Antigüedad
Ciudad perdida de Rhapta
Halladas en Tanzania ruinas sumergidas de la que podría ser la antigua ciudad perdida de Rhapta
Siglos de especulaciones relacionadas con la ciudad perdida de Rhapta podrían tocar a su fin gracias al descubrimiento realizado en el transcurso de un vuelo en helicóptero sobre la isla tanzana de Mafia. Se trata de un conjunto de antiguas ruinas parcialmente sumergidas que se cree que pertenecen a una antigua ciudad mercantil romana cuyo paradero se había perdido desde hacía 1.600 años.
El descubrimiento se produjo cuando el submarinista Alan Sutton avistó una formación de aspecto poco común en el agua durante un vuelo en helicóptero cercano a las costas de Tanzania. Tras haber buscado estas ruinas durante tres años, anunció su hallazgo en este blog. Parecían las ruinas de estructuras que recordaban a una antigua ciudad portuaria. Los investigadores han comunicado que las ruinas ocupan una extensa área y confirman la presencia de impresionantes líneas de cimientos cubiertas por miles de bloques de piedra cuadrados y rectangulares.
Fotografías de algunos de los bloques de piedra cuadrados y rectangulares hallados en las costas de la isla de Mafia, perteneciente a Tanzania. (Seaunseen / Alan Sutton)
El descubrimiento ha sido también confirmado por arqueólogos de la Universidad de Dar es Salaam, que coinciden en que las ruinas muy bien podrían pertenecer a la ciudad perdida de Rhapta, mencionada en un antiguo documento por Diógenes, un marinero que hacía la ruta comercial de la India y que visitó Rhapta en su época. Sabemos que Rhapta era un puerto comercial romano del sudeste de África que se convirtió en una impresionante ciudad en el siglo I d. C. En realidad no se sabe gran cosa sobre ese lugar, más allá de una cita en la obra Periplo por el Mar Eritreo (año 50 d.C), donde se identifica con la localidad más meridional de Azania, así como la que menciona el escritor greco-egipcio Claudio Ptolomeo en su obra Geografía. Según este autor, un marinero llamado Diógenes que navegaba en una ruta con la India le explicó que se trataba de un importante centro de comercio de armas hechas de metal y carey, mercado que le habría suministrado grandes beneficios hasta convertirla en una de las metrópolis más ricas de su tiempo.
El problema es que no hay muchas más noticias porque ese sitio, si es que existió, desapareció enigmáticamente de la Historia hace unos 1600 años. Tan sólo se dispone de un mapa, trazado en 1890 por el explorador alemán Carl Peters, situando Rhapta junto a la isla de Mafia (antaño Monfia) y aludiendo a un fuerte portugués levantado sobre ruinas anteriores.
A finales del siglo XIX, un explorador alemán llegó a la región en busca de un antiguo puerto portugués. En el transcurso de su aventura, cartografió la isla de Mafia, lo que ayudó a Sutton a comprender mejor la topografía de la región. Según el arqueólogo Felix Chami de la Universidad de Dar es Salaam, “estas ruinas son las de Rhapta, ya que las técnicas constructivas, las piezas cerámicas y su emplazamiento encajan en todos los casos con las antiguas descripciones de la ciudad.” Chami opina que la localización de la ciudad no es discutible, a juzgar por las descripciones que han llegado hasta nosotros en antiguos documentos romanos.
Por no saber ni siquiera sabemos su localización exacta, salvo vagas referencias a la costa sudeste africana, a la altura del litoral tanzano y la isla de Zanzíbar. Al menos así era hasta que en 2013 un helicóptero que sobrevolaba esa zona percibió unas extrañas e inusuales formas medio aflorando sobre la superficie marina en forma circular. Inmediatamente se dispararon las alarmas y se identificó ese descubrimiento con estructuras arquitectónicas y no con arrecifes, como hasta entonces.
La ciudad de Rhapta podría haber sido la primera metrópolis del África subsahariana, y fue famosa por haber sido un centro portuario en el que se comerciaba principalmente con caparazones de tortuga y armas de metal. Desapareció de las páginas de la historia hace unos 1.600 años por razones desconocidas. Pero ahora, gracias al descubrimiento realizado por Sutton, los investigadores podrían ser capaces de desvelar los secretos que encierra esta antigua ciudad perdida.
Como ha explicado Sutton en declaraciones recogidas por el DailyMail :
La isla junto a la cual se encuentra es Mafia, conocida por Ptolomeo como Mafiaco. Si se trata exactamente de Rhapta es algo que los arqueólogos aún deberán resolver… Parece muy antigua y debía estar realmente bien construida, en un estilo diferente a la arquitectura de otras ruinas halladas en Tanzania, y sin duda el hallazgo va a mantener ocupados a los arqueólogos muchos años. Antes de llevar a cabo una exhaustiva investigación va a ser imposible determinar con exactitud a qué corresponden las ruinas. Parece no obstante que se trata de una ciudad portuaria muy antigua.
Las costas africanas aún albergan muchos secretos en la actualidad. Sin embargo, la mayor parte de ellos tienen que ver con la mitad norte del continente. Uno de los más impresionantes descubrimientos de este tipo se produjo cerca de las costas egipcias. Como escribía April Holloway en Ancient Origins el 29 de abril del año 2013:
“La ciudad de Heracleion, sede del templo en el que Cleopatra fue coronada reina de Egipto, se hundió en el mar Mediterráneo frente a las costas de Egipto hace unos 1.200 años. Fue uno de los más importantes puertos comerciales del Mediterráneo antes de desaparecer bajo las aguas hace más de un milenio. Durante siglos, se creyó que esta ciudad era un mito, de forma muy parecida a como vemos a la Atlántida en la actualidad. Pero en el año 2001, un arqueólogo submarino que buscaba los restos de barcos de guerra franceses se topó con esta antigua ciudad hundida.
Y ahora hay nuevas noticias al respecto, en este caso facilitadas por un submarinista llamado Alan Sutton, quien, tras una serie de inmersiones y pese a la baja visibilidad subacuática, cree haber dado con el lugar exacto. Asegura haber visto lo que identifica con murallas y restos de edificios, aparte de piezas de cerámica en la arena del fondo. La marea baja que trajo la primavera hizo aflorar parte de esos restos.
Las ruinas halladas están en un gran banco de arena (de hecho, la isla de Mafia es de arena, no tiene rocas), lo que combinado con la cálida temperatura del agua y la proliferación de algas hace que el agua se enturbie y la visibilidad sea mala. No obstante, se pueden apreciar bloques, aparentemente de piedra arenisca y de considerable tamaño (5 x 5 metros y 40 centímetros de grosor).
Las imágenes muestran lo que asemejan ser montones de construcciones cúbicas y rectangulares dispuestas formando un anillo en un área bastante amplia. A priori no es mucho; desde luego, no suficiente para una identificación en términos absolutos. Pero Felix Chami, arqueólogo de la Universidad de Dar es-Salaam, confirma que podrían -el condicional es importante- pertenecer a Rhapta, pues las gentes locales siempre han asegurado que había casas sumergidas. Otra cosa es si se trata de ruinas tan antiguas, puesto que muchos expertos las identifican más bien con construcciones coloniales portuguesas, de las que se conservan ejemplos abundantes en esa parte del Índico. Aparte, en varias islas del entorno hay patrimonio monumental shirazi (swahili).
