglo XX; mató a unas 242.000 personas.

Severo Peligro

El peligro sísmico de China es generalizado y severo. Se han producido sismos provocados en un área de más de 9 millones de kilómetros cuadrados, desde la cordillera del Himalaya en el oeste al este. Los registros históricos que datan de hace más de 4.000 años indican que se han producido terremotos masivos con magnitudes por orden de 8.0-9.0 en varias zonas del país.

El grave peligro severo de los terremotos en China se debe a su entorno tectónico único. El país está situado a lo largo del límite de la placa India-Eurasia, que es la zona sísmica más grande del mundo y responsable de la mayor parte, si no toda, de la deformación de la tristal en China. La Placa de la India continúa moviéndose en dirección noreste a unos 40 mm por año, causando una compresión norte-sur de la cordillera del Himalaya, que sigue aumentando en respuesta. Esta zona de colisión masiva se extiende desde el norte de la India hasta Kirguistán, Mongolia y el noreste de China a una distancia de más de 1.250 millas (2.000 km), más ancha que cualquier otra zona límite de placas en la Tierra y ha creado un gran número de grandes sistemas de apodo y deslizamiento de golpe.

En China, generalmente ocurren grandes terremotos en el centro y oeste del país, donde la población es menor. El terremoto de Haiyuan se produjo en la Falla de Haiyuan, en el centro-norte de China, en el margen noreste de la meseta tibetana. La falla de superficie se observó durante unas 125 millas (200 km) desde Lijunbu hasta Jingtai.

Debido a la falta de estrictos códigos de construcción y aplicación de códigos antes de 1978, incluso terremotos moderados han causado fuertes pérdidas en China, particularmente a edificios residenciales. Sin embargo, la notable urbanización y el auge de la construcción en los últimos años han dado lugar a concentraciones de exposición residencial y comercial en China. Esto, junto con grandes proyectos de construcción como la presa de las Tres Gargantas, los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, y el ferrocarril Qinghai-Tibet, han aumentado la conciencia sobre el riesgo de terremotos y cómo se toma en cuenta durante la construcción.

Terremoto de Haiyuan, 1920

Pierre Fuller

El terremoto que azotó la remota provincia de Gansu en China a finales de 1920 fue el segundo más mortal del siglo XX. Golpeó en la noche del 16 th de diciembre en el distrito rural de Haiyuan, cerca de Mongolia Interior, causando la muerte de más de 200.000 personas y a una severa destrucción en una superficie de 20.000 kilómetros cuadrados. Ocurriendo en los primeros años de la escalada de la guerra civil en la República China, el desastre fue eclipsado por grandes crisis políticas y humanitarias en otras partes del país ese año, y sigue siendo un evento notablemente poco conocido a pesar de la escala de sus poderes destructivos y el peleo humano.

Causas

Generalmente conocida hoy como el terremoto de Haiyuan, el epicentro del terremoto estuvo bajo las afueras de Haiyuan, en el este de Gansu, una región que en la República de People de hoy forma parte de la Región Autónoma de Ningxia Hui. Situado a lo largo de un tramo del río Amarillo al sur del desierto de Gobi, el área alrededor de Haiyuan es parte del tramo más extenso de terrenos loess en la Tierra.[1] Las viviendas de las cuevas excavencidas de loess, un sedimento de suelo amarillo fino en lugares de cientos de metros de profundidad, fueron la forma predominante de construcción de viviendas en esta sección del noroeste de China, pero también eran particularmente susceptibles al colapso bajo actividad sísmica.

Las ruinas de un templo en la sede del condado de Jingning, Gansu, a principios de 1921.

Fuente: Archivos del Condado de Jingning

El terremoto inicial golpeó con una intensidad máxima destructiva de XII en la escala de Mercalli, causando 675 deslizamientos de tierra de lonas importantes en la región;[2] Las estimaciones de la fuerza de la energía liberada por el temblor van desde una magnitud de 7,8 (según el Servicio Geológico de los Estados Unidos) hasta 8,5 (de acuerdo con la Administración de Terremotos Chinos).[3] Testigos señalaron que los edificios de la cercana capitalía provincial de Lanzhou eran sorprendentemente resistentes bajo el estrés del terremoto y los siguientes meses de réplicas, mientras que la gran mayoría de la destrucción se produjo en las zonas rurales, áreas que bordeaban el epicentro que consistía en gran medida en comunidades de casas rurales, como Haiyuan y Guyuan especialmente.[4]

Sobre la base de los informes de condado de 50 (y en algunos casos 53) condados, las estimaciones del total de muertes humanas debido al terremoto oscilaron entre 234,117 y 314.092.[5] Muchos de los muertos, posiblemente de la mayoría, estaban entre la región de la población musulmana hui china, que perdió la figura islámica más prominente en China en ese momento, el líder de la secta sufí Ma Yuanzhang, que estaba en oración cuando el terremoto golpeó en los valles predominantemente musulmanes del distrito de Longde, donde un tercio de la población fue asesinada.

