Antigüedad
Las tumbas colmena de Omán
Las tumbas colmena de Omán
Dramáticamente alineadas en la cima de una cresta rocosa, las “tumbas-colmena” de Bat y Al Ayn son dos de los yacimientos prehistóricos más famosos de Omán. Poco se sabe sobre las estructuras de piedra o sobre la cultura que las construyó. Sin embargo, a pesar de esta falta de conocimientos, la UNESCO conoce lo suficiente como para concluir que “la necrópolis de Bat es un característico y único testimonio sobre la evolución de las prácticas funerarias durante la primera etapa de la Edad de Bronce, en la península de Omán”. Una afirmación bastante extraña teniendo en cuenta que no se ha recuperado ni un solo hueso humano o animal de los cientos de monumentos en forma de colmena esparcidos por el accidentado paisaje.
Si visitamos cualquier web sobre los monumentos-colmena de Omán, podremos leer descripciones interminables sobre estas impresionantes “tumbas”, que forman una de las necrópolis protohistóricas más grandes del mundo. Incluso nos será posible leer descripciones detalladas de “cámaras funerarias” dentro de dichos monumentos así como cuántos cuerpos habrían podido ser guardados dentro de cada edificación. Sin embargo, lo que la mayoría de estas páginas web olvida mencionar es que nunca se ha rescatado resto alguno de sepultura de estas supuestas “tumbas”.
Desafortunadamente, las estructuras-colmena de Omán son la demostración de uno de los mayores errores cometidos dentro del campo de la arqueología: la tendencia a imponer ideas preconcebidas sobre fenómenos que no se pueden entender con nuestra mentalidad moderna. Dado que parece que no haya ningún otro propósito obvio para su construcción, sino como estructuras funerarias, la conclusión ha sido simplemente que se construyeron como tumbas: caso cerrado.
Tumbas colmenas en Al Ayn, Omán. Fuente de la imagen.
Fue durante la década de los años 70 cuando un equipo de arqueólogos daneses “descubrió” las estructuras-colmena de Omán, aunque es probable que los locales siempre hubiesen sabido de su existencia. Estos monumentos están compuestos por piedras planas locales apiladas y han sido datados entre los años 3.500 y 2.000 AC, periodo en que la península de Omán estaba sujeta a lluvias mucho más copiosas que ahora y acogía a una floreciente civilización en lo que ahora es desierto, hasta el oeste de la cadena montañosa, a lo largo del Golfo de Omán. En 1988 los monumentos fueron inscritos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Las estructuras están dispuestas en tres grupos principales: uno en Bat, el más famoso y otros dos en al-Ayn y al-Khutm. Los mejor conservados son los ubicados en al-Ayn, donde 21 estructuras-colmena aparecen alineadas sobre la cordillera, con el impresionante telón de fondo de la Jabal al Misht (“Cresta de la Montaña”).
Tumbas colmenas, Qubur Juhhal Al Ayn, Omán. Por: Alfred Weidinger. (Wikipedia)
Las primeras estructuras son las más simples, con sólo una entrada y una habitación, mientras que las tumbas posteriores contienen dos entradas y hasta cuatro habitaciones. Sólo unos pocos objetos descubiertos han logrado aportar alguna pista de esta cultura. Dichos objetos se limitan, básicamente, a algunas puntas de flechas, puñales y jarras de agua.
Tumba-colmena en Al Ayn Omán. (Wikipedia)
No muy lejos de los monumentos colmenas de Al Ayn surgen las tumbas con forma de torre circular de Hili, incluyendo la Gran Tumba de Hili: una tumba colectiva reconstruida, que es el monumento más grande de los Emiratos Árabes Unidos, en cuanto al tamaño de las piedras utilizadas. Mide 12 metros de diámetro y 4 metros de altura y tiene dos entradas decoradas con relieves humanos y animales. Las tumbas pertenecen a la Cultura Um an-Nar, una cultura de la Edad de Bronce, desarrollada a partir de la segunda mitad del tercer milenio AC. Esta cultura es conocida por sus tumbas circulares caracterizadas por piedras bien encajadas. Dentro de las tumbas de Hili los arqueólogos han recuperado centenares de restos humanos, así como objetos y artículos personales.
Las tumbas de torre circular de Hili comparten muchas similitudes con los monumentos colmenas, pero como se puede ver en la imagen, hay también marcadas diferencias.
La Gran Tumba de Hili. Fuente de la imagen.
La sensación es como si se crease la suposición de que los monumentos-colmena deben haber cumplido la misma función que las tumbas de torre circular de Hili, ya que datan aproximadamente del mismo período y se encuentran en la misma región. Sin embargo, como hemos visto más arriba, continúa existiendo una diferencia notoria y esencial: ¿por qué no se ha encontrado ningún resto humano en las tumbas colmenas?
Tal vez fueron construidas como tumbas pero nunca llegaron a utilizarse. Tal vez los difuntos fueron colocados en ellas y sus huesos trasladados a otra ubicación una vez que la descomposición tenía lugar. O tal vez cumplieron una función totalmente diferente. Algunos eruditos han sugerido que fueron usadas como silos o depósitos, mientras que el investigador Brien Foerster se ha referido a las increíbles propiedades acústicas detectadas en otros monumentos en forma de colmena encontrados alrededor del mundo.
El hecho sigue siendo que no sabemos realmente con qué propósito se construyeron los monumentos-colmena de Omán y extraer conclusiones, basadas en suposiciones, sin suficientes pruebas, sólo sirve para minar aún más el campo de la arqueología.
Imagen de portada: Tumbas colmenas en Al Ayn. Fuente de la imagen: Wikipedia
Fuentes:
Colmena Tumbas de Bat – Atlas Obscura
La Necrópolis de Bat – Oman Tours
Sitios arqueológicos de Bat, Al-Khutm y Al-Ayn – UNESCO
Resultados, límites y potencial: las prácticas funerarias y sociedades de la Edad de Bronce en la Península Omán – Por S. Mery
Extraño Fenómeno de las tumbas en forma de colmenas en el Mundo – Hidden Inca Tours
Autor: April Holloway
Traducción: Moreno Montañaroja
Revisión: Mariló T. A.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en www.ancients-origins.net y ha sido traducido con permiso.
Nadie sabe con certeza quién las construyó, pero atestiguan el antiguo esplendor comercial de la mítica tierra de Magan.
Principios de los años noventa: John Nowell, un expiloto inglés de la RAF que operaba vuelos por encargo en la zona del golfo Pérsico, no salía de su asombro. Sobrevolaba en helicóptero un remoto altiplano rocoso en las montañas de Al-Hajar ash-Sharqiyah, en el sultanato de Omán, cuando aparecieron ante su vista decenas de torres de piedra de las que no conocía ni su existencia ni su significado.
Al ver posteriormente las fotos aéreas de Nowell, los expertos corroboraron su notable importancia arqueológica. Se trataba de un conjunto de unas 60 torres de hasta ocho metros de altura sorprendentemente bien conservadas, cuya antigüedad se estimó en unos 5.000 años. ¿Cómo habían podido pasar desapercibidas para los investigadores hasta fecha tan reciente? Situado en el extremo sudoriental de la península Arábiga, Omán es uno de los países menos explorados del planeta desde el punto de vista arqueológico. Cerrado al mundo exterior hasta la década de 1970, las primeras excavaciones sistemáticas no empezaron hasta esos años. Una de las causas de la escasez de exploraciones científicas fue la guerra civil y las rebeliones que el país sufrió hasta 1975 y que dificultaron cualquier prospección e investigación sobre el terreno.
Sin embargo, Omán fue siempre un lugar de comercio para las civilizaciones antiguas: hace miles de años formidables caravanas de camellos transportaban incienso, uno de los productos de lujo más importantes de la antigüedad, a través de los desiertos de Oriente Próximo hacia Mesopotamia, mientras que el cobre y los minerales lo hacían por mar a bordo de naves. Aquel pasado de intercambio económico y cultural ha redundado en un considerable potencial arqueológico de la región. Tras la subida al poder del actual sultán Qabus en 1970, el país entró en un período de paz y sus caminos se abrieron a los investigadores. En este tiempo se han realizado importantes hallazgos, pero queda mucho por descubrir, ya sea en los escarpados macizos montañosos del norte o en los desolados desiertos de dunas y piedra que se extienden por el resto de la geografía omaní.
Noviembre de 2013: Localizar el conjunto de tumbas-torre de Shir descubiertas por Nowell no era tarea fácil. La información de que disponíamos mi compañera Eulàlia y yo era, más allá de algunos artículos científicos, escasa. Desde la ciudad costera de Sur, debíamos recorrer el complejo entramado de pistas pedregosas que atraviesa el macizo de Al-Hajar ash-Sharqiyah, en el nordeste del país, cuya cima más elevada supera los 2.220 metros de altitud. Son pistas de vértigo no aptas para temerosos, solo transitables con un 4×4 y experiencia en su conducción.
Dejamos atrás la luminosa costa del golfo de Omán armados con un mapa general, los artículos publicados en 1998 por los arqueólogos Paul Yule y Gerd Weisgerber y un GPS. Acompañados del vuelo de alimoches y buitres orejudos, nuestro vehículo superó unos vertiginosos zigzags que en pocos kilómetros nos elevaron del nivel del mar hasta un altiplano de más de 1.000 metros de altitud. Allí empezó la aventura de recorrer las abruptas montañas en busca de las torres cónicas de Shir. En nuestro camino solo encontramos algunos pequeños enclaves habitados, con viviendas que aprovechaban el refugio de cuevas naturales. Debido a la escasez de agua, la agricultura no tiene cabida en este territorio eminentemente pétreo. De hecho, la primera pista se abrió en 1985, precisamente para proveer de agua a los pueblos de montaña y poder llevar a los niños a la escuela.
Tras varias horas de conducción, una buena cantidad de baches y muchos sudores fríos, divisamos por fin la primera de las torres, erguida en la cumbre de un altozano de piedra calcárea de 1.800 metros de altitud arropado por nubes bajas. Ascendimos a pie hasta ella. Su estado de conservación era extraordinario. Alrededor de 5.000 años habían transcurrido desde que los habitantes de la tierra de Magan apilaran piedra sobre piedra hasta crear la imponente construcción en forma de cono truncado de más de 6 metros de altura y 5,75 de diámetro en honor a no sabemos quién. ¡Su origen, al parecer, es anterior a la más antigua de las pirámides de Egipto!
Después de otra hora infernal al volante entre piedras y hoyos, al atardecer alcanzamos el núcleo principal de la necrópolis: decenas de torres de alturas diversas se divisaban dispersas entre las colinas y los riscos circundantes, bañadas en la luz dorada que ahora se filtraba a través de las nubes. El altímetro indicaba 1.750 metros. Habíamos llegado a nuestro destino.
El escritor y fotógrafo Jordi Esteva, experto en temas orientales y africanos, narra sus impresiones al visitar las torres en Los árabes del mar: «Aquél bien podía haber sido el escenario donde Yahvé detuvo en el aire el brazo de Abraham en el momento en que se disponía a sacrificar, puñal en alto, a su propio hijo. Por nada en el mundo, me dije, me quedaría solo en aquel lugar. Y no debí de ser el único porque justo cuando se levantaba un repentino viento fresco que, al penetrar en las torres cónicas, producía un ulular disonante, todos se dirigieron hacia los coches para iniciar el lento descenso».