Chami sugiere una teoría integradora: los lusos edificaron aprovechando lo que ya había. Se basa, dice, en el aire de estilo romano que tiene lo que muestran las fotos, muy diferente a otros elementos arquitectónicos hallados en Tanzania. De hecho, el nombre de Rhapta se debe a los romanos: así es como llamaron a la bahía donde se asentaba la urbe. En cualquier caso, está claro que aún queda mucho trabajo de estudio y excavación por delante. Ya que la arquitectura no aclara gran cosa, será interesante rescatar utensilios (herramientas, armas, cerámica…) que arrojen un poco de luz. Los arqueólogos, por tanto, tienen la palabra.
Tiene que ser Rhapta, estas ruinas no pueden pertenecer a otro período cultural: los portugueses no habrían construido un asentamiento de cinco kilómetros de largo y tres de ancho sin tan siquiera documentarlo. Y sabemos exactamente dónde construyeron los últimos colonialistas”, explica Chami a National Geographic.
Sutton ha tomado unas fotografías impactantes, en las que se distinguen los restos de un muro que debió de tener entre cinco y seis metros de altura y unos bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. “En el sitio arqueológico hemos hallado restos cerámicos y unas tejas que parecen ser de origen romano”, destaca Chami.
Ruinas monumentales sumergidas en la paradisíaca isla de Mafia, frente a la costa de Tanzania. Foto: Alan Sutton, Seaunseen
Rhapta fue un enclave comercial célebre por su marfil, carey y cuerno de rinoceronte
Las colosales estructuras romanas aparecen rodeadas de misterio durante la marea baja. Foto: Alan Sutton, Seaunseen
Los arqueólogos han hallado bloques sumergidos de hasta cinco metros de largo. Foto: Alan Sutton, Seaunseen
Rhapta desapareció tras la irrupción de la plaga de Justiniano en el siglo VI, que probablemente se originó en la misma ciudad. Foto: Alan Sutton, Seaunseen
Círculos en Perú
Arqueólogos descubren en Perú misteriosos círculos gigantes trazados sobre el terreno
24 Septiembre, 2016
Imagen de portada: Fondo, paisaje arenoso de Quilcapampa, Perú (Google Maps, 2016). Detalle, uno de los misteriosos geoglifos descubiertos recientemente (Justin Jennings)
Un equipo de arqueólogos ha descubierto en Perú numerosos geoglifos circulares de gran tamaño cerca de la antigua ciudad y yacimiento arqueológico de Quilcapampa. Estos glifos han sido datados entre los años 1050 y 1400 d. C., y se cree que reflejan los movimientos de las rutas comerciales recorridas por los pueblos de aquella época.
Según LiveScience, los geoglifos incluyen una gran cantidad de líneas y círculos concéntricos, y han sido descubiertos en el antiguo yacimiento arqueológico de Quilcapampa, situado en el valle de Sihuas.
Los arqueólogos han identificado y registrado en el mapa docenas de geoglifos haciendo uso de vehículos aéreos no tripulados (‘drones’) e imágenes de satélite, además de las habituales exploraciones del terreno. Muchos de los círculos pueden verse desde el suelo, aunque los de mayor tamaño se aprecian mejor desde el cielo, como ocurre con las famosas líneas de Nazca peruanas.
Geoglifos circulares localizados en Quilcapampa. Éste en concreto presenta un dibujo compuesto por numerosos anillos concéntricos irregulares. (Fotografía: Justin Jennings)
El director del equipo de investigación Justin Jennings, comisario del Museo Real de Ontario con sede en Toronto, explica en LiveScience que muchos de estos geoglifos han sido datados en el Período Intermedio Tardío, y que en el pasado Quilcapampa era un centro de actividad comercial que albergaba un asentamiento con una extensión de 70 hectáreas.
Diferentes estilos y tamaños
En Archaeology.com podemos leer que algunos de los geoglifos están acompañados por túmulos de piedras. Se cree que estas estructuras formarían parte del diseño general del conjunto, y los arqueólogos han determinado que los geoglifos y el resto de dibujos fueron creados retirando piedras de la superficie y dejando al descubierto el terreno arenoso de tonalidad más clara que se encuentra por debajo.
Quilcapampa, Perú. (Google Maps, 2016/Geographic.org)
Localización geográfica del antiguo asentamiento de Quilcapampa, Perú. Este paisaje de rocas y arena alberga una gran cantidad de misteriosos geoglifos. (Google Maps, 2016/Geographic.org)
El tamaño y la forma de los geoglifos varían, siendo algunos de ellos simples círculos mientras que otros son más complejos. Uno de los diseños presenta al menos seis círculos concéntricos de forma irregular que producen un efecto de remolino.
Los geoglifos de un solo círculo tienden a medir entre dos y cuatro metros de diámetro, mientras que los de mayor tamaño con círculos múltiples pueden ocupar más de 800 metros cuadrados de superficie.
Antiguos montículos de piedras y círculos trazados sobre el terreno, hallados en Quilcapampa, Perú (Fotografía: Justin Jennings)
Círculos con una intención simbólica
Estos senderos circulares y montículos de piedras fueron creados en las cercanías de antiguas rutas comerciales. Es posible que estos geoglifos fuesen trazados rápidamente para señalar rutas específicas o marcar el final de un recorrido determinado. Los arqueólogos especulan asimismo con la posibilidad de que los dibujos tuvieran algún significado simbólico, indicando quizás también el flujo del comercio, los viajeros y las mercancías a través del asentamiento en la antigüedad.
Jennings comenta en declaraciones recogidas por LiveScience que “Durante la época en que floreció el asentamiento de Quilcapampa había mucha más interacción entre la costa y la montaña,” añadiendo a continuación que “La circulación de personas y mercancías (alimentos incluidos) a lo largo de estos senderos era necesaria para la vida cotidiana: algo que podrían simbolizar estos diseños circulares.”
Cualquiera que fuese su propósito original, los montículos de piedras no parecen albergar restos humanos ni indicios de enterramiento de ningún tipo.
El proceso de investigación se acelera
Al igual que en otros hallazgos de geoglifos y arte trazado sobre el terreno realizados en Perú, los investigadores están apresurándose a registrar los diversos elementos antes de que puedan deteriorarse a causa de las condiciones ambientales o la acción humana (principalmente la construcción y la agricultura). En el pasado, las líneas de Nazca peruanas han sufrido daños provocados por ocupantes ilegales, animales, e incluso campañas de activismo político llevadas a cabo por la organización ecologista Greenpeace.
Los pueblos que habitaban esta región antiguamente eran unos artistas muy prolíficos. Estudios realizados con anterioridad han revelado la existencia de numerosos petroglifos grabados sobre las paredes rocosas de Quilcapampa.
Está previsto que los resultados del estudio y el registro y documentación de los geoglifos se publiquen en la revista Journal of Archaeological Science: Reports, mientras que por su parte los investigadores reanudarán su trabajo en Quilcapampa el próximo verano. Quizás el futuro depare nuevos descubrimientos que ayuden a resolver el misterio de los círculos gigantes y otros dibujos trazados por antiguas civilizaciones sobre el terreno de esta región peruana.