Una estimación situó las pérdidas totales de la propiedad en Gansu en 30 millones de yuanes (aproximadamente US$20 millones en ese momento).[6] Gran parte de esta pérdida fue en forma de viviendas destruidas y poblaciones de granero; en 14 condados, más del 70% de las estructuras colapsadas.[7] La ganadería fue otra forma importante de riqueza perdida en el desastre, aunque los recuentos de ovejas, ganados y otros animales de granja aplastados hasta la muerte variaron ampliamente, que van de 808.270 a 1,7 millones de cabezas.[8]

Un hombre se para frente a su refugio temporal en la ciudad de Jingning, Gansu, a principios de 1921.

Fuente: Archivos del Condado de Jingning

Respuestas

La destrucción de viviendas y graneros bajo las colinas colapsadas sometió a los sobrevivientes iniciales tanto al hambre como a la exposición a las tormentas y nevadas que inmediatamente siguieron al terremoto. Vulnerable a la actividad de bandidos, muchos miles vagaron en un paisaje deforme que fue despojado de sus caminos, y desprovisto de estructuras de pie y lugares naturales familiares. Las investigaciones posteriores al terremoto lamentablemente no dejan claro qué porción de las muertes totales pueden haber sido debido a la sacusión en tierra versus deslizamientos de tierra, o a la inanición o exposición en las secuelas del terremoto, un tema que requiere más investigación.[9]

Soldados y oficiales que operaban desde las guarras regionales comandadas por el general Ma Fuxiang, en Ningxia, y el general Lu Hongtao, en Pingliang, proporcionaron la primera inteligencia sobre el desastre, y también sirvieron como primeros auxilios, distribuyendo tiendas de campaña y disposiciones de emergencia a las comunidades en algunas de las zonas más afectadas. En algunos distritos, las asociaciones locales de nobles y comerciantes establecieron comedores en los y contribuyeron con ayuda de emergencia, mientras que en otros los magistrados emitieron tiendas de campaña y granos al público desde graneros oficiales.

Las cantidades modestas de dineros y materiales de socorro fueron recaudados y enviados a la región por gobiernos provinciales y de condados en otras partes de China, por grupos de recaudación de fondos formados por nativos de Gansu que viven en Beijing, Shanghai y otros lugares de China y en el extranjero, por organizaciones benéficas en provincias como Hunan y Jilin, y de la oficina de socorro del gobierno central en Beijing.[11] Más tarde en invierno, los misioneros extranjeros en Gansu se unieron a los esfuerzos para reconstruir comunidades, reabrir las líneas de comunicación y las rutas de transporte, y desbloquear los sistemas fluviales antes de que la nieve derroque la inundación masiva amenazada de primavera[

La catástrofe que azotó a Gansu a finales de 1920 y principios de 1921 golpeó justo cuando una hambruna de sequía que afectaba a 20-30 millones de personas en la llanura del norte de China estaba llegando a su clíteren y absorbiendo la limitada capacidad de atención y alivio del Estado y el público en general chino; los recursos generados para el socorro y la reconstrucción de Gansu en 1921 fueron sin duda una pequeña fracción de las enormes pérdidas infligidas a su pueblo por el terremoto.

Fuentes

Los archivos del condado y provincial en el noroeste de China están sorprendentemente carentes de materiales sobre el terremoto de Haiyuan de 1920. Las historias locales, los informes de noticias dispersos, las compilaciones de datos sísmicos y los escritos misioneros utilizados para este artículo dan una idea de los tipos limitados de fuentes primarias que existen para este evento.

Pierre Fuller es profesor de Historia de Asia Oriental en la Universidad de Manchester

Figura. ShakeMapa del terremoto de Haiyuan del 16 de diciembre de 1920. (Fuente: USGS)

 

 

Jodocus Hondius

Jodocus Hondius

Jodocus Hondius (de un grabado de 1619)

Información personal

Nombre de nacimiento: Joost de Hondt

Nacimiento: 14 de octubre de 1563; Wakken, Condado de Flandes (Diecisiete Provincias, Países Bajos Españoles)

Fallecimiento: 12 de febrero de 1612 (48 años); Ámsterdam (Provincias Unidas de los Países Bajos)

Nacionalidad: Flamenco.