Yo quería inspeccionar y fotografiar estos inquietantes monumentos del pasado, así que buscamos un rellano donde acampar. Por la tarde, de noche y de madrugada, entre la niebla gélida, fotografié las intrigantes torres. A veces, lo reconozco, con el corazón en un puño, tal era la impresión que las antiguas tumbas ejercían sobre mí en medio de aquella desolación absoluta.
Esteva recoge en su libro la leyenda local de que las torres fueron construidas por un gigante llamado Estemsah que tenía atemorizada a la gente del valle porque devoraba sus rebaños y, a veces, algún que otro hombre. Al final sería un joven pastor quien lograría acabar con él gracias a la ayuda de una vieja yinn (genio o ser fantástico de la mitología semítica). La historia real es, por supuesto, distinta, pero tan intrigante como la quimera popular.
III milenio a.c.: Las florecientes ciudades-estado de Mesopotamia, que se desarrollaron en las fértiles tierras entre los ríos Tigris y Éufrates, en el actual Iraq, contaban con materias primas tales como arcilla, betún, cereales, lana o lino, pero carecían de minerales y de piedra. Desde la protohistoria estos materiales fueron importados de otros países.
Los textos cuneiformes de las tablillas sumerias de hacia 2300 a.C. hablan del intenso comercio existente con la tierra de Magan, de donde importaban cobre y también diorita negra, una roca oscura y extraordinariamente dura utilizada en escultura. Hablan de barcos cargueros que transportaban hasta 20 toneladas de mercancía y atravesaban el golfo Pérsico para alcanzar Mesopotamia; y de las altas montañas de Magan de las que se extraían estas materias primas. Según diversas investigaciones, el momento álgido de la extracción del metal se produjo entre los años 2200 y 1900 a.C., en lo que históricamente se conoce como el período Umm an-Nar. Hay pruebas evidentes de que solo en las montañas de Al-Hajar se extrajeron entre 48.000 y 60.000 toneladas de cobre negro (así llamado a causa de sus impurezas). Con el paso del tiempo, la extracción conllevaría la destrucción de los bosques autóctonos y terminaría de forma repentina en el siglo X de nuestra era. La historia de aquel lugar se perdió en el polvo de los siglos.
En 1974 unos geólogos canadienses encontraron en Omán numerosos indicios de la minería de cobre y de su procesado en épocas antiguas. Tras el hallazgo, el Museo Alemán de la Minería de Bochum inició en 1977 un proyecto de investigación para demostrar que Omán era el mítico país de Magan.
Con anterioridad, en 1950, un equipo de arqueólogos daneses hallaron unas tumbas en la isla de Umm an-Nar, unos kilómetros al norte de Abu Dhabi, que sirvieron para establecer un período en la historia de aquella región y dar nombre a la cultura de la Edad del Bronce desarrollada allí entre 2600-2000 a.C.
Dos décadas más tarde se descubrieron en el norte de Omán otras tumbas en forma de torres cónicas: en 1972 se produjeron los hallazgos de Bat y Al-Khutm, y en 1974 el de Al-Ayn. Según la Unesco, los tres sitios arqueológicos constituyen el conjunto más completo del mundo de asentamientos y necrópolis del III milenio a.C. Tras las excavaciones llevadas a cabo en los años ochenta, en 1988 los tres fueron incluidos conjuntamente en la Lista del Patrimonio Mundial.
Sin embargo, el descubrimiento más extraordinario aún estaba por llegar. En 1990, durante el congreso «Arabia Antiqua» celebrado en Roma, Paolo M. Costa, del Instituto Italiano para el Medio y Extremo Oriente y experto en historia y arte de la región, mostró unas fotografías aéreas tomadas en 1977 por un tal Alan Shuttleworth en las que aparecían otras torres-tumba cuya localización era desconocida. Dos años después del congreso se publicó el libro A day above Oman del piloto John Nowell, y una de sus fotografías con las torres de Shir llamó la atención de la misión alemana que seguía trabajando en sus investigaciones sobre Magan. En la imagen de Nowell aparecía una espléndida torre desconocida para los arqueólogos: la que luego sería bautizada como Shi10. El autor acabó acompañando al profesor Paul Yule hasta aquel lugar donde unas 60 torres se alzaban hacia el cielo. La foto acabaría siendo portada de The Times.
Y aquí estábamos nosotros ahora. En esos remotos riscos pedregosos, en un inquietante paraje de desolación y soledad absolutas rodeados de torres construidas en la Edad del Bronce. Aunque algunas de ellas estaban semiderruidas, otras presentaban un estado de conservación sorprendente dada su venerable edad.
A la pregunta de qué es exactamente una torre-tumba, Paul Yule responde: «Eran edificios funerarios para una, dos o posiblemente más personas prominentes fallecidas. Estaban destinados a ser hitos visibles desde lejos y por ello fueron construidos en las crestas y bordes de mesetas, colinas o montañas. Difieren en tamaño, altura y forma de construcción. Pueden constar de una pared simple o doble, finamente revestida o rematada con losas de piedra sin trabajar». El mal estado de preservación de la mayor parte de las tumbas de Umm an-Nar oculta a los observadores su aspecto original. No obstante, se supone que la mayoría de las pequeñas tumbas de esta localización de Abu Dhabi deben ser datadas en la segunda mitad del III milenio a.C. «La importancia de las torres-tumba de Shir es precisamente su estado de conservación, inusualmente bueno», añade Yule.
Paseando entre las torres de Shir apreciamos que las más imponentes, pertenecientes al período Umm an-Nar, constan de una estructura interior circular en forma de colmena que termina en una cúpula y están forradas exteriormente por la torre cónica. En algunas de ellas la pared exterior se ha derrumbado, mostrando esta doble estructura. Otras más antiguas, pertenecientes a un período anterior llamado Hafit, son de apariencia más simple y recuerdan a las que también visitamos en Al-Ayn. Allí, un total de 21 torres se alinean en una cresta rocosa con el imponente telón de fondo del Jebel Misht.
A la mayoría de las tumbas de Shir se accede por una pequeña abertura, normalmente orientada al sol naciente. Casi todos los hallazgos que se excavaron en su interior eran fragmentos de cerámica, ya que por desgracia los esqueletos humanos no se han preservado.
Desde nuestro emplazamiento divisábamos otros grupos de torres en la lejanía. Según Yule y Weisgerber, en Shir hay cuatro agrupamientos, a cierta distancia unos de otros. Todos ellos están presididos por una o dos tumbas de construcción más elaborada en lo que no parece una distribución accidental. El debate es si estos grupos, cada uno de ellos con una torre que se impone sobre sus vecinas, pudiera corresponder a algún tipo de agrupamiento social, como familias o clanes.
Al parecer existen centenares de torres que están diseminadas por el macizo de Al-Hajar. La historia sigue esperando ser desenterrada en las montañas de Omán. Hoy el petróleo sustituye al cobre, la diorita y el incienso como fuente de riqueza del país. La modernización del sultanato ha llevado a la destrucción de muchos lugares históricos antes de que pudieran ser excavados o identificados. Ojalá los arqueólogos puedan salvar el patrimonio que todavía sigue en pie antes de que sea devorado por el desarrollo de forma irreversible.
Ebla
Ebla
Ebla (árabe: عبيل، إيبلا) es una ciudad antigua localizada en el norte de Siria, a unos 55 km al sureste de Alepo. Fue una importante ciudad-estado en dos periodos, primero en el 3000 a. C. y especialmente entre los años 2400 y 2250 a. C., cuando se conocen de ella diversos reyes, varias bibliotecas e importantes documentos epigráficos. Continúa su existencia entre el 1800 a. C. y el 1650 a. C., pero ya perdida su independencia y relieve.
Unos 60 kilómetros al suroeste de Alepo, en Siria, se alza una imponente colina llamada Tell Mardikh. Se trata de un típico tell, un montículo artificial resultado de una antigua ocupación humana. El lugar sufrió numerosos saqueos, pero los arqueólogos, por su parte, lo ignoraron durante largo tiempo. Hasta que, a finales de la década de 1950, unos aldeanos que realizaban labores agrícolas descubrieron allí una magnífica pileta ritual decorada con relieves. Alertado, el Servicio de Antigüedades de Alepo llamó a Sabino Moscati, catedrático de la Universidad de La Sapienza, en Roma, para proponerle la excavación del lugar. Moscati envió allí al joven arqueólogo Paolo Matthiae, quien entonces no podía imaginar que había encontrado trabajo para los siguientes cuarenta años.
El sitio es conocido hoy como Tell Mardikh, y es sobre todo famoso por los archivos con más de 20 000 tablillas cuneiformes, datadas alrededor de 2250 a. C., en sumerio y en eblaíta, una variante lingüística del idioma semítico oriental. Buena parte de los materiales epigráficos se encuentran en el vecino museo regional de Idlib (Siria).
Tablillas: Textos de Ebla
En 1964, arqueólogos italianos de la Universidad de Roma La Sapienza, dirigidos por Paolo Matthiae comenzaron a excavar en Tell Mardikh. En 1968 recobraron una estatua dedicada a la diosa Ishtar portando el nombre de Ibbit-Lim, un rey de Ebla. Esto identificó la ciudad, largo tiempo conocida por las inscripciones egipcias y acadias.
En la siguiente década el equipo descubrió un palacio de aproximadamente del 2500–2000 a. C. Unas 20 000 bien preservadas tablillas cuneiformes (denominadas “textos de Ebla”) fueron descubiertas en las ruinas. Las tablillas estaban escritas en la escritura sumeria del período dinástico arcaico IIIA, si bien inicialmente no parecía sencillo traducirlas. Tras meses de investigación pudo aclararse que estaban escritas en un dialecto semítico llamado desde entonces “eblaíta”, además del sumerio, manifestando las estrechas relaciones de Ebla con el sur de Mesopotamia, donde fue desarrollada la escritura. Una lista de vocabulario fue hallada con las tabillas, permitiendo traducirlo.
No era la biblioteca del palacio, la cual no ha sido descubierta, sino un archivo de provisiones y tributos, casos legales y diplomáticos y contactos comerciales, y un scriptorium con textos copiados por aprendices. Las tablillas fueron originalmente almacenadas en estantes, pero cayeron al suelo cuando el palacio fue destruido. La ubicación donde las tabillas fueron descubiertas permitieron a los excavadores reconstruir su posición original en los estantes: fueron colocadas en los estantes según el tema.
Ebla en el tercer milenio a. C.
El término ebla significa ‘roca blanca’, y se refiere al afloramiento de piedra caliza en que la ciudad estaba construida. Aunque el sitio muestra signos de una ocupación continuada desde el 3000 a. C., su poder creció y alcanzó su apogeo en la segunda mitad del siguiente milenio. Llegó a la cúspide su poder hacia 2350 a. C.–2250 a. C. La mayoría de las tabillas del palacio de Ebla, que datan de este periodo, son sobre materias económicas; ellas proporcionaron un buen aspecto a la vida diaria de los habitantes, además de muy importantes ideas sobre la vida cultural, económica, y política del norte de Siria y del Oriente Próximo hacia la mitad del tercer milenio a. C. Los textos son las cuentas de los ingresos del estado, pero también incluyen cartas reales, diccionarios sumerio-eblaíta, textos escolares y documentos diplomáticos, como tratados entre Ebla y otras ciudades de la región.
Ebla fue un reino de Siria centrado en la ciudad de Ebla, la cual ya existía al comienzo del tercer milenio, momento en el que llegó a ser un verdadero centro urbano amorreo, que se desarrolló por el comercio con Mari, ciudad de la que fue tributaria hacia 2500 a. C., pero dicho tributo fue desapareciendo hasta que hacia 2400 a. C. la situación se invirtió, y Mari pasó a pagar tributos a Ebla, cuyo rey designaba al jefe de estado de Mari.