Ingapirca
La Fortaleza de Ingapirca es un complejo arqueológico ubicado en la provincia del Cañar, en Ecuador.
Descripción
En la provincia del Cañar, al sur del país, a 3160 msnm y a 16 km de la ciudad de Cañar, se levanta la más importante construcción arqueológica de origen inca en la actual república del Ecuador. Ingapirka es una palabra quichua que significa Muro del Inca. Es una construcción auténticamente incásica, hecha a principios del siglo XVI de nuestra era, habiendo podido ser un observatorio del sol y la luna poco tiempo antes de la llegada de los españoles a esa zona. El conjunto de vestigios arqueológicos de Ingapirca es registrado por el mundo exterior al menos desde mediados del siglo XVIII, aunque existen referencias sobre el lugar en que se encuentran estas edificaciones — valle del Cañar — desde el siglo XVI,cuando se lo conocía como la provincia de Hatun Cañar (quichua: Hatun Kañar), que significa “el lugar grande de los cañar”.
Vista global del sitio de Ingapirca, en la provincia del Cañar (Ecuador).
Fray Gaspar de Gallegos, cura párroco de una localidad denominada San Francisco Pueleusí de Azogues que es cercana al sitio inca, escribe lo siguiente en el año 1582:
“Se llaman generalmente los cañares, porque tres leguas de aquí está un pueblo que se llama Hatum Cañar que quiere decir en la lengua Inca “La provincia grande de los cañares”; y allí dicen que en tiempo del inca Huayna Cápac había grandes poblaciones de indios y que allí era la principal cabeza de estos cañares; y así parece, porque en el día de hoy hay grandes y muy suntuosos edificios, y entre ellos una torre muy fuerte…”
No se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los fines para los que fue construido este edificio de origen Inca-Cañari. El único criterio en que coinciden varios historiadores y arqueólogos es que fue construido bajo las órdenes directas del que fuera inca Huayna Cápac, durante las campañas de expansión territorial y conquista de pueblos que el inca Túpac Yupanqui, su padre y antecesor como emperador del Tahuantinsuyo, iniciara años atrás hacia los territorios que hoy comprenden el sur del Ecuador.
Ingapirca: el “Templo del sol”.
Al parecer jugó un gran papel dentro de las estrategias militares incas, como puesto de avanzada y aprovisionamiento de las tropas hacia el norte del Ecuador, pero su más importante objetivo era, el de ser un lugar de adoración y veneración al sol, el máximo Dios Inca, constituyéndose así en un Coricancha, dedicado al ritual Inca.
Las ruinas de Ingapirca fueron excavadas y restauradas por una Misión Arqueológica de España entre los años 1974 y 1975. Esas investigaciones dieron origen a varias publicaciones de los arqueólogos José Alcina, Miguel Rivera y Antonio Fresco.
Portetes hechos de piedra en el complejo arqueológico de Ingapirca – Provincia de Cañar
Mapa de Ingapirca, monumento arqueológico
El Complejo Arqueológico de Ingapirca es conservado
El Complejo Arqueológico de Ingapirca, parte integral del Qhapaq Ñan – Sistema Vial Andino, fue sometido a tratamientos de conservación curativa y preventiva con el propósito de mitigar el impacto generado por agentes biológicos (líquenes, musgos y hongos), atmosféricos (principalmente la lluvia) y antrópicos (particularmente el impacto provocado por turistas y visitantes) que han afectado a lo largo de los años las zonas de Pilaloma, Vaguada, Gran Kancha, Bodegas, La Condamine y Akllawasi, específicamente se han deteriorado los muros y caminerías, disgregado morteros y erosionado lomillos de protección.
El proyecto tuvo como objetivos mejorar las condiciones estructurales de los mampuestos de piedra, detener los procesos de degradación de los materiales pétreos, evitar el debilitamiento estructural de los muros y mejorar las condiciones de circulación para visitantes y personas con discapacidad al interior del Complejo Arqueológico.
La propuesta de intervención tomó en cuenta las recomendaciones establecidas por la UNESCO, los principios de autenticidad, reversibilidad y mínima intervención, entre otros; para así respetar las estructuras arqueológicas en su originalidad, tanto en sus aspectos constructivos, como estéticos, conservando el mensaje y la materialidad de su construcción original.
Previo a la ejecución de los trabajos de conservación, y a fin de garantizar una adecuada intervención, el proyecto fue presentado para su discusión y análisis en el “Conversatorio Nacional para la gestión del Complejo Arqueológico de Ingapirca”, realizado en el mes de julio de 2015. Luego, fue sujeto a la revisión del equipo de técnicos internacionales, representantes de los países integrantes del Qhapaq Ñan que participaron en este conversatorio, el pasado mes de octubre de 2015.
El monto de la intervención asciende a $ 112.400 dólares, financiados por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, y el INPC – CAI.
Trabajo con la Comunidad
El proyecto contempló además el valioso trabajo y experiencia de cincuenta ciudadanos de la Comunidad de Ingapirca, quienes fueron previamente capacitados y trabajaron en su intervención con la dirección del técnico del CAI, Arquitecto Marco Velecela, especialista en conservación de Monumentos y Sitios.
La intervención comprendió trabajos de consolidación de estructuras arqueológicas, reparación de lomillos de protección de las cabezas de muros, reparación de morteros, extracción de microflora y limpieza de paramentos de mampuestos de piedra. Se trabajó además en la conducción de aguas lluvias y conformación de senderos y caminerías.
De manera paralela, se realizó también el mantenimiento y acondicionamiento del sendero del Inti Huayco, lugar anexo al sitio en el cual se emplaza un conjunto de elementos de importante valor arqueológico como son la Cara del Inca, Inti Ñawi, La Tortuga y el Ingachungana.
En la actualidad este complejo arqueológico, denominado como el más importante del país, se encuentra recuperado aproximadamente en un 90% a excepción de su elipse, que requiere otro tipo de intervención debido a que su estructura y piedras necesitan un tipo de recuperación diferente, el cual se tiene planificado empezar a intervenirlo en este año.
Con el propósito de lograr el cuidado y mantenimiento sistemático del sitio, y una vez concluidos los tratamientos de conservación, se trabajará en la formulación del Plan de Monitoreo del Complejo Arqueológico, que iniciará en los primeros meses del 2016.
Templo del sol Ecuador
Cumbemayo
Cumbemayo
Coordenadas: 07°11′23″S 78°34′26″O (mapa)
Los Frailones.
Acueducto de Cumbemayo.
Cumbemayo1 o Kumbe Mayo2 es una zona arqueológica que se encuentra ubicada a unos 19 km al suroeste de la ciudad peruana de Cajamarca, a una altitud de aproximadamente 3.500 msnm.
El sitio es especialmente conocido como yacimiento arqueológico, en el cual destacan las ruinas de un acueducto pre-incaico que posee unos 8 km de longitud. El acueducto juntaba agua de precipitaciones y la transportaba hacia la zona del océano Pacífico. Se cree que puede haber sido construido hacia el 1500 a. C. y antiguamente se pensaba que era la estructura existente más antigua de América del Sur. El nombre Cumbemayo puede tener sus raíces en la frase quechua, kumpi mayu, que significa “canal de agua bien construido”, o humpi mayo, que significa “río angosto.”