Lengua materna: Neerlandés

Familia

Cónyuge: Colette van den Keere (desde 1587)

Hijos: Henricus Hondius II

Información profesional

Ocupación: Cartógrafo y grabador

Jodocus Hondius (versión latinizada de Joost de Hondt) (Wakken, 14 de octubre de 1563Ámsterdam, 12 de febrero de 1612), a veces llamado Jodocus Hondius el Viejo para distinguirlo de su hijo, fue un artista flamenco, grabador y cartógrafo. Es conocido por haber hecho algunos de los primeros mapas del Nuevo Mundo y de Europa, por haber restablecido la reputación de la obra de Gerard Mercator, y por sus retratos de Francis Drake. Ayudó a establecer Ámsterdam como centro de la cartografía en Europa en el siglo XVII.

Biografía

Hondius creció en Gante. En sus primeros años se estableció como grabador, fabricante de instrumentos y de globos terráqueos. En 1584 se trasladó a Londres para escapar de las dificultades religiosas en Flandes.

 

Nova Hispaniae Descriptio, mapa de Hondius con la península ibérica y Baleares (c. 1610).

 

 

 

Mapa de Hondius de América.

 

Mapa de Palestina.

 

 

 

Mientras estaba en Inglaterra, Hondius fue fundamental en la difusión de la obra de Francis Drake, que había realizado una circunnavegación del mundo a finales de la década de 1570. En particular, en 1589 Hondius había elaborado un famoso mapa de la cala de New Albion, donde Drake había establecido brevemente un asentamiento en la costa oeste de América del Norte. El mapa de Hondius se basaba en el diario de a bordo y en los relatos de los testigos del viaje y siempre ha alimentado las especulaciones sobre el lugar exacto del desembarco de Drake, que aún no ha sido definitivamente establecido por los historiadores. También se cree que Hondius fue el artista de varios retratos conocidos de Drake que están ahora en la National Portrait Gallery de Londres.

El uso que Hondius (o sus predecesores) hacían de múltiples fuentes puede ser ilustrado por este mapa de Asia, que muestra Pekín tres veces: dos veces como Khanbaliq —Janbalic en la tierra de «Kitaisk» (nombre de China) en el río Ob, y Cambalu, en «Cataia»— y una vez como Paquin (Pekín), en la prefectura de Xuntien (Shuntian).

En 1593 se trasladó a Ámsterdam, donde permaneció hasta el final de su vida. En 1604 compró las planchas del Atlas de Gerard Mercator a uno de sus nietos. El trabajo de Mercator había languidecido en comparación con la obra rival, el Theatrum Orbis Terrarum de Abraham Ortelius. Hondius publicó de nuevo la obra de Mercator con 36 mapas adicionales, incluyendo varios que él mismo había producido. A pesar de la adición de sus propias contribuciones, Hondius dio el crédito completo como autor del trabajo a Mercator, quedando él mismo como editor. La nueva edición de Hondius del trabajo de Mercator fue un gran éxito, vendiéndose hasta después de un año. Hondius publicó más tarde una segunda edición, así como una versión de bolsillo, el Atlas Minor. Los mapas se han convertido desde entonces en la conocida como «series de Mercator/Hondius».

Entre 1605 y 1610 fue contratado por el historiador y cartógrafo John Speed (1552–1629) para grabar las planchas de su obra The Theatre of the Empire of Great Britaine.

Después de la muerte Hondius en 1612, su trabajo editorial en Ámsterdam fue continuado por su viuda y dos de sus hijos, Jodocus II y Henricus.1​ Más tarde su familia formó una asociación con Jan Jansson, cuyo nombre aparece en el Atlas como coeditor desde 1633. Finalmente, a partir de la primera edición de 1606 en América, se publicaron alrededor de 50 ediciones del Atlas en los principales idiomas europeos. En el mundo islámico, el Atlas fue parcialmente traducido por el académico turco Kâtip Çelebi. La serie es a veces llamada la «series Mercator/Hondius/Jansson» a causa de las contribuciones posteriores de Jansson.

Hondius también realizó un famoso mapa de las Bermudas, la obra Mappa Aestivarum Insularum, alias Barmudas dictarum… (Ámsterdam c. 1633).

Mapa del Reino de Gran Bretaña e Irlanda, 1610 (grabado a mano)

Un nuevo mapa de todo el mundo Galion Mapa del mundo, 1631

América del Norte.