Se enfrentó a Sargón I de Acad, que aunque ocupó Mari no pudo hacerse con Ebla, que finalmente sería conquistada por su nieto Naram-Sin hacia 2250 a. C. y fue entonces cuando fue abandonada por sus habitantes durante algunos años, al final del siglo volvería a estar habitada y tendría un rey, aunque menos poderoso que antes. Pero dicho rey fue expulsado por el rey de Ur. Al final de esta segunda época, el dominio de la ciudad pasó a Yamkhad, que la convirtió en un principado vasallo.
Economía
Ebla estaba ubicada en un paraje predominantemente árido en la actualidad. Su economía se basaba en una agricultura de secano y en una poderosa ganadería de ovejas y cabras, además de obviamente su extensa red comercial. La exigencia del medio ambiente propició la dispersión del poblamiento, estando los centros de población principales bastante separados y rodeados de aldeas aledañas. La ciudad de Ebla se extendía sobre 50 hectáreas, similar a las ciudades de Mari y Aššur. Su población habría oscilado entre 15 mil y 20 mil habitantes.
En aquella época, Ebla fue el principal centro comercial. Su principal rival comercial rival era Mari, y Ebla es sospechosa de tomar parte en la primera destrucción de Mari. Las tablillas revelan que los habitantes de la ciudad poseían unas 200 000 cabezas de ganado variado (ovejas, cabras y vacas) y habrían sido las necesidades de cereal las que habrían llevado a ampliar el reino. Los principales artículos comerciales de Ebla eran probablemente madera de las cercanas montañas (y quizás del Líbano), y textiles (mencionados en los textos sumerios de la ciudad-estado de Lagash). La mayoría de su comercio parece que iba dirigido hacia Mesopotamia (principalmente Kish), y contactos con el Antiguo Egipto están atestiguados por regalos de los faraones Kefrén (Jafra) y Pepy I, que organizó campañas a Ebla. La artesanía pudo haber sido también una exportación importante: exquisitos artefactos han sido recuperados de las ruinas, incluyendo muebles de madera incrustada con madreperlas y estatuas creadas con diferentes piedras de colores. El estilo artístico de Ebla pudo haber influenciado la calidad de los trabajos del siguiente imperio acadio (ca. 2350 – 2150 a. C.).
Gobierno
La forma de gobierno no es bien conocida, aunque la ciudad parece haber sido gobernada por una aristocracia de comerciantes que elegían un rey y confiaban la defensa de la ciudad a mercenarios. A través de las tablillas se han conocido los nombres de varios reyes como Igrish-Halam, Irkab-Damu, Ar-Ennum, Ibrium e Ibbi-Sipish. Ibrium rompió con la tradición e introdujo una monarquía absoluta. Le sucedió su hijo Ibbi-Sipish.
El tratamiento que se da a muchos de los primeros reyes es peculiar, ya que frente a la tradición mesopotámica del culto reverencial al rey y su representación heroica, el monarca de Ebla es representado de manera más modesta. No se encuentran textos celebrativos para la mayor parte de monarcas, no posee títulos especiales y cuando aparece en los textos aparece como responsable de la actividad comercial, así como las tareas de organizar, defender y extender las rutas comerciales. Parece haberse tratado inicialmente de una monarquía electiva y no hereditaria, donde priman los intereses económicos antes que los dinásticos. Entre la aristocracia gobernante no parecía haber una línea clara entre los asuntos comerciales privados y los públicos. El rey controlaba el sistema de redistribución de las riquezas generadas en el comercio, derivando al palacio, templos y grupos familiares los recursos. Posiblemente el poder del rey estaba limitado por poderes locales autónomos ligados a las aristocracias locales.
El reino habría estado dividido en 14 distritos de los cuales a la capital corresponden dos. El rey tiene el título de en, mientras que sus gobernadores son denominados lugal (título empleado también por embajadores y gobernantes de ciudades importantes), como último eslabón de la cadena burocrática estaban los ugula que parecen ser representantes del gobierno de Ebla, encargados de gestionar sus intereses en terrenos remotos, como la región de Canaán. Además se mencionan consejos de accionos o abba con funciones que superan el de un órgano consultivo. La reina posee un carácter especial, limitando en poder del rey en asuntos religiosos, fenómeno similar al encontrado entre los hititas. Las reina mantiene su título de “reina madre” incluso en caso de fallecimiento del soberano.
Religión
Algunas de las bien conocidas deidades semíticas aparecen en Ebla (Dagan, Ishtar, Resheph, Kanish, Hadad), y algunas otras, por el contrario, desconocidas como Kura, Nidakul, unos pocos dioses sumerios como Enki y Ninki y dioses hurritas como Ashtapi, Hapat e Ishara. El dios principal parece haber sido Kura, que junto a su pareja la diosa Hadda y el Sol forman la tríada principal.
La destrucción de Ebla
Sargón de Acad y su nieto Naram-Sin, los conquistadores de gran parte de Mesopotamia, reclamó cada uno el haber destruido Ebla; la fecha exacta de la destrucción es el tema de un continuo debate, pero el 2240 a. C. es una candidata probable. Durante los siguientes tres siglos, Ebla alcanzó una vez más una relevante posición económica, con posiblemente la vecina ciudad de Urshu, como está documentado por textos económicos de Drehem (un suburbio de Nippur), y por los hallazgos en Kultepe/Kanesh.
Ebla en el segundo milenio a. C.
Varios siglos después de su destrucción por los acadios, Ebla consiguió recobrar algo de su importancia, y tuvo su segundo apogeo del 1850 al 1600 a. C. Su pueblo fue entonces conocido como amorreos; Ibbit-Lim fue el primer rey.
Ebla es mencionada en textos de Alalaḫ alrededor de 1750 a. C. La ciudad fue destruida de nuevo en el turbulento periodo entre el 1650 y el 1600 a. C., por el rey hitita Mursili I o Hattusili I.
Ebla nunca se recuperó de su segunda destrucción. Sobrevivió como un pequeño pueblo hasta el siglo VII, después estuvo desierta y olvidada hasta su redescubrimiento arqueológico.
La primera campaña, en 1964, sacó a la luz cerámica del III milenio a.C., mientras que en las siguientes se descubrieron templos, palacios y una puerta monumental. Tell Mardikh se revelaba así como un importante centro económico y religioso, y la misma Siria, considerada antes un lugar de paso y patria de nómadas analfabetos, aparecía como un nuevo polo de poder, comparable con los de Mesopotamia y Egipto.
En 1968, el equipo descubrió un busto de basalto mutilado con una inscripción grabada. Matthiae encargó la traducción del texto, escrito en cuneiforme y en un dialecto del acadio, al nuevo epigrafista de la expedición, Giovanni Pettinato, profesor de Sumerología de la Universidad de Heidelberg.
La ciudad olvidada
Pettinato tradujo la inscripción rápidamente: hacía referencia a un personaje llamado Ibbit-Lim, que resultó ser un rey de la ciudad de Ebla. Tal era, pues, el nombre del yacimiento en la antigüedad. La existencia de Ebla era conocida desde finales del siglo XIX, cuando Ernest de Sarzec descubrió en la ciudad sumeria de Tello una inscripción en la que se mencionaba a Ebla como lugar de procedencia de la madera para la construcción del templo de Eninnu. La inscripción especificaba también que Ebla se hallaba en algún lugar más allá de la ciudad de Urshu, tras el altiplano sirio, lo que coincidía con el hallazgo de Matthiae y Pettinato. Sin embargo, parte de la comunidad científica se resistió a aceptar la equivalencia de Tell Mardikh con Ebla, arguyendo que la Siria de ese período no podía albergar una cultura propia y tan evolucionada.
El gran hallazgo
La gran sensación de Ebla llegó, sin embargo, en 1974, cuando Matthiae halló en las estancias de un palacio del III milenio a.C. un conjunto de 42 tablillas escritas en cuneiforme, ennegrecidas por el fuego. El arqueólogo envió un telegrama a Pettinato, que entonces estaba en Roma, para notificarle el hallazgo. El epigrafista, presa de la excitación, voló enseguida hasta Damasco y llegó a la excavación a las dos de la madrugada. Ante la mirada expectante de los presentes, Pettinato estudió las tablillas. Al cabo de un rato, exasperado, levantó la vista exclamando: «No comprendo ni una palabra». Las tablillas no estaban en acadio, sino en una nueva lengua que Pettinato bautizó como eblaíta. Tras meses de profundo estudio en Roma, Pettinato logró descifrar el lenguaje y leer las tablillas. Los resultados eran contundentes: la ciudad en cuestión era la Ebla mencionada en los textos sumerios y acadios.
Las investigaciones siguientes mostraron que esas 42 tablillas formaban parte de uno de los más grandes archivos hallados en el Próximo Oriente. Bajo las ruinas del palacio real se descubrió una cámara repleta de miles y miles de tablillas, más de 20.000. Pettinato recuerda el hallazgo: «Descendí hasta una profundidad de ocho metros y agachándome empecé a examinar la primera tablilla que recogí, cubierta por la arena de siglos». Esta vez la pudo leer con claridad: era una lista de ciudades y en ella aparecían las palabras En-Ebla (rey de Ebla). El equipo había descubierto los archivos reales de la ciudad.
Una gran biblioteca
Las tablillas contenían textos muy variados: administrativos, religiosos y épicos, listas reales, tratados internacionales, diccionarios bilingües… Sin duda, completaban de modo inesperado la visión que se tenía del mundo oriental a mediados del III milenio a.C., y situaban a Siria en el plano de los grandes centros de Mesopotamia y Egipto.
Las tablillas aparecieron amontonadas como consecuencia de la destrucción de los estantes donde estaban cuando la ciudad fue incendiada por el rey acadio Naram-Sin; al quemarse, las tablillas cayeron unas sobre otras, pero los arqueólogos lograron restituir su colocación original y el sistema de archivo empleado. Estaban dispuestas en ángulo recto, con el reverso hacia fuera, ya que era aquí donde en los textos administrativos se escribían las sumas y una especie de título para identificarlas. Otro sistema de localización era su forma: las redondas indicaban el registro de entrada y las cuadradas el de salida. En el suelo, en cestos de mimbre, se guardaban las que eran de consulta más frecuente.
Desde entonces, el análisis de esta enorme cantidad de textos ha sacado a la luz nuevas y sorprendentes informaciones que iluminan la civilización del Próximo Oriente en el III milenio a.C.
Vista aérea de Tell Mardikh, en el norte de Siria, identificada con la antigua Ebla por los arqueólogos Matthiae y Pettinato en la década de 1970.
Toros de Guisando
Cerro de Guisando
El Tiemblo Ávila Castilla y León España
Construcción: Edad de Hierro: Hacia el siglo II a.C.
Autor: Pueblo vetón
Características
Tipo: Conjunto escultórico vetón
Los Toros de Guisando son un conjunto escultórico vetón que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo, en la provincia de Ávila (España).
Se datan entre los siglos II y I antes de Cristo, con preferencia a la creación en el siglo II a. C., durante la Edad del Hierro.
Se trata de cuatro esculturas realizadas en granito que representan cuadrúpedos, identificados como toros o verracos (cerdos sementales), con preferencia a la suposición de que se trata de toros, ya que algunas de las piezas presentan, en la cabeza, oquedades consideradas para la inserción de cuernos.