El acueducto recogía el agua de la cuenca del Atlántico y es redirigido en su camino hacia el Océano Pacífico. Se cree que fueron construidos alrededor de 1500 aC, y una vez que se pensaba que era la estructura más vieja hecha por el hombre que existe en América del Sur. Sin embargo, la datación por radiocarbono 14 de los depósitos en el canal aún no se han comprobado, por lo que podría ser mucho más antiguo.
Existen petroglifos en el acueducto y en las cavernas de las inmediaciones. Esta zona montañosa remota es también el sitio de un “bosque de rocas” compuesto de rocas de origen volcánico que han sido talladas por efectos de la erosión. Estas formaciones de rocas volcánicas son también denominadas Los Frailones, o los Monjes de Roca.
Descubrimiento arqueológico
En 1937 cuando el Dr. Julio C. Tello limpió y estudió dichas evidencias; le invadió la emoción e importancia de aquel momento, a medida que iba despejando las malezas que cubrían dichos restos arqueológicos, fue captando con mucha atención los esquemas gráficos que por primera vez iban a ser conocidos al mundo científico; indudablemente, ante sus ojos tenía los testimonios de una de las múltiples obras perennizadas del antiguo culto a dicha naturaleza. En esta parte, el canal cuya longitud tiene unos 850 metros aproximadamente, fue diseñado un acueducto con una profundidad que llega hasta a los 50 cm y un ancho de 30 cm en la que actualmente discurre el agua.
Fue investigado en 1937 por el arqueólogo Julio C. Tello, quien sugirió que tendría una antigüedad preinca (alrededor del año 1000 a. C.). Estudios realizados por el investigador cajamarquino Rogger Ravines indican que el canal estuvo en uso durante muchos siglos y que pudo estar asociado a un adoratorio tallado en la roca, ubicado muy cerca del canal, al borde de un conjunto rocoso conocido como Los Frailones.
Hipótesis de la construcción de Cumbemayo
Cajamarca tiene un abastecimiento de agua abundante, los canales no eran necesarios, así que pudieron haber tenido una función ceremonial o religiosa. Al llegar a este punto temprano en la mañana, la explicación religiosa de Cumbemayo llega a ser más plausible. La energía y la luz solar, que se cubre en hierba del ichú y es puntuada por formaciones volcánicas extrañas, lo que hace palpable su hipótesis de Julio C. Tello.
De esta forma, Cumbemayo no habría sido un acueducto de riego sino un centro ceremonial de culto al agua, como Qenko, en el Cusco y Saywite, en Apurímac.
Existen una serie de petroglifos en el acueducto y en las cavernas de los alrededores. El nombre de Cumbemayo se puede derivar de una frase Inca quechua, Kumpi Kayu, que significa “canal de agua bien hecho”, o Humpi Mayo, que significa: ”río estrecho. ”
Complejo hidraulico ceremonial en Cumbemayo
Una característica muy interesante del acueducto excavado en la cama de la roca volcánica, es la presencia de patrones en forma de ”zig zag“. Algunos teorizan que son para frenar el flujo de agua con el fin de que el limo se retirará, limpiando así el agua.
No se sabe con seguridad cuando se hizo, ni quién lo hizo, cuánto tiempo se utilizó o cuando se detuvo su uso. De hecho, puede ser mucho más largo de lo esperado, como uno o ambos extremos pueden estar cubiertos de limo amontonado y e vegetación …
El acueducto del Complejo Hidraulico Ceremonial de Cumbemayo, es una magnifica y sorprendente obra de ingeniería hidráulica, de aproximadamente 9 km. de longitud, fue construida durante el periodo preincaico. Un tramo de aproximadamente 850 metros de longitud ha sido labrado en la misma roca, y tienen entre 35 y 50 cm. de ancho, y de 30 a 65 cm. de profundidad. Otro tramo de aproximadamente 4 km. ha sido construido como acueducto.
Esta singular obra de ingeniería hidráulica de la época pre-inca, fue calificada por el historiador Julio C. Tello como una “Gigantesca obra única en su género”. El acueducto; en el tramo trabajado en roca, se muestra como un canal a cielo abierto, de trazos lineales y quebrados en ángulos rectos; en determinados sectores, fue construido; se piensa, con la finalidad de derivar y aprovechar las aguas que fluyen a la vertiente del Pacífico hacia la del Atlántico. A lo largo del acueducto existen altares ceremoniales los cuales tienen petroglifos en buen estado de conservación. Estos altares hacen presumir que toda esta zona habría sido un centro ceremonial de culto al agua.
Cuevas Longyou
Cuevas Longyou
Las misteriosas cuevas chinas de Longyou y Huashan
Ubicación: Phoenix Hill, provincia de Zhejiang, China.
Rejilla de referencia: 29 ° 2 ‘ 7 “N , 119 ° 10 ‘ 58” E.
Longyou Grotto’s (Cuevas de Longyou) y las conocidas como Mystical Grottos in Flower Hill (“Místicas cuevas en la colina de la flor”) o Huashan Mi Ku por su nombre original en chino, son dos inmensas redes de cuevas que se han descubierto en China en los últimos años. No solo han sorprendido a los arqueólogos de todo el mundo por su tamaño y longitud o por el hecho de que no se hubieran descubierto hasta ahora, sino también porque se trata de cuevas talladas a mano en la roca de las que no se sabe aún con certeza quienes fueron sus autores.
Considerado por los chinos como la “novena maravilla del mundo antiguo”, el origen de las 24 cuevas descubiertas hasta el momento es un misterio insondable. Descubierto en 1992, no hay registro histórico o pruebas de las tareas realizadas para excavar los casi millones de metros cúbicos de piedra existe. El cincelado se llevó a cabo de tal manera que dejó un patrón constante a través de las cuevas que algunos expertos creen que es simbólico. Los patrones son similares a los encontrados en la cerámica que ha sido fechado entre 500 y 800 antes de Cristo. Las tallas de piedra y pilares se pueden ver en la cueva que se ha abierto al público. También hay un rumor de que siete de las cuevas tienen un patrón de distribución que coincide con las siete estrellas de la Osa Mayor.
Las Cuevas de Longyou, situadas en la provincia de Zhejiang, China, eran unas cuevas subterráneas e inundadas que nunca se habían explorado. Fueron descubiertas en 1992 por casualidad, cuando un aldeano local, Wu Anai, comenzó a bombear agua de una de las cuevas, descubriendo para su sorpresa que se trataba de una cueva artificial. Tras 17 días bombeando agua se reveló una gran cueva cuyas paredes habían sido claramente talladas en la roca por el hombre. La cueva era enorme, se extendía a lo largo de 2.000 metros cuadrados llegando a los 30 metros de altura en los puntos más altos de la cueva. Inmediatamente se comenzaron a bombear otras cuevas del lugar descubriendo que tenían las mismas marcas en las paredes y techos.
Las conocidas como grutas de Longyou descubiertas finalmente son 5 grandes cuevas que cubre un total de más de 5.000 metros cuadrados de superficie. No son los únicas, cerca del lugar, en el pueblo de Shiyanbei se han descubierto otras 23 cuevas similares. En total, en el área de Longyou hay entre 50 y 70 cuevas de este tipo, lo que supone que se han tenido que mover cerca de un millón de metros cúbicos de roca para su construcción.