Las cuatro esculturas se encuentran costado contra costado, formando una línea en dirección norte-sur y todas ellas mirando hacia el oeste, a la loma del cerro de Guisando, del que reciben su nombre, dejando a sus espaldas el arroyo Tórtolas, frontera natural que separa las comunidades de Castilla y León y Madrid.
La importancia de la ganadería para la subsistencia del pueblo vetón hace suponer que estas estatuas eran protectoras del ganado, aunque ésta es solamente una de las muchas teorías planteadas en torno a la función de estas esculturas. Localizados en el término municipal de El Tiemblo, en Ávila, los cuatro Toros de Guisando son una de las mejores manifestaciones artísticas de la España pre-romana. Estas figuras fueron realizadas entre los siglos IV y I antes de Cristo, en plena Edad del Hierro. Durante esta etapa, el pueblo de los vetones está asentado en las provincias actuales de Badajoz, Cáceres, Salamanca y Ávila. Pueblo fundamentalmente ganadero, los vetones se establecían en lugares en los que abundaba el agua y el pasto para sus rebaños. El ganado -vacas, toros, cerdos- y la caza -jabalíes-, les procuraba carne, leche, cuero y estiércol, productos de importancia vital. De ahí que erigiesen toscas representaciones, llamadas verracos, de cerdos, jabalíes y toros, como éstas de Guisando. Realizadas en bloques de granito, las cuatro figuras, de más de dos metros y medio de largo, miran alineadas hacia el atardecer y al cerro del que toman nombre, estando situadas en la margen izquierda del arroyo Tórtolas. Aunque poco elaboradas, algunas de ellas dan muestra de un incipiente realismo, pues poseen agujeros para insertar los cuernos y unos suaves surcos paralelos que indican los pliegues del cuello del animal. La gran duda que nos queda acerca de estos cuatro enigmáticos verracos es su función, pues pudo tratarse de esculturas con fines religiosos o funerarios, o bien ser protectoras de los rebaños, dotadas de una finalidad mágica o bien como simples hitos en las cañadas o marcadores territoriales.
Los Toros de guisando son cuatro esculturas de toros, tallados en piedra granítica, de 2 metros y medio de longitud, cuyo origen se desconoce ¿Vetones?
Su datación nos lleva al siglo II ó III a.C. Su origen todavía está en discusión. Se encuentran en un paso de la Cañada Real, paso estratégico de la Meseta Norte a la Meseta Sur por el ganado de la época, hoy en día en desuso. Cerca se encuentra una calzada prerromana y una necrópolis visigoda.
Su significado se asocia a un templo dedicado al dios Tauro, animal de gran fuerza, nobleza y virilidad, que se ha venerado a lo largo de la Historia en muchas Culturas; al mirar los cuatro toros al oeste, podrían indicar el cambio de estación por donde se oculta el sol en invierno; o podrían formar parte de la entrada de un centro de culto o centro sagrado. Hay quien los interpreta como símbolos protectores de los ganados.
En la península Ibérica el toro se ha representado desde tiempos paleolíticos, por lo que no es de extrañar que esculturas de estos animales sirvan de veneración.
Algunos autores sostienen que su autoría se debe a los vetones, pueblo ganadero asentado en la provincia de Ávila, que asumieron la cultura tartésica. O porqué no, los propios tartesos podían haber tallado los toros. El toro era un animal muy popular en la Cultura Tartesa, además su relación con los fenicios podría haber afianzado la importancia del toro como animal a venerar. Otro pueblo que influyó mucho en la cultura tartésica es la de los cartagineses, sacrificaban vidas humanas en adoración al toro.
Tartessia vive su esplendor entre los siglos VIII y V a.C. y es gracias a la obtención del bronce, así como la extracción de oro y plata, lo que les hace importantes, pues dichos metales y su calidad son muy codiciados por los pueblos de las orillas del Oriente Próximo, concretamente Fenicia y Grecia. Por tanto cualquiera de estos pueblos podrían haber sido los autores de los toros de Guisando.
Referencias literarias
Los Toros de Guisando han estado presentes en obras literarias españolas de todos los tiempos. Miguel de Cervantes los cita varias veces en Don Quijote de la Mancha, en tanto que Federico García Lorca recurre a su valor emblemático en su obra Llanto por Ignacio Sánchez Mejías:
…y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
Tratado de los Toros de Guisando
El paraje da nombre al Tratado de los Toros de Guisando que allí se firmó en el siglo XV entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel (la futura reina Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica), por el que aquel reconocía la proclamación de ésta como Princesa de Asturias y, con ello, heredera al trono de Castilla.
Ruinas en el Lago Titicaca
Hallan vestigios de antigua civilización sumergida en el lago Titicaca
Para los incas, el lago Titicaca -cuya superficie de 900 km2 es compartida por Perú y Bolivia- representaba la cuna de la civilización humana. Incluso otros pueblos altiplánicos anteriores al Imperio Inca creían que el Sol y su divinidad suprema, Viracocha, habían nacido de las entrañas del mismísimo lago. Además, en torno al Titicaca, existe una leyenda que habla de una fabulosa ciudad atrapada en sus aguas: Wanakú.
Motivados por la gran riqueza arqueológica del Titicaca -ubicado a 150 kilómetros al noroeste de la Paz, Bolivia-, un grupo internacional de 18 científicos de Italia, Brasil y Bolivia ha realizado por cuatro años una serie investigaciones en el lugar. Su último hallazgo fue el descubrimiento de restos de una antigua civilización en las profundidades del lago.
Cultura Tiwanaku
La expedición, llamada Tiwanaku 2004, llevada a cabo por la organización científica Akakor, logró fotografiar con la ayuda de un sofisticado equipo robótico un ídolo de oro (que pesa más de 30 kilos?) y varias vasijas a 70 metros de profundidad. Los objetos fueron encontrados bajo el agua, a la altura de la Isla el Sol que se ubica en el lago. Esta última, junto con la Isla de la Luna, son lugares sagrados para los pueblos andinos.
Aunque no se ha determinado la verdadera antigüedad de los vestigios encontrados, los expertos creen que existe una relación con la cultura Tiwanaku que habitó en la zona entre el 1500 a.C. y 1172 d.C. Esta civilización es considerada la precursora del Imperio Inca.
Los científicos anunciaron, además, el descubrimiento de una isla sumergida llamada Wilakota (Lago de Sangre). Se presume que en el lugar se realizaban sacrificios humanos y que la isla quedó sumergida al aumentar el nivel del lago más de 100 metros durante el último siglo.
La misión, que contó con el apoyo de la Fuerza Naval y del Instituto Nacional de Arqueología, de Bolivia, duró 20 días y tenía como misión reforzar la teoría del instituto Akakor, que sostiene que hace cinco mil años la isla del Sol era una península pegada a tierra. Según Lorenzo Epis, jefe de la expedición, este terreno se podría haber desprendido y, por lo tanto, debajo de las aguas que la rodean podrían existir restos de grandes civilizaciones.
Esta hipótesis sedujo al grupo de científicos para iniciar una investigación en el año 2000 conocida como Atahualpa. Entonces fueron encontrados a 13 metros de profundidad restos de una construcción preincaica, terrazas de cultivo, restos de lo que habría sido un muro de contención de un camino de piedra, tramos de un centro ceremonial, urnas rituales y piedras talladas.
Una segunda fase del proyecto fue realizada en el 2002. Los científicos lograron descubrir rastros pertenecientes al periodo preincaico. “Aunque seguramente recibiremos críticas, como las que recibimos hace dos años, creo que se tienen que empezar a revisar teorías antiguas y tomar en cuenta lo que dijimos antes: el nivel de las aguas del lago era mucho más bajo y en lo que es ahora su lecho hubo vida humana”, dijo Epis.
Pre-Inca ruinas encontradas en el lago Titicaca The Guardian – el 23 de de agosto de, el año 2000
Las ruinas de lo que se piensa que es un enorme templo antiguo han sido descubiertas por los arqueólogos de buceo bajo el Lago Titicaca en los Andes entre Bolivia y Perú. Un equipo internacional de científicos anunció el hallazgo esta semana después de hacer más de 200 inmersiones en el Titicaca, el cual, a 3.800 metros sobre el nivel del mar, es el lago navegable más alto del mundo
Templo antiguo encontrado en el lago Titicaca BBC – el 23 de de agosto de, el año 2000
Los buzos fueron tan profundo como 30 metros en su exploración Las ruinas de un antiguo templo han sido encontrados por los arqueólogos internacionales bajo el Lago Titicaca, el lago más alto del mundo. Una terraza para los cultivos, un largo camino y de 800 metros (2.600 pies) de largo de la pared también se encuentran en las aguas del lago, situado en las montañas de los Andes entre Bolivia y Perú. Se remonta hace 1.000 a 1.500 años las ruinas son pre-inca. Ellos se han atribuido a los indígenas de Tiwanaku o Tiahuanaco, dijo Lorenzo Epis, el científico italiano que lleva la expedición científica Atahuallpa 2000. El templo tiene medidas de 200 m por 50 m (660 pies por 160 pies), casi el doble del tamaño de una cancha de fútbol promedio. Más de 200 inmersiones se realizaron en el lago, a profundidades de hasta el 30 m (100 pies), para registrar las ruinas en la película.
El templo sumergido del Lago Titicaca
Izq: Cabeza del muro interno del Templete Semisubterráneo, Tiahuanaco. Der: Figura de cabeza sumergida en las aguas del lago Titicaca.
El hallazgo se produjo cuando los exploradores decidieron seguir un camino que divisaron bajo las aguas del lago. Al seguirlo, dieron con el templo sumergido en algún punto cercano al pueblo de Copacabana, entre la Isla del Sol y la Isla de la Luna (Bolivia).
Imagen satelital del lugar del lago Titicaca donde se encontraría sumergido un templo pre-inca de grandes proporciones.
El resultado de las investigaciones justificaba el esfuerzo: se encontraron siete edificaciones de unos cinco metros de ancho y diez de largo cada una, veintidós muros paralelos y finalmente la calle empedrada, todo esto unos ocho metros debajo del espejo del lago Titicaca.
Para la investigación de Tiahuanaco este hallazgo es de fundamental importancia porque señala que alguna vez el nivel del agua debió ser, cuando menos, ocho metros menor que en la actualidad, o acaso aún mucho más”.
Según Simone Waisbard, en “Tiahuanaco: diez mil años de enigmas incas”, “en Francia, algunos meses después, Ramón Avellaneda mostró su película y el informe detallado de sus buceos al comandante Cousteau que preparaba una nueva odisea marina a través de los océanos.
Una expedición científica de mayor importancia que la “Fer Lance”, que disponía de los medios más modernos, permitiría el estudio profundo de las reglas aún inexactas de la fisiología de buceo a gran altura.
Además, quizá sería posible averiguar algunos de los misterios arqueológicos escondidos en el fondo del lago más “alto” del mundo.