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No menos sorprendentes son otro grupo de cuevas similares que han sido descubiertas recientemente a miles de kilómetros de Longyou. En Huangshan (provincia de Anhui), lugar ya conocido por sus montañas sagradas (nada que ver con el Huashan Hiking Trail, el considerado sendero más peligroso del mundo), un lugareño que estaba cortando madera en la colina descubrió en el año 2000 un buen número de cuevas hasta entonces desconocidas. Se las conoce popularmente como Mystical Grottos in Flower Hill o Huashan Mi Ku por su nombre en chino.
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Esto es un extracto de un artículo de la web:
https://www.documentalium.com/2015/03/las-misteriosas-cuevas-chinas-de.html
En esta podrás encontrar una descripción más extensa y completa, con una gran profusión de fotografías.
Ciudad de la Edad del Bronce en el Egeo
Ciudad de la Edad del Bronce en el Egeo
Una gran ciudad de la Edad de Bronce aparece bajo las aguas del Egeo
Sus murallas de tamaño descomunal y forma de herradura datan del tiempo de las pirámides de Giza
Lugar del hallazgo
El gobierno griego anunció ayer que se han hallado los restos de una gran ciudad de la Edad de Bronce sumergida en el Egeo. El ministerio de Cultura, Educación y Asuntos Religiosos anunció que el asentamiento, que data de hace 4.500 años aproximadamente, cubre un área de 5 hectáreas., lo cual revela que se trata de una urbe de bastante importancia.
El hallazgo, producido en la Bahía de Kiladha, en la Península del Peloponeso, ha preservado hasta hoy un espacio superior a una hectárea y consta de estructuras de piedra defensivas, superficies pavimentadas, caminos, torres, piezas cerámicas, herramientas y artefactos asociados al lugar como hojas de obsidiana.
Se han podido estudiar estructuras defensivas, así como pavimentos, calles y caminos, la base de torres, elementos de cerámica, herramientas y un buen número de artefactos de valor arqueológico que nos hablan de la vida que llenaba esta ciudad en su época de esplendor.
Los autores del descubrimiento son los miembros de un equipo internacional de la Universidad de Ginebra y la escuela suiza de arqueología que tiene su sede en la bahía de Kiladha, en la península del Peloponeso. Mientras buscaban evidencias de la que podría ser la ciudad más antigua de Europa, buscaban restos que se remontase hasta 8.000 años. Fue entonces cuando dieron con esta ciudad, mucho menos antigua, pero no menos importante.
Entre los hallazgos destacan unas estructuras defensivas en forma de herradura junto a una muralla lineal, de las que se cree que pudieron ser torres utilizadas para la fortificación de la ciudad. Sin embargo, las estructuras son únicas no habían sido documentadas antes en la Edad de Bronce, que es la datación que se ha podido establecer para estas ruinas.
Tamaño inédito en Grecia
El profesor Julien Beck de la Universidad de Ginebra dijo que los cimientos de esta estructura son de una «naturaleza monumental, no conocidos en Grecia hasta ahora». «La verdadera importancia de nuestro descubrimiento es en parte debida al enorme tamaño de las edificaciones. Debe haber habido una superestructura de ladrillo sobre estos enormes cimientos de piedra. Las posibilidades de hallar este tipo de muros bajo el agua son realmente pequeñas. El tamaño total de la ciudad aún no lo conocemos. Y tampoco sabemos por qué está rodeada de fortificaciones», añadió Beck.
Beck ha explicado que el descubrimiento de la ciudad es importante también tanto por la cantidad como por la calidad de los objetos que se han recuperado, incluyendo piezas de cerámica, del tipo rojo, herramientas de piedra, cuchillos de obsidiana que datan del periodo Heládico (3.200 a 2050 a.C.) De hecho, fueron los fragmentos de cerámica hallados durante un sondeo en la cercana playa de Lambayana los que condujeron al equipo a indagar más y a descubrir la ciudad.
Uno de los arqueólogos mide una estructura de la ciudad
Más de seis mil piezas se han extraído del agua, halladas entre las ruinas, por lo que Beck habla de «un paraíso para los arqueólogos» cuando se refiere al yacimiento. Los cuchillos de obsidiana, según opina el arqueólogo, proceden de rocas volcánicas de la isla de Milos, en el archipiélago de las Cícladas, habitado desde el tercer milenio a.C.
Entre las claves de la época que guardan estos objetos extraídos habrá sin duda nuevos descubrimientos sobre rutas comerciales, comercio y vida diaria en el periodo.
Del tiempo de las pirámides egipcias
Las murallas que se han documentado «son contemporáneas de las pirámides de Giza, construidas en torno al 2.600/2.500 a.C., así como de la civilización cicládica (3.200 a.C.) y los primeros minoicos de Creta (2.700-1.200 a.C.)», afirma Spero News, el medio que ha avanzado la noticia del hallazgo. Sin embargo, preceden en más de mil años a la civilización micénica (1650-1100 a.C.).
La ciudad de la Edad de Bronce que dormía bajo las aguas del Mar Egeo
· Con un tamaño equivalente al de diez campos de fútbol, los arqueólogos señalan que el pueblo encontrado en la Bahía de Kiladna, al sur de Atenas, data de la Edad de Bronce
Un grupo de investigadores del departamento de Antigüedades Submarinas griego, la Universidad de Génova y la Escuela suiza de Arqueología radicada en el país heleno ha descubierto los vestigios de una ciudad de la Edad de Bronce (entre 3.000 y 2.000 a.C.) sumergida bajo las aguas del mar Egeo.
Pavimento dentro de la muralla de la ciudad hallada
Ministerio de Cultura griego
El profesor de la Universidad de Ginebra Julien Beck aseguró al portal Spero Foro que “estructuras defensivas de este tipo nunca se han encontrado antes de este período de tiempo en Grecia”. Además, señaló que la importancia del descubrimiento se debe en parte al gran tamaño que ocupó el recinto: “Debe haber habido una superestructura de ladrillo por encima de una base de piedra, y las posibilidades de encontrar este tipo de muros bajo el agua son extremadamente bajas”.
La investigación se inició en 2014, momento en el que este equipo de arqueólogos andaba tras la pista del pueblo más antiguo de Europa. Esperaban encontrar evidencias de hace al menos 8.000 años, sin embargo han terminado localizando los vestigios de una ciudad del Tercer Milenio a. C. justo debajo de la superficie de la bahía que forma parte del Golfo Argólico, del sur de Grecia.
Según ha anunciado el Ministerio de Cultura griego, los expertos consideran que estamos ante lo que habría sido un asentamiento costero importante hace miles de años, cubierto ahora por el Egeo y a la vista de la cercana playa de Lambayanna. El profesor Beck asegura que el tamaño total de la instalación “aún no se conoce ni sabemos tampoco por qué está rodeada de fortificaciones”.
Fragmentos de cerámica encontrados.
Ministerio de Cultura griego
El equipo de arqueólogos sostiene además que, aunque la antigua economía en ese momento era fundamentalmente agraria, existe una clara evidencia de la innovación tecnológica con la que contaba este pueblo. Un hecho que podría esclarecer datos acerca del comercio, el transporte y la vida cotidiana de la época.
Hasta la fecha, se tomaba como referente de este tipo de ciudades a Lerna, popularizada por la mitología griega porque fue allí donde Hércules realizó sus famosos doce trabajos. Sin embargo, tras este hallazgo, los investigadores tendrán que examinar de nuevo los planos de Lerna, situada en el cercano golfo de Nauplia, puesto que la nueva ciudad descubierta podría servir ahora como nuevo referente.
Si bien el hallazgo no ha respondido correctamente a las expectativas de los arqueólogos, las piezas que encontraron en aguas de la Argólide, en el golfo al sureste de Argos, desvelaron mucho más que los últimos vestigios de una ciudad prehistórica. La misión inicial habrá quedado retrasada por el descubrimiento, naturalmente, pero las recientemente halladas joyas arqueológicas valen la pena.
Ministerio de Cultura griego
Hablamos de una ciudad completamente sumergida en el Egeo, datada en torno al año 2500 a.C. (cinco siglos arriba o abajo), en el Bronce Heládico, y de la que ya han emocionado, entre otras cosas, los tremendos cimientos de las que serían sus murallas, algo que ha llamado la atención no sólo por cuanto implicara la existencia de un sistema de ciudad fortificada en aquella época, sino por la monumentalidad de la construcción y su buen estado de conservación.
Por el momento, además de la documentación sobre los cimientos y el pavimento de las calzadas de la ciudad, se ha podido extraer un buen juego de tesoros: cerámica roja, cuchillos fabricados de obsidiana, un tipo de roca ígnea, y otras herramientas de piedra que se suman a los seis mil objetos que ya se encuentran fuera del agua protectora. Aún no se han podido determinar las dimensiones exactas de la población, pero el tamaño de la fortificación promete una ciudad de tamaño considerable.
Motilla del Azuer
Motilla del Azuer
Coordenadas: 39°02′36″N 3°29′51″O
Ubicación
Construcción
2200 a. C.-1500 a. C.
La Motilla del Azuer es un yacimiento prehistórico de la Edad del Bronce, situado en España, en el municipio manchego de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real. Fue declarado bien de interés cultural en la categoría de zona arqueológica el 20 de junio de 2013. La publicación del acuerdo de aprobación se produjo el 03 de julio de 2013 en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
Los yacimientos arqueológicos que se conocen con el topónimo de motillas representan uno de los tipos más singular de asentamiento prehistórico de la península ibérica. Ocupan la región de La Mancha durante la Edad del Bronce entre el 2200 y el 1500 a. C. Se trata de montículos artificiales, de entre 4 a 10 m de altura, resultado de la destrucción de una fortificación de planta central con varias líneas amuralladas concéntricas. Su distribución en la llanura manchega, con equidistancias de 4 a 5 kilómetros, afecta a las vegas de los ríos y las zonas deprimidas donde hasta momentos recientes era frecuente la existencia de lagunas y áreas palustres. Las especiales características de este yacimiento, así como la monumentalidad de las estructuras de su fortificación, con muros de mampostería que conservan más de 8 metros de alzado, confieren al asentamiento del Azuer un carácter relevante dentro de la Edad del Bronce de la península ibérica.1
Durante la Edad del Bronce estos asentamientos fortificados ejercieron una importante función de gestión y control de recursos económicos. En el interior de sus recintos fortificados se protegían recursos básicos como el agua, captada del nivel freático mediante un pozo, y se realizaba el almacenamiento y procesado de cereales a gran escala, la estabulación ocasional de ganado y la producción de cerámica y otros productos artesanales.1
Descripción
El montículo de la fortificación, con un diámetro de unos 40 m, está integrado por una torre, tres líneas concéntricas de murallas y un gran patio. Su núcleo central está formado por una torre de mampostería de planta cuadrada, cuyos paramentos este y oeste conservan una altura superior a los 10 m. A su interior se accede mediante rampas embutidas en estrechos pasillos.1
Dentro del área fortificada se delimitan otros amplios espacios: un patio y dos grandes recintos separados por una línea de muralla intermedia. En el interior del patio, de planta trapezoidal, los habitantes del Azuer excavaron un pozo, que perforó la terraza aluvial hasta alcanzar el nivel freático y abastecía de agua al asentamiento. Esta estructura hidráulica se mantuvo en uso durante todo el periodo de ocupación del yacimiento y alcanza por el momento una profundidad de al menos 16 m.1
El recinto intermedio ocupa la mitad occidental de la fortificación entre la muralla intermedia y el paramento exterior del pasillo que circunda la torre. La funcionalidad de este recinto experimentó variaciones durante las distintas fases de ocupación del yacimiento, utilizándose como zona de estabulación ocasional de ovejas, cabras y cerdos y especialmente como almacén de cereales (cebada y trigo), con la aparición de silos de planta rectangular con estructura de mampostería y barro, sistema que se sustituye por el almacenamiento en grandes vasijas y capachos de esparto en las fases de ocupación más recientes.1
Las líneas de muralla más externas presentan unas características constructivas de gran interés por el desplome que experimentan sus paramentos hacia el interior de la fortificación, lo que plantea una serie de interrogantes sobre los sistemas constructivos del yacimiento y la dinámica de los mismos. En el interior del recinto delimitado entre las murallas exterior e intermedia se fueron construyendo a lo largo de la ocupación del yacimiento numerosos hornos de planta circular u oval con zócalos de mampostería y cubierta abovedada de barro, así como silos rectangulares para el almacenamiento de cereal.1
La línea de fortificación más externa, circular y concéntrica a los sistemas de fortificación interiores, ofrece en su última fase de construcción un paramento ciclópeo de bloques de caliza. El acceso al interior de la fortificación desde el área del poblado se realizaba a través de pasillos paralelos a las murallas. El hábitat se sitúa al exterior de la fortificación en un radio de unos 50 metros. Las viviendas ofrecen planta oval o rectangular, con zócalos de mampostería y alzados de barro con postes embutidos. Asociadas a las casas se documentan grandes áreas abiertas dedicadas a actividades de almacenamiento y a trabajos de producción, en las que se localizan una alta concentración de fosas y restos de hogares u hornos, así como áreas destinadas a basureros.1
La distribución de la necrópolis de la Motilla del Azuer coincide con el área del poblado, siguiendo un patrón corriente en la mayoría de las culturas de la Edad del Bronce peninsular. Los difuntos se inhumaban en posición encogida, dentro de fosas simples o en fosas revestidas por muretes de mampostería o lajas hincadas, que a veces se adosan a los muros de las casas o a los paramentos exteriores de la fortificación. Algunos niños se enterraron en el interior de vasijas. Los ajuares son escasos y poco representativos, salvo en casos excepcionales de individuos adultos enterrados con vasos de cerámica, un puñal de remaches de cobre arsenicado y un punzón de este mismo metal.1
Hace 4.000 años, el agua era en La Mancha un bien tan preciado como ahora. Entonces, en plena Edad del Bronce (2200-1400 a.C.), sus habitantes se las arreglaron para construir este poblado fortificado, cuyas murallas esconden como en espiral, a través de muros concéntricos, un pozo profundo, de 16 metros, que está reconocido como el más antiguo de la Península.
Destaca además la arquitectura monumental de su interior, donde sobresalen los silos de almacenaje y los hornos para tostar el cereal y producir cerámica El yacimiento está rematado por una torre de planta cuadrada que serviría de segura defensa de ese bien tan preciado como los buenos metales. Fuera de las murallas se encontraba el poblado, que podría albergar algo más de cien habitantes. Es aquí donde se situaban la mayor parte de los enterramientos.