Thimlich
Thimlich, Kenia
Thimlich Ohinga es un complejo de ruinas de piedra en el condado Migori, el oeste de Kenia, en el este de África.[1] Es uno de los 138 sitios que contienen 521 estructuras de piedra que fueron construidos alrededor del Lago Victoria región en Kenia.[Cita requerida] El principal recinto de Thimlich Ohinga tiene paredes que varían de 1,0 a 3 metros de espesor, y de 1 a 4,2 metros de altura.[2] Las estructuras fueron construidas a partir de bloques sin labrar, rocas y stonesset en su lugar sin mortero.[2] Los densamente poblados piedras de enclavamiento. El sitio se cree que tiene más de 550 años de edad.[3] El área está ocupada los Luo. ‘Thimlich’ significa “bosque denso aterrador” en Dholuo, en el lenguaje de los Luo[2] [3], plural significa “Ohingni ” Ohinga ‘” una gran fortaleza “en (Dholuo)
Habitantes y estilo arquitectónico
Las personas que hablaban una lengua bantú posiblemente proto Luhya / gusii habitaron la zona durante un tiempo antes de que misteriosamente libres antes en algún momento justo antes, durante o después de la expansión de los Luo en el área. El Kisii (que viven cerca de Thimlich Ohinga) y el Maragoli, Bunyore (dos ramas de las personas Luhya) descienden de tres hombres llamados gusii, Mulogoli y Anyore respectivamente. Estos tres hombres fueron los hijos de un hombre llamado Andimi. Los Maragoli, Kisii y BaNyore la gente se asentó esta parte del sur-oeste de Kenia en algún momento del siglo 13 o el 14 antes de la llegada de los Luo hace 300 años.[2] Después de la expansión de los Luo en el área, que eran más numerosos en ese momento, los tres grupos étnicos se separaron formalmente en tres, con la dirección sur Kisii y el Maragoli (o Valogooli / Balogooli) y el Banyore (o Vanyole) en dirección hacia el norte.
Los migrantes de Uganda, Ruanda, Sudán y Burundi se cree que tienen también hizo su camino a través de la zona, algunos de los cuales terminó yendo hacia el sur en Tanzania. Fue desalojada por última vez durante la primera mitad del siglo XX.[4]
El estilo arquitectónico de la Thimlich Ohinga refleja el estilo de construcción de la Gran Zimbabwe Imperio, 1.900 millas/3.600 kilómetros al sur de Zimbabwe, aunque de menor tamaño. Otra diferencia es que la arquitectura Gran Zimbabwe fue construida con piedras de forma, sin embargo, al igual que Thimlich Ohinga, la utilidad de mortero parece haber sido evitado. Thimlich Ohinga es un ejemplo de la arquitectura defensiva de la sabana, que con el tiempo se convirtió en un estilo tradicional en varias partes del Este y Sur de África. Retrata prácticas homesteads de piedra y un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria. Formas posteriores de esta arquitectura de paredes de piedra se pueden ver en algunas casas tradicionales en el oeste y el sur-oeste de Kenia.[5]
Las historias orales sugieren que Thimlich Ohinga fue construido por los entonces habitantes, y que servia como protección contra los extranjeros en Kadem, áreas Kanyamwa, así como de los vecinos grupos étnicos de lo que hoy es Tanzania – pero como los nombres sugieren, (Kadem es un ejemplo de un nombre Luo) los nombres actuales se produjo después de los Luo comenzó a habitar la zona. Por razones aún desconocidas, Thimlich Ohinga fue abandonado por los constructores originales. Con el tiempo, otras comunidades se trasladaron a la zona en el período entre los siglos 15 y 19. y los que vivían dentro de los complejos de ellas mantiene mediante la reparación y modificación de las estructuras. La re-ocupación y la reparación no interfirieron con la preservación de las estructuras. Aparte de ser una fortaleza defensiva, Thimlich Ohinga era también un centro económico, religioso y social.[Cita requerida] La investigación arqueológica llevada por los Museos Nacionales de Kenia ha dado a conocer la fabricación de productos como la cerámica, y también contenían huesos humanos y animales.[cita requerida]
Dentro de las estructuras, son particiones de diversos tipos, como pasillos, recintos y depresiones más pequeñas. Algunos de los compartimentos incluyen secciones de juegos donde los hombres juegan a juegos como ‘Ajua’, y piedras de moler, donde las mujeres muelen el grano.[Cita requerida] corrales para ganado vacuno, ovejas, cabras, pollos, patos, gallinas de Guinea y muros de contención para los jardines eran también construida.[cita requerida]
Las entradas se realizan a propósito pequeño, por lo que los posibles intrusos serían rápidamente sometidos por los guardias en una torre de reloj cerca de la entrada. Es fácil de escanear todo el complejo de la torre de vigilancia construida a partir de rocas levantadas.[2]
Habitantes de Thimlich Ohinga también tuvieron fuertes laterales más pequeñas que tenían casas, áreas de comida, corrales de animales, y un granero.[6]
Etimología
Neville Chittick, el ex director del Instituto Británico de Historia y Arqueología en el este de África, documentó el sitio en la década de 1960. Los investigadores de los Museos Nacionales de Kenia comenzaron a trabajar en el sitio en 1980. Una vez llamado “Valle Liare” después de un valle al noreste de la zona, Thimlich Ohinga fue declarado como Monumento Nacional de Kenia con su nuevo nombre en 1981. El nombre fue cambiado porque ‘Liare Valle’ no describe la ubicación exacta del sitio.
Localización
Thimlich Ohinga se encuentra 181 kilómetros al sur de Kisumu en Migori condado, en una suave pendiente de la colina 46 kilometros al noroeste de Migori ciudad cerca de las minas del Macalder. Los otros 137 sitios que se parecen a ella se concentran en las áreas de Karungu, Kadem-Kanyamkago, Gwassi, promontorios Kaksingiri Lake, Kanyidoto y Kanyamwa.[7]
Conservación
El Kenya Wildlife Service, y el Museo Nacional de Kenia han designado Thimlich Ohinga un sitio de conservación. Animales salvajes como gallinas de guinea, diversas especies de monos, aves y antílopes viven en los bosques que rodean el sitio. El Museo Nacional de Kenia presentó una solicitud a la UNESCO, en nombre del gobierno, solicitando la inclusión de Thimlich Ohinga paisaje cultural en el patrimonio de la humanidad.[7]
Thimlich Ohinga es un raro ejemplo, a principios de la arquitectura defensiva de la sabana que condujo a este tipo de diseño de convertirse en un estilo tradicional a través de África Oriental. Es un ejemplar de las prácticas de piedra de pared y de un sistema comunal, centralizado de control, que se ha difundido en la región del Lago Victoria de Kenia. Construido como un pueblo fortificado, Thimlich Ohinga sirve funciones defensivas, económicas, religiosas y sociales. La investigación arqueológica ha descubierto mucho sobre la estructura urbana y la fabricación de bienes realizadas dentro de la comunidad. Como antiguo centro urbano, muchas comunidades que rodean afirman tener una conexión con la historia de Thimlich Ohinga, amplificando así su importancia cultural local.
Rani ki vav
Rani-ki-vav (la Reina Stepwell) en Patan, Gujarat
Nombre como está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial
Rani-ki-Vav
Rani ki vav es un intrincado construido stepwell situado en la ciudad de Patan, en Gujarat, India. Se encuentra a orillas del río Saraswati. Rani ki Vav fue construido como un monumento a un rey del siglo 11 dC. [1] Se añadió a la lista de sitios del patrimonio mundial de la UNESCO el 22 de junio de 2014. [2] [3] cajas de escalera son una forma distintiva de los recursos de aguas subterráneas y los sistemas de almacenamiento en el subcontinente indio, y se han construido desde el tercer milenio antes de Cristo. Rani ki Vav fue construida en el estilo arquitectónico Maru-Gurjara complejo con un templo invertida y siete niveles de escaleras y tiene más de 500 esculturas principales. [4]
Rani ki vav, o VAV-ki Ran (etapa reina también) fue construido durante el gobierno de la dinastía de Solanki.
En general se supone que fue construido en la memoria de Bhimdev I (AD 1022-1063), hijo de Mularaja, el fundador de la dinastía Solanki de Anahilwada Patan hacia 1050 dC por su reina viuda Udayamati y probablemente completada por Udayamati y Karandev yo después de su muerte. Una referencia a Udayamati la construcción del monumento se encuentra en Prabandha Chintamani, compuesta por el monje Jain Merunga Suri en 1304 AD.
El stepwell más tarde fue inundado por el cercano río Saraswati y colmatado más hasta finales de 1980. Cuando fue excavado por el Servicio Arqueológico de la India, las tallas se encuentran en perfectas condiciones.
Este magnífico medidas bien orientadas al Este paso de aproximadamente 64 m de largo, 20 metros de ancho y 27 m de profundidad. Un pasillo escalonado compartimentado a intervalos regulares con pilares pabellones de varios pisos es una característica única. Fue uno de los más grandes y las más suntuosas estructuras de su tipo. Llegó a ser colmatado y gran parte de ella no es visible ahora, a excepción de algunas filas de paneles esculpidos en la parte circular del pozo. Entre sus ruinas un pilar sigue en pie, que es un excelente ejemplo de este período de diseño. Una parte solamente del pozo al oeste se conserva del que se desprende que el muro había sido construido en ladrillo y se enfrentan con piedra. A partir de este proyecto pared soportes verticales en pares, que apoyó las diferentes galerías del pozo eje apropiado. El horquillado está dispuesto en gradas y está ricamente tallada. El minuto y exquisita talla de este vav es uno de los mejores ejemplares de este tipo. Como corresponde a su nombre, la Rani-Ki-Vav está considerada como la reina entre los huecos de escalera de la India.
También hay una pequeña puerta por debajo de la última etapa del paso, así, con un túnel de 30 kilómetros que actualmente bloqueada por piedras y barro), que conduce a la ciudad de Sidhpur cerca de Patan. Fue utilizado como una puerta de escape para el rey, que construyó el paso bien en los momentos de derrota.
La mayor parte de las esculturas se encuentran en la devoción a Vishnu, en las formas de Dus-Avatares Kalki, Rama, Mahisasurmardini, Narsinh, Vaman, Varahi y otros que representan su regreso al mundo Nagkanya, Yogini mujeres hermosas -. Apsara mostrando 16 estilos diferentes de maquillaje -hasta un aspecto más atractivo llamado Solah-Shringar.
Alrededor de 50-60 años atrás había plantas ayurvédica alrededor de esta área, y el agua acumulada en Rani ki Vav se consideran útiles para la enfermedad viral, fiebre, etc.
Los vavs de Gujarat no son más que los sitios de recolección de agua y la socialización, sino que también tienen un gran significado espiritual. Originalmente, los vavs de Gujarat se construyeron simplemente, pero se hizo más compleja en los últimos años, tal vez para hacer explícito el antiguo concepto de la santidad de agua con la adición de deidades de piedra tallada. De este modo los visitantes entran Rani Ki Vav como si fuera un templo invertido, donde se establecen los pasos distintos niveles para el agua.
Los pisos comienzan a nivel del suelo, que conducen a través del frío aire a través de varios pabellones con pilares hasta alcanzar el profundo pozo de abajo. Hay más de 800 esculturas elaboradas entre siete galerías. El tema central son las Dasavataras, o diez encarnaciones de Vishnu, incluyendo Buda. Los avatares son acompañados por los sadhus, los brahmanes, y apsaras (bailarinas celestiales), bellamente adornadas y con sus labios pintados. El nivel del agua llega a una talla de Sheshashayi-Vishnu, en la que Vishnu se reclina sobre la serpiente Shesha de mil cabezas, donde se dice que reside entre las edades del infinito.
Rani Ki Vav, vista desde la parte superior
La mayor parte de las esculturas reflejan la devoción a Vishnu, en las formas de Dus-Avatares Kalki, Rama, Mahisasurmardini, Narsinh, Vaman, Varahi y otros representantes de su vuelta al mundo. Y la hermosa mujer Yogini, Nagkanya – Apsara mostrando 16 diferentes estilos de maquillaje para parecer más atractiva, llamada Solah-Shringar.