Túmulo de Saint-Michel
Túmulo de Saint-Michel
Region: Brittany
Coordinates: 47.58779°N 3.07341°W
Type: Tumulus
Longitud: 125m
Anchura: 60m
Altura: 10m
El Tumulus de St Michel es un montículo de sepulcro megalítico, situado este de Carnac en la Brittany, France.[1] Es el mayor montículo grave en Europa continental.
Oficialmente la tercera edificación más antigua, también se encuentra en tierras galas, aunque, en esta ocasión, en la región de Carnac. Se trata del Túmulo de Saint-Michel, que data del año 4500 antes de Cristo y está considerado como uno de los edificios de mayor tamaño de su categoría.
El túmulo de Saint-Michel consiste en un montículo de tierra y piedras de 125 metros de largo, 50 metros de ancho y 10 metros de altura.[1] Explorado en 1862, los investigadores encontraron allí una bóveda central que contiene un mobiliario funerario bastante prestigioso: ejes, pearls, flint tools and sillimanite.
Es objeto de una clasificación como “Monument historique” (National heritage site) desde 1889.
Esta verdadera colina artificial de más de 30.000 m 3 se basa en uno de los puntos altos de la topografía natural y su cima es un mirador donde se domina toda la región. La dedicación de un lugar para del Arcángel es clásico. Se remonta probablemente en la alta edad media, tan estudiada por J. Miln al pie sur del monumento de la escuela. La capilla actual, heredero de una sucesión de edificios religiosos, fue reconstruida en 1927.
Este monumento se puede ver como el tipo de “tumulus carnacéens” pequeña serie de monumentos que conecta al fenómeno más general de tumulus géants.
Las primeras excavaciones de Tumulus Saint-Michel son debido a Gales y Lefebvre en 1862-64. Excavaron una galería del oeste y pozos verticales de la parte superior de los cuales uno alcanzó una bóveda para los muebles suntuosos, en el centro del monumento.
La siguiente campaña fue liderada por Le Rouzic de 1900 a 1907; una serie de galerías de mina fue a cumplir con varias bóvedas adicionales alrededor de la tumba principal, así como una sala al pasillo cerca del extremo oriental.
Sin embargo, estas galerías, consolidadas luego de la gira, tuvieron que ser cerrado por motivo de seguridad hace unos años. La estructura interna sólo puede deducir de estas observaciones que siguen siendo muy parciales en la escala del monumento enorme.
Las diferentes bóvedas parecen atrapadas en una larga y estrecha base pétrea.
Cubre un espeso manto de “florero” (en realidad, un légamo grisáceo extraído probablemente de un humedal cercano) y sobre directamente este “dolmen”.
Una cáscara pedregosa superficial completa la estructura y explica su buena resistencia a la erosión (la terraza actual parece haber sido superadded que resultan de un razing de la cumbre).
La bóveda central es característico de las criptas de la gran “tumulus de carnaceens” con sus muros de mampostería seca “cyclopéenne” áspero y su cubierta de una losa grande. Construido sobre el terreno, esta sala mide 2.4 x 1.4 m a 0.9 m de altura interna.
Un mobiliario de prestigio no tenía menos de 11 cuchillas grandes de hachas pulidas (37-19 cm de largo y otro más modesto 9,7 cm) pyroxénite, 25 haches en fibrolite, 97 discoide perlas y en forma de pera de 10 colgantes variscite. Puede añadir unos 40 perlas de hueso pequeño discoide.
También se recogieron restos de huesos humanos y animales en varias bóvedas y fragmentos de cerámica del Neolítico camino del “dolmen” de este.
Hubo mucha discusión sobre la edad de tal monumento, así como sobre la cronología relativa de las bóvedas del Central y el periférico dolmen. Dataciones por radiocarbono tentado de viejas muestras dieron resultados demasiado dispersadas para ser creíble. A la luz de recientes (Locmariaquer Erdeven), excavaciones sugiere que este túmulo grande fue construido en varias etapas (pero en poco tiempo muy probablemente), hacia la mitad del 5 º milenio A.C.
El Túmulo de Saint Michel, corte con las sepulturas forradas de lajas en su base. Imagen obtenida de la WEB: “Megalithes du Morbihan“.
El túmulo de Saint Michel de Carnac
Casi 35.000 m3 de materiales sabiamente dispuestos desde principios del 5.º milenio antes de nuestra era constituyen la colina artificial que corona una capilla dedicada al arcángel San Miguel.
Esta arquitectura funeraria monumental destinada a una personalidad de la época desvela unas extraordinarias competencias técnicas, un empeño particularmente bien logrado de los constructores y, sobre todo, una jerarquía social confirmada por la calidad de su mobiliario interior. El túmulo de Saint-Michel, excavado por los arqueólogos entre la segunda mitad del siglo XIX y el siglo XX, corresponde a una sepultura de gigantescas dimensiones destinada originalmente a una única persona y con múltiples objetos de prestigio en su interior. La materia prima de estos objetos (jade italiano, por ejemplo) asociada a la fineza del pulido evidencia el elevado rango social del difunto.
La elección del emplazamiento de la sepultura contribuye plenamente a su dimensión excepcional: el punto culminante del territorio. Visible por todos y desde todos los sitios, desde la cima de este monumento restaurado por el Centro de monumentos nacionales se puede disfrutar de una panorámica única.
Encontramos también una decena de monumentos en dotación alrededor de los alineamientos que son menos conocidos y a veces poco accesibles, si bien algunos deberían ser valorizados ante el público, como los túmulos del Moustoir y de Crucuny…
Túmulo de Saint Michel en Carnac. Imagen obtenida de la WEB: BREIZH SPIRIT.
Piedra Sakafune-ishi
Piedra Sakafune-ishi
Asuka: 34°28′32″N 135°49′24″E
Llegar a Asuka no es demasiado difícil, el aeropuerto más cercano es el de Kansai Internacional, seguido por unos pocos cortos trayectos en tren desde Kyoto, Nara y Osaka. La recompensa para el visitante una gran cantidad de fascinantes sitios megalíticos, museos, templos y santuarios, todo bien lejos de los lugares turísticos más conocidos de la zona.
La piedra Sakafune con símbolos y surcos de origen desconocido:
Sakafune-ishi es una de las piedras megalíticas más enigmáticas en Japón y en el distrito de Asuka. El propósito de la piedra de la misma es completamente desconocido, el nombre significa “Cata de la nave de Piedra” y también contiene un misterio.
Restos ‘Sakafune-ishi’ se encuentran alrededor de la colina situada en el oeste de ‘Asuka-itabuki-no-miya’, donde el antiguo palacio imperial del emperador Kōgyoku una vez se levantó en el siglo séptimo. El tamaño de la piedra de granito es de 5,5 m de largo, 2,3 m de ancho y 1,0 m de espesor, que está situado en la cima de la colina.
Se cree que ha sido mayor que ahora, porque muchos rastros de cincel en la Edad Media se encuentran a ambos lados de la misma. La gente en esos días era probable que cortara la piedra grande en pedazos más pequeños. Algunas de estas piezas son en realidad descubierto entre los materiales de piedra de la pared de castillo de jo de Takatori cercana construida en el siglo 14.
Sakafune-ishi desde OKA Longitud de 5,3 metros
Siglo 7 Asuka-mura, Asuka-oaza
La superficie superior tiene indentaciones circulares y ovales conectados por canales estrechos. En el Periodo Edo, se le llamó “la artesa bien de un jefe de los viejos tiempos.” De hecho, es considerado por algunos como han sido una especie de cubeta para exprimir la humedad de las heces de sake, mientras que se piensa por los demás que se han utilizado en la preparación del aceite o la medicina. Sin embargo, también es una teoría que la piedra fue relacionada con algún tipo de accesorio de jardín. En cualquier caso, parece que el agua se llevó a la piedra por piedra conductos y tuberías de barro, restos de la que se han descubierto en una elevación algo mayor de 40 metros hacia el este. Unos 400 metros al suroeste, en la orilla este del río Asuka, los investigadores excavaron dos piedras que, como un conjunto, fueron diseñados para canalizar el flujo de agua. En imitación del nombre dado la piedra antes mencionado, éstos también se llaman sakafune-ishi. Están actualmente en Kyoto.
Imágenes: wikipedia.org
Mapa de los principales sitios prehistóricos de Asuka
Ubicación del túmulo y Sakafune Piedra Ishibutai se muestra cerca de la parte inferior central
Littlestone
Calendario europeo
Calendario europeo
El calendario europeo más antiguo conocido está basado en la constelación de Orión – 19 Julio, 2016
A finales de los años 70 del siglo XX, durante la construcción de un refugio atómico, fue descubierta una antigua vasija hecha pedazos entre los escombros. Los arqueólogos de entonces quedaron muy perplejos ante los extraños dibujos geométricos que se observaban en esta pieza cerámica, datada en torno al año 2600 a. C., hasta que el Dr. Aleksandar Durman finalmente descifró su código: se trataba de un calendario. Aunque, a diferencia de los calendarios egipcios o sumerios de la misma época, este calendario europeo no estaba basado en el sol o en la luna, sino más bien en las estrellas. En el centro de las constelaciones trazadas sobre su superficie se encontraba la que recibe el nombre del noble cazador de la mitología griega: Orión.
Esta pieza cerámica fue desenterrada el 21 de marzo del año 1978, en el transcurso de la construcción del que es ahora el Hotel Slavonija de Vinkovci, Croacia. Los arqueólogos reconocieron rápidamente el hallazgo como perteneciente a la antigua cultura Vučedol, que se desarrolló en las márgenes occidentales del Danubio entre los años 3000 a. C. y 2200 a. C. Sin embargo, aunque los investigadores sabían que la pieza pertenecía al pueblo Vučedol, sus dibujos no fueron descifrados hasta décadas más tarde.
La cultura Vučedol era contemporánea de la incipiente Troya, el Imperio Antiguo de Egipto y el imperio sumerio de Mesopotamia. A diferencia de estas civilizaciones, los Vučedol eran de origen indoeuropeo, y por lo tanto no adoraban a la luna. Era el sol el astro al que los Vučedol rendían culto, aunque no pudiera ayudarles a comprender las estaciones siendo un pueblo que vivía en el paralelo 45. Como muchos ya sabrán, en el hemisferio norte el sol no nace y se pone en el mismo lugar a lo largo del año, como ocurre en el Ecuador. De este modo, los Vučedol tomaron como referencia en su lugar los precisos movimientos de las estrellas.
Mapa del área de influencia de la cultura Vučedol. (Public Domain)
De suma importancia era Orión, una constelación fácilmente reconocible por el ‘cinturón’ del mítico cazador, constituido por tres brillantes estrellas que forman una línea recta. En la región en que vivían los Vučedol, Orión se ocultaba en el horizonte cierto día del año para desaparecer durante todo el verano.
“En la época de la cultura Vučedol, el cinturón de Orión, que es la constelación invernal dominante, se ocultaba en el horizonte exactamente el 21 de marzo, marcando de este modo el equinoccio de primavera,” afirma el Dr. Aleksandar Durman. Los Vučedol observaron que Orión indicaba el comienzo de un nuevo año. A partir de esta sencilla constatación, fueron capaces de construir un calendario completo para todo el año.
Este calendario Vučedol puede observarse en la vasija hallada en el año 1978. Sus dibujos decorativos están divididos en cuatro hileras, una para cada estación. La hilera inferior, cercana al fondo de la vasija, representa la primavera. La pieza cerámica está rota, de modo que no pueden verse todos los cuadrantes de cada una de las hileras, pero los dibujos que se conservan de la primera franja representan al sol y al cinturón de Orión.
La segunda hilera representa el verano. En los cuadrantes de esta franja aparecen las constelaciones de las Pléyades, el Cisne y Casiopea: constelaciones igualmente importantes que fueron también utilizadas por los griegos para determinar los movimientos celestes. Casiopea en particular resulta útil para llevar la cuenta del paso del tiempo a lo largo del año. Durante el verano, sus cinco estrellas forman una ‘W’. A medida que el año progresa, la W gira hasta que, cuando llega el invierno, las cinco estrellas adoptan la posición de una ‘M’. En la leyenda griega, Casiopea está encadenada a su trono y condenada a girar eternamente en el cielo porque había afirmado que su hija era más bella que las Nereidas.
La constelación de Orión a simple vista (CC BY-SA 3.0)
La tercera franja representa el otoño. Los cuadrantes de esta hilera nos muestran las Pléyades, Géminis y Pegaso/Piscis. Finalmente, la franja superior es la del invierno. Aquí podemos observar el símbolo de Casiopea girado 180 grados, así como a Pegaso/Piscis, las Pléyades, Géminis y el regreso de la constelación dominante de invierno, Orión.
Aunque no podemos estar seguros de cuáles eran algunos de los dibujos de la vasija, al encontrarse incompleta, los investigadores creen que cada hilera tenía en un principio 12 cuadrantes, lo que podría corresponderse con el número de semanas de cada estación.
La sociedad Vučedol estaba muy jerarquizada. Se han hallado evidencias de personajes de esta cultura, que aparentemente gozaban de una alta consideración, enterrados con joyas de oro. En un principio ganaderos, los Vučedol alcanzaron la maestría en la fundición del cobre hacia el año 3000 a. C. El trabajo con el cobre no solo aportaba beneficios económicos, sino que también estaba considerado poderosamente mágico. El escalafón superior de la cultura Vučedol era por tanto el de los artesanos del cobre, una casta dominada por los chamanes. Se creía antiguamente que estos chamanes-artesanos podían alcanzar el corazón de la tierra y extraer de él su esencia vital: el cobre.
Además, el chamán artesano era capaz de manipular el mineral por medio de procesos naturales a fin de alterar su naturaleza para que prestara un mejor servicio al ser humano. Debemos tener en mente que la fundición del cobre no es tarea fácil. El chamán-artesano sabía cómo evitar las emanaciones de gas venenoso, arsénico, inherentes a la fundición del cobre. Con el tiempo, el chamán-artesano acababa perdiendo su capacidad de coordinar los movimientos corporales, ya que el arsénico, cuya inhalación nunca podían evitar por completo, le mataba lentamente. En la cultura Vučedol, cada individuo nacía con una casta y una profesión que le acompañaba hasta su muerte.
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