Rani-ki-Vav (la Reina Stepwell) en Patan, Gujarat
Rani-ki-Vav, en las orillas del río Saraswati, fue construido inicialmente como un monumento a un rey en el siglo 11. Cajas de escalera son unas formas distintivas de los sistemas de recursos y almacenamiento de agua subterráneas en el subcontinente indio, y se han construido desde el 3er milenio antes de Cristo. Éstas se han desarrollado con el tiempo por lo que era básicamente un hoyo en el suelo de arena hacia las obras de varios pisos elaborados de arte y arquitectura. Rani-ki-Vav fue construido a la altura de la capacidad craftsmens ‘en la construcción de los peldaños y el estilo arquitectónico Maru-Gurjara, lo que refleja el dominio de esta técnica compleja y de gran belleza de los detalles y proporciones. Diseñado como un templo invertido destacando la santidad de agua, que se divide en siete niveles de escaleras con paneles escultóricos de gran calidad artística; más de 500 esculturas principales y más de mil los menores de edad se combinan la imaginería religiosa, mitológica y secular, a menudo hace referencia a las obras literarias. El cuarto nivel es el más profundo y conduce a un tanque rectangular de 9,5 m por 9,4 m, a una profundidad de 23 m. El pozo está situado en el extremo más occidental de la propiedad y se compone de un eje de 10 m de diámetro y 30 m de profundidad.
Rani-ki-Vav es un ejemplo excepcional de una forma distintiva de la arquitectura del agua subterránea del subcontinente indio, el stepwell, que se encuentra en las orillas del río Saraswati en Patan. Inicialmente construido como un monumento en el CE del siglo 11, el stepwell fue construido como una estructura religiosa, así como funcional y diseñado como un templo invertida destacando la santidad de agua. Rani-ki-Vav es un sistema de gestión del agua de un solo componente dividido en siete niveles de escaleras y paneles escultóricos de gran calidad artística y estética. Está orientada en dirección este-oeste y combina todos los componentes principales de un stepwell, incluyendo un pasillo escalonado que comienza a nivel del suelo, una serie de cuatro pabellones con una cantidad cada vez mayor de plantas hacia el oeste, el tanque, y el pozo en forma de eje del túnel. Más de medio millar de esculturas principales y más de mil los menores de edad se combinan la imaginería religiosa, mitológica y secular, a menudo hace referencia a las obras literarias
Rani-ki-Vav impresiona no sólo por su estructura arquitectónica y logros tecnológicos en el abastecimiento de agua y estabilidad estructural, sino también, en particular, con su decoración escultórica, de la verdadera maestría artística. Los motivos y esculturas figurativas, y la proporción de espacios llenos y vacíos, proporcionan el interior del stepwell con su carácter estético único. La configuración mejora estos atributos en la forma en que el pozo desciende repentinamente de una meseta llano, que refuerza la percepción de este espacio.
Criterio (i): Rani-ki-Vav (La reina de Stepwell) en Patan, Gujarat, ilustra un ejemplo de la altura artística y tecnológica de la tradición de los peldaños. Ha sido decorado con motivos religiosos, mitológicos y, a veces seculares esculturas y relieves, que ilustra un cierto dominio de la artesanía y la expresión figurativa. El stepwell representa un monumento arquitectónico del genio creativo humano en su variedad de motivos y su elegancia de proporciones, que enmarcan un espacio interesante, tanto funcional como estética.
Criterio (iv): Rani-ki-Vav es un excelente ejemplo de una construcción subterránea stepwell y representa un excelente ejemplo de un tipo arquitectónico de los recursos hídricos y sistema de almacenamiento que se distribuye ampliamente en todo el subcontinente indio. Ilustra el dominio tecnológico, arquitectónico y artístico alcanzado en una etapa del desarrollo humano cuando el agua fue predominantemente con los recursos de las corrientes de agua subterránea y reservorios a través del acceso de los pozos comunales. En el caso de Rani-ki-Vav, los aspectos funcionales de esta tipología arquitectónica se combinaron con una estructura de templo para celebrar la santidad del agua como elemento natural venerada y la representación de deidades Brahmanic de más alta calidad.
Integridad
Rani-ki-Vav se conserva con todos sus componentes arquitectónicos clave y, a pesar de perderse plantas pabellón, su forma y su diseño original todavía pueden ser fácilmente reconocidos. Una mayoría de esculturas y paneles decorativos permanecen in situ y algunos de éstos en un estado excepcional de conservación. Rani-ki-Vav es un ejemplo muy completa de la tradición de los peldaños, a pesar de que después de los cambios geotectónicas en el siglo 13 lo hace ya no funcionan como un pozo de agua como resultado del cambio en el lecho del río Saraswati. Sin embargo, era la colmatación de la inundación causada durante este evento histórico, que permitió la preservación excepcional de Rani-ki-Vav durante más de siete siglos.
Todos los componentes, incluyendo los suelos circundantes inmediatas que se unen la arquitectura vertical de la stepwell se incluyen en la propiedad. En términos de integridad, no parece haber experimentado grandes pérdidas desde su inundaciones y sedimentación en el siglo 13 la propiedad. Sin embargo, Patan al igual que muchos centros urbanos de la India está experimentando un rápido crecimiento urbano y la expansión hacia el oeste de la ciudad hacia Rani-ki-Vav tiene que ser controlado cuidadosamente para proteger la integridad de la propiedad en el futuro.
Rani-ki-Vav tiene un alto nivel de autenticidad en el material, sustancia, diseño, mano de obra y, en cierta medida, el ambiente, la ubicación y el entorno. A pesar de que mantuvo su material auténtico y sustancia, sino que también requiere algunas reconstrucciones puntuales para la estabilidad estructural. En todos los casos elementos reconstruidos solamente se han añadido cuando sea necesario para proteger estructuralmente escultura restante, y que se indican con superficies lisas y una falta de decoración que se puede distinguir fácilmente de los elementos históricos. Alrededor de la terraza exterior a nivel del suelo, laderas de suave descenso, una denominada terraza de sacrificio, fueron creados para evitar la erosión del suelo después de lluvias fuertes caídas. Por desgracia, la Rani-ki-Vav no puede retener la autenticidad en su uso y función, como resultado de los niveles alterados de agua subterránea después de la reubicación de Saraswati río.
Requisitos de protección y de gestión
La propiedad está protegida como monumento nacional por las disposiciones de la Ley de antiguos monumentos y sitios arqueológicos de 1958 modificada por la revisión de 2010 y en consecuencia administradas por el Servicio Arqueológico de la India (ASI). Es designado formalmente como un monumento antiguo de importancia nacional y rodeado de una zona no el desarrollo de protección de 100 metros a cada lado de la estructura arquitectónica. La zona de amortiguamiento se ha incluido en el Plan de Desarrollo segunda versión revisada adoptada, lo que garantiza su protección contra cualquier desarrollo inadecuado.
La gestión de la propiedad está bajo la responsabilidad exclusiva de la ASI y dirigido por un arqueólogo supervisando con un equipo interno de arqueólogos ASI trabajo y el seguimiento en el sitio. Cualquier intervenciones propuestas requieren una revisión científica por el arqueólogo de superintendencia que pueden ser asesorado por expertos en un campo específico. Un plan de gestión ha sido preparado por el inspector de la propiedad y su aplicación comenzó en 2013.
Los enfoques adoptados para la prevención de riesgos y la planificación de la gestión de desastres deben ser desarrollados aún más teniendo en cuenta que Rani-ki-Vav está situado en una zona propensa a sufrir terremotos. Unos servicios de interpretación existen en el lugar y las únicas fuentes de información son dos paneles de piedra erigidas por la ASI. El Rani-ki-Vav se beneficiaría de un concepto más integral de la gestión de visitantes incluidas las preocupaciones de la comunidad local y los modelos de ingresos. Un centro de información con patio de comidas y edificio de oficinas está previsto en el sitio, pero su ubicación debe seleccionarse con cuidado ya que algunas direcciones, en particular, la dirección oeste son más vulnerables con respecto a los acontecimientos que puedan cambiar la vista de las perspectivas y la configuración de la propiedad. Para cualquier intervención futura en la zona de la propiedad o tampón, Heritage las evaluaciones de impacto de acuerdo con la orientación del ICOMOS para la Evaluación del impacto en el patrimonio de los bienes del patrimonio cultural de la humanidad debe llevarse a cabo antes de que los planes están aprobados y ejecutados.
Pirámide en Kazajistán
Pirámide en Kazajistán
Arqueólogos descubren una tumba con forma piramidal de la Edad del Bronce en Kazajistán Publicado por Aníbal Clemente Cristóbal el agosto 18, 2016 a las 1:36pm
Un grupo de arqueólogos kazajos han descubierto un mausoleo en forma de pirámide en la región de Karaganda, en el centro de Kazajistán, que data de la Edad del Bronce, entre los siglos XII y XIV a.C.
“Hemos encontrado un gran grupo de enterramientos. Hay como 30”, detalló este martes el responsable de la excavación, Igor Kukushkin a la agencia de noticias Efe y añadió que existe “una gran tumba en forma de pirámide en el centro del grupo, que pertenece, presumiblemente, al líder. Además de otras de sepulturas que son más pequeñas”.
Respecto al contenido del hallazgo, Kukushkin detalló que “encontramos un pequeño grupo de huesos humanos que se encuentran dispersos en torno a los enterramientos. Probablemente, los ladrones desperdigaron los huesos por las tumbas en busca de objetos de valor”.
El equipo de arqueólogos encontró también dos cráneos, uno de los cuales se encuentra “muy bien conservado”, según explicaron luego de informar el descubrimiento.
“Entregaremos estos cráneos a antropólogos para que puedan determinar la edad y el sexo.
Esperamos encontrar más restos humanos”, agregó. La pirámide encontrada en la estepa kazaja muestra rasgos similares con las pirámides de Egipto, según explicaron los expertos. “Nuestros arqueólogos han desenterrado un mausoleo único. Las formas de la majestuosa estructura enterrada es similar a la de las famosas pirámides de Egipto, especialmente a la pirámide de Zoser”, aclaró el arqueólogo Viktor Novozhenov.
Los científicos encontraron también un cuchillo de bronce, una punta de flecha, agujas, utensilios de cerámica y huesos de animales en el sitio de la excavación, agregó el arqueólogo.
“Construyeron la pirámide hace alrededor de 3.500 años para un ‘faraón’ local, el poderoso caudillo de una tribu”, explica el arqueólogo Víktor Novozhénov.
Un equipo de arqueólogos ha encontrado un complejo funerario en el distrito de Shet (Karaganda, Kazajistán) que posee una pirámide parecida a las egipcias, a pesar de que el lugar se encuentra a unos 6.300 kilómetros de El Cairo, según informburo.kz.
El lugar incluye un mínimo de 27 construcciones de diferentes épocas, mientras que los restos de la pirámide principal, la tumba de Begazin, poseen cinco niveles de peldaños de piedras y cerca de siete metros de diámetro. En su estado original, este inmueble se parecía mucho a la pirámide escalonada del faraón egipcio Zoser, pero los especialistas afirman que es 1.000 años más antigua.
Aunque los científicos descubrieron las construcciones el año pasado, “los trabajos para abrir la tumba principal comenzarán dentro de pocos días”, según ha asegurado el arqueólogo Víktor Novozhénov, quien ha explicado que los habitantes de la zona “construyeron la pirámide hace unos 3.500 años para un ‘faraón’ local, el poderoso caudillo de una tribu”.
Los especialistas entregarán todos los restos encontrados durante las excavaciones al museo arqueológico de la Universidad Estatal de Karaganda.
Un equipo de arqueólogos está excavando en Kazajistán una pirámide escalonada o mausoleo cuya antigüedad aún están intentando determinar. La tumba había sido saqueada, pero encontraron vestigios en sus cercanías, entre ellos piezas cerámicas, que podrían ayudar a acotar su marco temporal.
Esta pirámide escalonada podría remontarse a hace unos 3.000 años, y es la tumba de un individuo de elevada posición, quizás un rey. Las pirámides más antiguas del mundo se cree que fueron construidas en Egipto hace unos 4.700 años.
El arqueólogo Victor Novozhenov, de la Universidad Nacional Kazaja, forma parte del equipo que se encuentra excavando la pirámide, y ha declarado a Ancient Origins que ya casi han concluido su trabajo.
En algunos artículos online se afirma que la pirámide podría ser la más antigua del mundo conocida hasta el momento, aunque el Dr. Novozhenov lo ha negado. La pirámide kazaja, por ejemplo, no es tan antigua como la pirámide escalonada de Zoser, construida en Egipto hacia el 2700 a. C. La pirámide de Zoser es mucho mayor y tiene seis escalones, en lugar de los cinco de la pirámide kazaja.
El Dr. Novozhenov, de la Universidad Nacional Kazaja, está trabajando a las órdenes de Igor Kukushkin, del Instituto Saryankinsky de Arqueología con sede en Karagandá, ciudad cercana al yacimiento en el que se encuentra la pirámide.
“Está hecha de piedra y tierra, y reforzada con losas en su superficie exterior” apunta el Dr. Novozhenov en declaraciones recogidas por Live Science .
La pirámide o mausoleo de Kazajistán es mucho menor que la de Zoser, con solo 2 metros de altura y una base de 15 por 14 metros. Las pirámides escalonadas, que se encuentran entre las estructuras más antiguas obra de la mano del hombre, están construidas habitualmente con sillares, y progresivamente sus niveles ocupan una superficie cada vez menor cuanto más cerca de su cima.
Los arqueólogos han encontrado antiguas piezas cerámicas cerca del mausoleo que se espera que ayuden a datar la antigua estructura. (Fotografía: Viktor Novozhenov)
Podemos leer en Live Science que alguien saqueó en el pasado la cámara funeraria del mausoleo, aunque en las tumbas cercanas se hallaron piezas cerámicas, utensilios de bronce y cuchillos.
Santuario de Panóias
El Santuário de Panóias, también llamado Fragas de Panóias, se localiza en Vale de Nogueiras, en el concejo de Vila Real, Portugal. Está a algunos kilómetros de la ciudad. Su construcción se remonta a finales del siglo II-principios del siglo III d. C.
El Santuario de Panoias en la región de Vila Real está situado en el interior del noreste de Portugal y se encuentra a una altitud promedio de 460 metros, 85 kilómetros al este del océano Atlántico.
El origen de Vila Real se pierde en el tiempo, pero sabemos que el área ya estaba habitada en el Paleolítico.
Santuario de Panóias, situado en los alrededores de Vila Real, es uno de los casos más enigmáticos de la arqueología portuguesa.
Existen evidencias de los asentamientos celta Ibérica y romana (pagano Santuario de Panóias).
Durante las invasiones bárbaras y árabes fue abandonada la región. En el siglo XII los pueblos poco a poco comenzaron a establecerse, pero fue sólo en 1289 el rey D. Dinis presentó la ciudad con su carta.
Distribución
El santuario es un recinto donde se encuentran tres grandes rocas, donde fueron abiertas varias cavidades de varios tamaños, en las que también se construyeron escaleras de acceso. En la roca situada en la entrada del recinto fueron gravadas varias inscripciones – tres en latín y una en griego, describiendo el ritual celebrado, los dioses a quienes era dedicado y quien dedicaba – , una de ellas fue destruida el siglo pasado, pero fue reconstituida a partir de lecturas y registros anteriores.
Inscripciones
La inscripción desaparecida, en latín, estaba 6/7 metros al Este de la segunda inscripción, al lado derecho del camino por donde se entraba al área sagrada. El texto estaría orientado para la roca situada en la entrada del recinto y dice lo siguiente:
DIIS (loci) HVIVS HOSTIAE QVAE CA / DVNT HIC INMOLATVR / EXTRA INTRA QVADRATA / CONTRA CREMANTVR / SANGVIS LACICVLIS IVXTA / SVPERE FVNDITVR
“A los Dioses y Diosas de este recinto sagrado. Las víctimas se sacrifican, y se matan en este lugar. Las vísceras se queman en las cavidades cuadradas en frente. La sangre se vierte aquí al lado para las pequeñas cavidades. Lo estableció Gaius C. Calpurnius Rufinus, miembro del orden senatorial.”
Para la roca de la entrada, se sube por unos escalones, y antes de subir, a la izquierda, se encuentra la segunda inscripción:
DIIS CVM AEDE / ET LACV M. QVI / VOTO MISCETVR / G(neus) C(aius) CALP(urnius) RUFI / NVS V(ir) C(larissimus)
(la primera traducción es de António Rodríguez Colmenero, y la segunda de Geza Alföldy)
“A los dioses, con la aedes y el estanque, el pasaje subterráneo, que se junta por voto.”
“G. C. Calpurnius Rufinus consagró dentro del templo (templo entendido como recinto sagrado), una aedes, un santuario, dedicado a los Dioses Severos.”
Quedan los vestigios de uno de los pequeños templos existentes en el recinto. Subiendo las escaleras y pasando al otro lado de la roca, se encuentra la tercera inscripción:
DIIS DEABVSQVE AE / TERNVM LACVM OMNI / BVSQVE NVMINIBVS / ET LAPITEARVM CVM HOC TEMPLO SACRAVIT / G(neus) C(aius) CALP(urnius) RVFINVS V(ir) C(larissimus) / IN QVO HOSTIAE VOTO CREMANTVR
“A todos los dioses y diosas, a todas las divinidades, especialmente a las de los Lapiteas, dedico este estanque eterno, con este templo, Gaius c. Calpurnius Rufinus, varón esclarecido, en el que se quemam víctimas por voto.”
“A los Dioses y Diosas y también a todas las divinidades de los Lapitaes, Gaius C. Calpurnius Rufinus, miembro del orden senatorial, consagró con este recinto sagrado para siempre una cavidad, en la cual se quemam las víctimas siguiendo el rito.”
Esta inscripción revela que el recinto está dedicado no sólo a los Dioses Severos sino también a los dioses de los Lapitae, dioses de la comunidad indígena que existiría en la región. Delante tenemos la cuarta inscripción (en griego):
Y’l’ICTw CEPA PIDI CYN KANqA Pw KAY MYCTOPIOIC C. C. CALP. RVFINVS V|C.
“El esclarecido varón Caio Calpúrnio Rufino, hijo de Caio, consagró, junto con un estanque y los misterios, (un templo) al más alto dios Serápis.”
“Al altísimo Serápis, con el Destino y los Misterios, G. C. Calpurnius Rufinus, claríssimo.”
El senador consagró el recinto sagrado a la divinidad principal de los dioses del Infierno, el Altísimo Serápis, incluyendo una gastra y misterios. Gastra, una cavidad redonda, se encuentra inmediatamente detrás de la inscripción. Su función en el ritual sería la de asar la carne de la víctima, que era consumida en el lugar, en frente del nombre de la divinidad. La quinta inscripción indica el acto final:
DIIS SE(veris) MAN(ibus) DIIS IRA(tis) / DIIS DEABVSQVE (loca) / TIS (hic sacravit lacum et) / AEDEM (Gneus Caius Ca) LP (urnius Ru) FINVS (Clarissimus Vir)
“A los dioses infernales airados que aquí viven, (dedicó) Gaius c. Calpurnius Rufinus, varón esclarecido.”
“A los dioses, G. C. Calpurnius Rufinus, claríssimo, con este (templo) ofrece también una cavidad para que se proceda a la mezcla.”
En este sitio, el iniciado se purificaba con sangre, manteca y aceite con lo que se había ensuciado.
Descripción del
lugar
Esta interpretación sobre Panóias es de Geza Alföldy. Con base en sus estudios, podemos hoy decir que tuvimos en el lugar un ritual de iniciación con un orden y un itinerario muy precisos – la matanza de las víctimas, siempre animales y nunca humanas, el sacrificio de sangre, la incineración de las víctimas, el consumo de la carne, la revelación del nombre de la autoridad máxima de los infiernos, y por fin la purificación. En la segunda roca del recinto la iniciación se repetía en un grado más elevado, y en la tercera roca, la más elevada, había un pequeño templo, donde ocurría el acto principal de inicición – la muerte ritual, el entierro y la resurrección.
Hoy en cualquiera de las tres rocas tenemos vestigios de los pequeños templos que eran parte integrante del recinto. Quedan también las diferentes cavidades rectangulares que servían para quemar las vísceras, una cavidad redonda – gastra, para asar la carne, y todavía otra donde se procedía a la limpieza de la sangre, manteca y aceite. Otras cavidades estaban relacionadas con los pequeños templos existentes, y se destinaban a guardar los instrumentos sagrados usados en los rituales.
Existen por tanto en Panóias testimonios de un rito de iniciación de los misterios de las divinidades infernales. Las prescripciones se identifican como partes de una ley sagrada, pero aplicadas a un lugar concreto y preciso. La elección de este lugar no fue hecha por casualidad, sino como fruto de criterios específicos y previamente establecidos. La topografía del lugar desempeñó aquí un importante papel.
El ritual
La primera piedra contiene las escaleras, y al lado, el “lacus” y el “laciculus”. Es visible el rebaje hecho en la roca granítica, para construir un templo, y dentro del mismo, abiertos a pico, los “lavacra” purificatorios donde los “mystae” se limpiaban antes de ofrecer las víctimas, o los depósitos donde los sacerdotes guardaban los instrumentos de sacrificio.
En la segunda piedra existe un orificio que serviría para un poste de hierro o de bronce, apoyado en dos puntales, donde se ataban los animales a sacrificar, que venían adornados con guirnaldas. Los sacerdotes, con vestiduras blancas y coronas hechas de ramas de laurel/roble/acebo/hiedra/parra, conforme al dios al que se destinaba el sacrificio, traían en las manos la patena, una especie de platos redondos de metal. Después, venían los “victimarii”, armados del “securis”, hachita utilizada para el descuartizamiento de las víctimas.
Cuando todo estaba preparado, un heraldo imponía silencio y los profanos abandonaban el lugar sagrado. Los sacerdotes rociaban a la víctima con la “mola”. Los presentes bebían un poco de vino, con el que también hacían la libación derramando un poco en la cabeza del animal. Se encendía el fuego en el respectivo “lacus” y se quemaba el incienso. Ahí, los “Popae”, desnudos de la cintura para arriba, conducían la víctima al altar, donde era herida de muerte con un hacha por los “Cultrarii”, que le cortaban el cuello. La sangre era recogida en la “patera” y derramada en los “laciculi”. La víctima era colocada en la mesa “anclabris”, desollada y descuartizada. De acuerdo con un epígrafe hace décadas destruido, se quemaban las vísceras de la víctima en honor de los dioses y el resto de la carne era asada y comida por los presentes, en confraternización con las divinidades.
En esta piedra es visible también un conjunto de “lavacra” (los referidos estanques purificatorios), así como los cimientos de un segundo templo, cuyos sillares se encuentra en las actuales paredes de las casas de la aldea vecina, principalmente en el suelo de la iglesia.
Un poco más al norte, en la dirección que seguimos, nos encontramos con un lacus, donde se ven las ranuras que sostenían las barras de hierro que soportaban la parrilla donde era asada la carne de las víctimas, y el laciculus, donde se derramaba la sangre.
Cerca de veinte metros, del lado de levante, se conservan todavía, en una pequeña roca, los restos de un altar pre-romano constituido por diversas covachas unidas entre sí por surcos, donde los Lapiteas llevarían a cabo el culto a sus dioses, como a Reva Marandiguius, divinidad que vivía en las alturas del Marão, e, hipotéticamente, a las serpientes y a los jabalíes. Siguiendo en dirección norte, por una escalera excavada en la roca, se da con otro altar de los Lapiteas, constituido por covacha y surco.
Broch Dun Telve
Broch Dun Telve
Nombre alternativo: Dùn Teilbh
Location: Scottish Highlands
Coordinates: 57.194613°N 5.594653°W
Type: Broch
Periodo: Edad de hierro
Dun Telve (gaélico escocés: Dùn Teilbh) es un fuerte-torreón de la edad de hierro situado a unos 4 kilómetros al sureste de la aldea de Glenelg, Highland, en Escocia. Es uno de los brochs mejor conservados de Escocia.
Localización
Dun Telve (referencia de cuadrícula NG82921726) se encuentra en la orilla norte del Abhainn a’Ghlaine Bhig, en los tramos inferiores de Gleann Beag. Se encuentra junto a la carretera secundaria que conduce al sur de Glenelg. El fuerte-torreón vecino de Dun Troddan miente 470 metros (1.540 pies) al este, y el “semi-broch” conocido como Dun Grugaig está alrededor de 2.5 kilómetros (1.6 millas) más al este.
Historias
Se piensa que el fuerte-torreón fue robado para la piedra en 1722 (probablemente para la construcción del cuartel de Bernera en Glenelg). [2] Dun Telve era popular entre los turistas a finales del siglo XVIII, y se esbozó por primera vez a finales del siglo 18. [2] Fue estudiado en detalle en 1871-1873 por Henry Dryden. El edificio fue puesto en cuidado estatal entre 1882 y 1901 y los marcadores de frontera que definen el área de tutela son todavía visibles. [2] Alrededor de 1914 un programa de trabajos fue realizado por la Oficina de Obras, que incluyó la “limpieza” del interior, la inserción de hormigón en el espacio intramural superior y apuntando la cara de la pared interna. El fuerte-torreón nunca ha sido excavado arqueológicamente. [2] El broch está ahora en el cuidado de Escocia histórico.
Descripción
El broch consiste en una torre de piedra seca que mide 18,3 metros (60 pies) de diámetro, y actualmente se encuentra a una altura máxima de 10,2 metros (33 pies) al oeste y noroeste. Las paredes externas tienen 4.3 metros (14 pies) de espesor en la base y 1.2 metros (3 pies 11 pulgadas) de grosor en la parte superior. [2] La entrada está en el oeste pero se ha modificado, probablemente en el mediados del siglo XIX. [2] En el lado sur del pasillo de entrada hay una pequeña cámara lateral, a veces llamada “celda de guardia”. [3]
Una entrada en el lado norte del interior del fuerte-torreón proporciona acceso primero a una celda interna y luego al espacio intramural que se estrecha a medida que se eleva hasta la parte superior de la pared sobreviviente. El acceso por la torre es por una escalera de piedra sinuosa, y las aberturas a intervalos una vez dio acceso a los pisos superiores. [3] La presencia de dos bordes de piedra horizontales, o scarcements, encima de la altura de la sección superviviente sugiere que había dos pisos superiores. El piso superior habría estado alrededor de 9 metros (30 pies) sobre el nivel del suelo. [3]
Las estructuras anexas a los lados oeste y noroeste de Dun Telve incluyen al menos un edificio rectangular. [2]
La única entrada en Dun Telve se puede ver aquí. Como puede verse, la entrada es estrecha y fácilmente defendida de los agresores. El umbral de la puerta está marca
do por una piedra del dintel (indicada por la flecha), una sola losa de roca.
Aquí vemos una vista de la entrada desde el interior del broch. Observe el vacío directamente sobre la entrada. Estos huecos fueron presumiblemente puestos en reducir el peso sobre la entrada y evitar que la pared de colapso sobre la única salida.
La palabra “broch” se deriva de los nórdicos borg (“fort”) y es utilizado por los arqueólogos para describir las torres de piedra seca, prehistóricas y circulares que se encuentran principalmente en el norte y el oeste de Dun Telve BrochScotland. Dun Telve (derecha), que está cerca de la aldea de Glenelg en la costa de Lochalsh, frente a la isla de Skye, es un buen ejemplo.
Cuando los anticuarios comenzaron a estudiar estos monumentos en los siglos XVIII y XIX, supusieron que eran fortificaciones, equiparándolos con las Torres Peel de las Fronteras Escocesas del siglo XV, bastiones de los laird locales. Sabían que los torreones eran mucho más tempranos, quizás Vikingos o Pictos de la Edad Media. Sin embargo, cuando las excavaciones reales comenzaron a mediados del siglo XIX, produjeron una buena cantidad de material que se sabía que era romano en fecha. Puesto que la mayoría de los brochs están en o muy cerca de la costa, revisaron su pensamiento y los interpretaron como una respuesta a las expediciones de esclavos romanos ya la actividad militar en el siglo I dC. Esta teoría fue deshecha por el desarrollo de técnicas de datación por radiocarbono en los años cincuenta. Estos muestran ahora que un buen número de los brochs fueron construidos varios siglos antes de que los primeros romanos llegaran a la escena.
Hay por lo menos un centenar o algo así en las tierras altas y las islas y hay muchos sitios más cuya identidad no está clara porque están demasiado dañados o no han sido debidamente investigados. Típicamente, las paredes son huecas durante gran parte de su altura, con una “piel” interior y una exterior unidas entre sí por dinteles.
En muchos casos había células que se abrían al interior de la estructura a nivel del suelo o más alto, pero no hay otras aberturas aparte del largo paso de entrada, por ejemplo, ninguna ventana. En la mayoría de los casos los interiores habían estado muy alterados pero, donde las características han sobrevivido, había generalmente los restos de un hogar central y divisiones alrededor del perímetro del espacio. Muchos brochs tienen los scarcements – rebordes estrechos en la cara interna de las paredes – diseñados para apoyar la carpintería para un tejado o el piso de un piso superior.
Recientemente se ha cuestionado la suposición de que eran obras defensivas. Muchos de ellos están mal situados para servir como fortificaciones: se les pasa por alto o no tienen un suministro fiable de agua. El único broch con un parapeto en la parte superior (o incluso el acceso a la parte superior) es Mousa en Shetland y ninguno de ellos tiene ventanas, por lo que el montaje de una defensa activa habría sido difícil de decir lo menos. También está la cuestión de su proximidad. Los brochs de Glenelg están solamente cerca de un kilómetro aparte y están a plena vista el uno del otro, y son muy gruesos en el suelo en Orkney. En el mejor de los casos podrían haber servido como “pernos”, pero aún así un poco de paciencia y un buen fuego habría sido todo lo que un atacante necesitaba para ahuyentar a los defensores. Ahora se cree que su verdadero propósito era anunciar el prestigio y el poder de los jefes que vivían en ellos.
Naveta Des Tudons
Naveta Des Tudons
Menorca; Islas Baleares; España
La Naveta des Tudons es una construcción funeraria de la prehistoria menorquina usada entre los años 1200 y 750 a. C. Se trata de una tumba colectiva que, al ser restaurada en los años 1950,2 aportó los restos de al menos 100 individuos y objetos de sus depósitos funerarios: pulseras de bronce, botones de hueso y cerámica. Se trata de una de las construcciones prehistóricas mejor conservadas de Menorca. Mide 13,6 metros de larga por 6,4 de ancha.
En la actualidad está restaurada y el yacimiento está abierto al público para su visita. Es uno de los iconos y reclamos turísticos más importantes de la isla. Está situado en el km 40 de la carretera Me-1 de Menorca, entre Ciudadela y Ferrerías
Hoy por hoy, el monumento está considerado como el edificio íntegramente conservado más antiguo de Europa.3
No se puede entrar ni subir a la naveta por motivos de seguridad y conservación del monumento.
La Naveta Des Tudons es el monumento prehistórico más famoso de Menorca y de las islas Baleares en general.
Las navetas son construcciones propias de Menorca y son de los monumentos funerarios más antiguos que se recuerdan. Se construyeron sobre el año 1000 a.C. y pertenecen a la cultura talayótica de la isla.
El nombre de la Naveta viene de su parecido con una embarcación (nave) invertida. Este nombre se lo puso Joan Ramis i Ramis en el 1818 cuando publicó Antigüedades Célticas de la Isla de Menorca. Joan Ramis defendía (erróneamente) que la Naveta era un templo dedicado a Isis, la inventora de la navegación y la diosa protectora de los marineros. En su construcción no se utilizó ningún tipo de cemento y son tan sólo piedras encajadas.
En las inmediaciones de la Naveta encontraréis los poblados talayóticos de Torrellafuda y Torretrencada.
La naveta des Tudons es el monumento funerario más conocido de Menorca y se trata de un tipo de tumba que solo se encuentra en la isla. Está construido con técnica ciclópea, es decir con piedras de dimensiones medianas encajadas en seco, sin la ayuda de mortero.
Durante las excavaciones arqueológicas efectuadas en la década de los 60 del siglo pasado, con la participación de la arqueóloga menorquina Mª. Lluïsa Serra, se hallaron los esqueletos desordenados de cien individuos de ambos sexos y de todas las edades, gran parte de los cuales fueron datados en el siglo IX aC.
Los cuerpos, aún estando en desorden, iban acompañados de los ajuares personales con que fueron enterrados: brazaletes de bronce, botones de hueso y alguna arma de bronce. También se hallaron ollitas, vasos de cerámica y un tapón de hueso decorado, que formaba parte de un estuche donde se guardaban cabellos de alguno de los difuntos, que es un tipo de ritual funerario habitual de esta época.
La forma, que recuerda una nave invertida, es la que proporcionó el nombre de naveta al monumento. La entrada de ésta lleva a un pequeño corredor que conduce a la cámara superior y a una segunda puerta que lleva a la inferior. El piso intermedio y la cubierta superior están construidos con grandes losas que actúan como vigas.
Concretamente actuaba como osario. Los huesos eran colocados en el interior de la naveta en dos cámaras, una sobre otra, acompañados de ajuar funerario (cerámicas y objetos personales de hueso y metálicos).
El monumento presenta una planta de herradura alargada y una doble puerta de entrada, entre las que existe una pequeña antecámara por la que se accede al piso superior. Exteriormente tiene la forma de una nave invertida, cosa que ha motivado su denominación. Fue excavada y restaurada a finales de los años 50.
Es un tipo de monumento único en Baleares, aunque tiene su paralelo en los hábitats de este mismo periodo: las navetas de habitación o naviformes que encontramos tanto en Mallorca como en Menorca.
El cercado de piedras, similar a una “tanca” ovalada, no existía antes, y se realizó durante la restauración, como medio de protección al monumento.
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